Alfonso Masoliver: “Casi todos los espacios se pueden adaptar al Covid-19”

La entidad se dedica a certificar sistemas de salud y seguridad en el trabajo

audelco

Empezó en la auditoría de sistemas de gestión de prevención de riesgos laborales en 1996, cuando se publicó la ley de prevención y las organizaciones tuvieron que adaptarse. El director general de Audelco, Alfonso Masoliver (Barcelona, 1967), fundó así la compañía auditora junto a varios socios, entre ellos el actual presidente, Juan Antonio Sagardoy, para cubrir una nueva demanda que hoy ha vuelto a crecer alrededor de medidas de prevención de los contagios por coronavirus.

¿Cómo se ha adaptado la compañía al Covid-19?

Nos tuvimos que adaptar rápidamente porque una parte esencial de nuestro trabajo la hacíamos in situ, visitando las empresas. Nuestra segunda adaptación fue crear el esquema de Espacio Covid protegido para ayudar al resto de empresas a que pudieran ofrecer, tanto a sus trabajadores como a los clientes, entornos seguros que evitaran contagios por Covid-19. Hemos desarrollado una actividad complementaria que hasta ahora no era necesaria, que es la de ayudar a las organizaciones a implementar sistemas de gestión para evitar los contagios.

¿Se puede llegar a asegurar que un espacio está libre de Covid-19?

No, en absoluto, es imposible asegurarlo al 100%. Por eso hemos enfocado nuestro esquema hacia la gestión sistemática de la evitación de contagios, de manera que se establecen las medias y protocolos que, por un lado, intentan evitar que alguien que esté contagiado entre en el establecimiento, pero también para que en el supuesto caso de que eso ocurra porque hay muchos asintomáticos, esa persona no contagie a otros individuos en el centro de trabajo. Ese es el esquema de Covid protegido. No puedes gestionar lo que no conoces, pero sí la prevención.

¿Qué medidas lleváis a cabo?

Aquí la gran medida es la información, a todos los niveles. Cuando quieres prevenir algo tienes que saber a qué tipo de riesgo te estás exponiendo. Una vez lo conoces, tienes que proporcionar las medidas de protección: mascarillas, geles hidroalcohólicos, distancia de seguridad... Después metes señalización para reforzar la información, pero sobre todo, para darle consistencia, lo que tiene que generar es una sistemática en la gestión. Esto es no solo tener procedimientos, sino que estos estén adecuadamente implementados. Cosas tan básicas como si he dicho que tiene que haber hidrogeles, no es suficiente con decirlo, sino que tiene que estar establecido quién lo tiene que poner, quién tiene que renovarlo y quién tiene que asegurarse de que la gente lo usa.

Habla de mascarillas y geles, pero al principio, hubo una competición por implantar sistemas complejos y sofisticados.

Esto tiene que partir de una evaluación del riesgo. Saber cuál es –en función de mi actividad, del tipo de centro y de las personas que van a venir– el riesgo al que estoy expuesto y dimensionar las medidas a ese riesgo. Como pasó con el ozono, se ha corrido mucho en hacer cosas que luego han resultado contraproducentes; por eso nosotros recomendamos siempre partir de una evaluación previa de la situación concreta de cada empresa. Está bien utilizar la tecnología por el volumen de información que hay que procesar, pero en otros casos es factible realizarlo de manera más doméstica siendo igualmente muy rigurosos.

¿Es necesario hacer una gran inversión?

En una oficina o una fábrica no tiene por qué ser muy costoso. Lo que requieren más inversión son los lugares con una gran afluencia de gente, como el comercio. Por eso es importante que sea consistente en el tiempo porque si no se mantiene correctamente, toda la inversión que se ha hecho puede quedar en nada en cuatro meses. Hay casos en los que sí ha hecho falta un gran presupuesto, pero en otros ha sido básicamente aplicar las medidas de mascarillas, geles y distancia física.

¿Es posible adaptar todos los espacios?

Hasta ahora se han podido adaptar prácticamente todos. Las zonas concretas que no se han podido, por el momento, las cierras. Hay clientes que preguntaban por las máquinas expendedoras que tenían en las tiendas, pues eso ahora mismo lo mejor es cerrarlo porque no lo puedes controlar. En el mundo de los riesgos lo que se dice es que los que puedas eliminar los elimines y con el resto, lo minimices. Casi todos los centros se pueden adaptar, pero a veces eso significa que solo puede volver a trabajar el 30% de la plantilla.

También preocupan los riesgos relacionados con el teletrabajo.

Aquí lo importante es que el empleado disponga de información sobre en qué condiciones debe desarrollar sus tareas cuando no está en el centro de trabajo. Tampoco es lo mismo hacer teletrabajo de manera ocasional que estar cuatro meses encerrado sin salir de casa, las condiciones a las que se someten el cuerpo y la mente no son las mismas. El aislamiento social puede incluso llegar a generar problemas psicosociales, por eso es importante proporcionar un apoyo a las personas que están trabajando, como puede ser el teléfono de un profesional. Si esto va a seguir en el largo plazo, las condiciones en las que se desarrolla la actividad no pueden ser nocivas para el trabajador.

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