La reversión a la media de Biden es un mensaje débil en lo económico

Los demócratas apuestan por una vez por un discurso casi conservador y por un candidato de mucha edad

Joe Biden, el 20 de agosto en Wilmington (Delaware, EE UU).
Joe Biden, el 20 de agosto en Wilmington (Delaware, EE UU). AFP

La reversión a la media es un concepto muy usado en las finanzas. Las valoraciones muy bajas pueden durar un tiempo, pero rara vez son una nueva normalidad. Con el tiempo tienden a subir hacia su media histórica o su media a largo plazo. Así que los múltiplos de precios bajos son una oportunidad de compra.

Los mercados financieros y la política de EE UU son especies diferentes. Pero es difícil no ver algunos rastros de la teoría de la reversión a la media en las elecciones presidenciales. Se vio en la convención del Partido Demócrata de la semana pasada. La reunión virtual en sí misma era cualquier cosa menos convencional. Y Joe Biden no habló de reversiones a la media. De hecho, la palabra mercado no apareció en su discurso de aceptación de la candidatura. Pero la desolación económica sirvió como telón de fondo para casi todos los discursos importantes, desde los de su exjefe Barack Obama y su esposa Michelle, hasta los ataques de Mike Bloomberg a los negocios y la gestión de Trump.

Sin embargo, el eslogan de Biden, Reconstruir mejor, implica volver a una existencia anterior más normal y mejor. Es una reminiscencia del lema ganador de Trump en 2016, Haz que América vuelva a ser grande. Ambos candidatos septuagenarios están abrazando el pasado como prólogo y futuro a la vez.
Para los republicanos, el recuerdo melancólico de cómo eran las cosas es una estrategia probada y auténtica. Pero para los Demócratas, el partido del progresismo, es un nuevo registro en el mercado de las estrategias políticas. De hecho, los anteriores ganadores presidenciales del partido fueron en general relativamente novatos. Obama ni siquiera había cumplido un mandato completo en el Senado. Jimmy Carter y Bill Clinton eran gobernadores de estados del sur. John F. Kennedy solo estuvo un mandato en el Senado. La edad media de todos los presidentes demócratas desde Franklin Delano Roosevelt es de poco más de 50 años: Biden tiene 77.

Los republicanos son tradicionalmente el partido del segmento más antiguo y conservador del electorado. La edad media de los presidentes del partido al tomar el cargo, desde Dwight Eisenhower, es de 62 años. Y hasta Trump, la mayoría habían sido políticos probados en la batalla, con un reconocimiento general.
En ese sentido, el formato de la convención (online, algo así como una ceremonia de los Óscar en lata con discursos en directo intercalados con vídeos y actuaciones de John Legend o The ­Chicks­­) no fue lo único que rompió el molde. Los mensajes de los líderes y estrellas emergentes del partido no se parecen a nada de lo que habían defendido los demócratas hasta ahora. Combinados con las apariciones de republicanos anti-Trump como John Kasich, la promesa es más de restauración que de renovación: en la práctica, la reversión a la media.

Véase el discurso de Obama. Hizo algo sin precedentes en los tiempos modernos al criticar a su sucesor, llamando a la incapacidad de Trump para crecer en el puesto un fracaso que ha llevado a 170.000 muertes relacionadas con el virus y millones de pérdidas de empleos. Parte de la solución es, de nuevo, la reversión: “Joe y Kamala recuperarán nuestra posición en el mundo”.

De forma similar, Bloomberg retorció explícitamente el eslogan de Trump para 2016 para que encajara con la experiencia de Biden a en la reactivación de una economía moribunda: “Mientras Biden ayudó a salvar un millón de empleos en la industria automotriz, Trump ha perdido 250.000 en la manufacturera. Así que, cuando Trump dice que quiere hacer grande América de nuevo, está apoyando a Joe Biden.”
Biden respondió en esa línea: “Será tarea del próximo presidente recuperar la promesa de la América para todos”, dijo en un discurso sorprendentemente vigoroso que cerró las festividades.
El programa económico del candidato refleja este poco tradicional cambio hacia el pasado. Biden propone gastar 700.000 millones de dólares en cuatro años en I+D y productos de fabricación estadounidense. El plan es tan America First que lo ha elogiado Steve Bannon, el exasesor de Trump detenido el jueves.

El plan fiscal de Biden promete específicamente una reversión a la media de los impuestos, a los gravámenes que existían antes de la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos de 2017. Prometió fortalecer la educación, la atención sanitaria, los sistemas de cuidado de niños y ancianos, así como un programa de infraestructuras de dos billones. ¿Cómo pagar estas inversiones? En gran parte revirtiendo “la donación fiscal de 1,3 billones” de Trump.

Además, sobre el Covid, Obama se remontó al pasado, elogiando el papel de Biden en la gestión de la propagación del H1N1 y la prevención de un brote de Ébola. Pero Biden miró hacia adelante, prometiendo una estrategia nacional desde el primer día, incluyendo una “obligación nacional de usar mascarilla: no como una carga, sino como un deber patriótico”. Tampoco hubo indicios de reversión a la media en su exhortación a borrar la “mancha del racismo” del carácter nacional.

Es difícil decir si este enfoque más restaurador, incluso conservador, de los demócratas impulsará a Biden. En una reciente encuesta de Gallup, Trump no consiguió un apoyo mayoritario en siete temas clave, incluida la economía. Mientras, las encuestas dan victorias a Biden en el voto popular y en estados clave. Para un partido alimentado por la esperanza y el cambio (y los candidatos jóvenes) la reversión a la media es una apuesta por la penetración del cansancio provocado por Trump.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías