Las criptomonedas avanzan en su conquista

Están demostrando que se adaptan con mayor facilidad a los cambios, aunque les falten años de maduración

Tiempo de grandes cambios a nivel global debido a la pandemia de la Covid-19 y sus efectos negativos en la economía. A pesar de que la recesión es cada vez más acusada en el panorama mundial, hay subsectores económicos que están evolucionando, como es el caso del ecosistema cripto. Se están produciendo grandes cambios que sin lugar a dudas está ayudando a su crecimiento y consolidación.

A lo largo de la historia hemos visto que, durante tiempos difíciles, la respuesta monetaria típica llevada a cabo por los Gobiernos y bancos centrales ha sido la inyección de capital en el sistema financiero. Esta medida tiene como objetivo financiar la actividad empresarial en el corto plazo, esperando lograr un estímulo económico global. Sin embargo, esta liquidez infinita supone aumentar la inflación. Es decir, reduce el poder de compra que tiene el dinero. Visto de cerca, con un ejemplo sencillo, si hubiera dejado el dinero en el banco en el año 2003, actualmente mi poder adquisitivo se habría reducido alrededor del 31%.

¿Cuál es la dimensión de las medidas que se están tomando en ese aspecto? Según estimaciones estadísticas de VisualCapitalist, el valor total de las divisas tangibles en el mundo se sitúa alrededor de 6,6 billones de dólares. Si unimos los paquetes de estímulo económico que han lanzado recientemente el BCE y la Fed, el resultado sería de 8,8 billones. Dicha cantidad supera con creces el efectivo de todo el mundo.

En este sentido, determinadas criptomonedas han sido diseñadas para evitar la inflación. Por ejemplo, el Bitcoin: su sistema tiene establecido de forma inalterable que solo se podrán crear 21 millones. Y, además, la frecuencia de generación de los mismos también se va reduciendo a la mitad cada 210.000 bloques, aproximadamente cada cuatro años. Esta característica intrínseca la convierte en una criptodivisa deflacionaria, resistente a la depreciación del valor.

Por otro lado, la extrema situación a la que nos arrastró la Covid en los primeros meses del año ha puesto a prueba los sistemas financieros de todo el planeta. Este hecho ha permitido comprobar cómo se comportó el oro, históricamente el valor refugio más utilizado, y el llamado oro digital, el Bitcoin.

A mediados de marzo, cuando se produjo una gran caída en todos los mercados, el Bitcoin perdió porcentualmente mucho más valor que el oro. Sin embargo, en pocos meses recuperó gran parte de su cotización, mostrando gran solidez. Y según los datos analizados de los primeros seis meses de este año, el oro tuvo un rendimiento inferior al Bitcoin en casi 11 puntos porcentuales a pesar de ganar un 16% en la primera mitad de 2020 y alcanzar máximos a finales de junio. La plata y el platino terminaron la primera mitad de 2020 con ganancias negativas.
Durante muchos años, el Bitcoin, y en general las criptomonedas han sido duramente criticadas. Sin embargo, con el paso del tiempo se han producido situaciones en las que se han puesto a prueba y muchas de ellas han superado perfectamente los desafíos a los que se han enfrentado. De esta forma están demostrando que su nuevo planteamiento es efectivo y que poco a poco se está produciendo una adopción de las mismas, no solo a nivel particular sino también a nivel institucional.

Sin ir más lejos, recientemente se han dado ciertos hechos que también demuestran que esa adopción se está haciendo realidad. Por ejemplo, el tribunal de una corte federal de Washington D.C. escribió que el dinero “comúnmente significa un medio de cambio, método de pago o depósito de valor” y añadió “que el Bitcoin es una de esas cosas”.

Por otro lado, la Office of the Comptroller of the Currency (OCC), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, declaró que los bancos nacionales y las asociaciones de ahorro pueden dedicarse a los denominados servicios de custodia de criptomonedas para sus clientes.
Y como el Bitcoin, hay otras criptomonedas que están en constante desarrollo para poder ir adaptándose a los nuevos cambios que se producen en su entorno. De esta forma refuerzan su solidez, aseguran su continuidad y demuestran su flexibilidad a los cambios. Una de estas criptodivisas es el Ether.

El proyecto Ethereum, desde que surgió, ha sido uno de los más populares y en la situación actual si quiere continuar creciendo necesitará ordenadores cada vez más potentes y por lo tanto más caros. Lo cual podría crear una tendencia a la centralización y por lo tanto llegaría un momento donde esta red no tendría sentido. Por dicha razón uno de los principales motivos de querer llevar a cabo determinados cambios tiene como objetivos mejorar su escalabilidad a medio-largo plazo y mejorar la seguridad de su red.

En definitiva, las criptomonedas poco a poco están siendo cada vez más aceptadas. Están demostrando que su razón de ser y sus características son tan válidas como los sistemas financieros tradicionales. Pero que además se adaptan con mayor facilidad a los cambios y que su adopción a nivel institucional ya se ha iniciado. Bien es cierto que aún es necesario que pasen algunos años para su maduración, pero ya nadie puede negar que tarde o temprano formarán parte de nuestro día a día y serán una parte más de los sistemas financieros actuales.

Raúl López es country manager de Coinmotion en España