El talento, activo clave en la transformación del motor

Destacan los aspectos digitales de la formación

Imagen de un coche eléctrico cargándose.rn
Imagen de un coche eléctrico cargándose. Europa Press

El sector de la automoción se encuentra inmerso en un proceso de transformación tecnológica e industrial. La crisis económica derivada de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 no va a suponer un freno en la evolución de las grandes tendencias de descarbonización y digitalización. Es más, la pandemia ha acelerado la transición digital.

El sector de la automoción europea se enfrenta al gran desafío de mantener su liderazgo tecnológico para seguir siendo competitivos en un entorno global. Para ello precisará de profesionales cualificados, en todas las áreas de actividad y a todos los niveles. La industria europea de automoción ha de competir con otras regiones geográficas con costes laborales inferiores, muchas de los cuales están también desarrollando capacidades significativas en diseño, ingeniería e I+D+i.

En el marco de las políticas de competitividad a nivel nacional y de la Unión Europea, han de promoverse programas de apoyo al desarrollo de profesionales de automoción altamente cualificados en todo el rango de categorías, con el fin de contrarrestar las carencias en cualificación que está experimentando el sector y promover una base laboral más fuerte y consistente con el modelo de alto valor añadido del sector de la automoción europea.

En esta línea, la Agenda de Capacidades para Europa, que la Comisión Europea presentó a primeros de julio, establece, para los próximos 5 años, unos objetivos ambiciosos para la mejora de las capacidades existentes (upskilling) y la formación en nuevas capacidades (reskilling). Define 12 acciones para promover el cambio y la formación continua mediante el trabajo conjunto de los Estados miembros, las empresas y los agentes sociales, contando con presupuesto de la UE como catalizador para estimular la inversión pública y privada en el talento de las personas.

Para lograr su objetivo, consideramos que, en el ámbito del sector de automoción, el Pacto por las Capacidades ha de establecer una agenda clara para potenciar la disponibilidad, en el mercado de trabajo y entre los propios trabajadores de las empresas, de las nuevas capacidades necesarias para permitir la transición ecológica y digital del sector. Cualquier iniciativa en este sentido debe basarse en el trabajo llevado a cabo en los últimos años en el proyecto europeo Drives, en el que participamos, y cuyo objetivo es establecer una alianza de capacidades en el sector de la automoción, a partir de la definición de perfiles y de las necesidades de formación y cualificación en toda la cadena de suministro.

En España, el Plan de impulso de la cadena de valor de la industria de la automoción: Hacia una movilidad sostenible y conectada, presentado el pasado 15 de junio, reconoce la importancia de la formación y la cualificación al plantearlas como uno de los cinco pilares sobre los que se articula el plan, como elemento básico para reforzar el capital humano, la empleabilidad y la competitividad, y también para adaptar los perfiles a las necesidades en el proceso de cambio.

Con ello se da respuesta a nuestras demandas, ya que la formación y el aprendizaje continuo representan uno de los instrumentos más importantes para mejorar la competitividad del sector. Su continua transformación, para adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales relacionados con la movilidad actual y del futuro, hace que evolucionen muy rápido los requerimientos en las cualificaciones necesarias, tanto de los trabajadores actuales como de los que se incorporarán en el futuro.

En este entorno disruptivo que vive el sector, es necesario adaptar la oferta formativa (Formación Profesional, universitaria y cursos de especialización) a las necesidades de las empresas, unificando y coordinando las titulaciones a nivel nacional, y apoyar los programas de formación continua en las compañías, para potenciar el talento interno, con especial interés en crear y apoyar programas de mejora de las competencias actuales y para la adquisición de nuevas capacidades. Destacan los aspectos relacionados con el talento digital, tanto para el desarrollo de componentes para vehículos conectados y automatizados, como para la cadena de valor del componente: desarrollo, diseño, simulación, ensayo, fabricación, logística, etc.

También es importante fomentar el aprendizaje basado en la experiencia práctica, tanto mediante un contrato específico de inserción en el mundo laboral que permita simultanear formación y aprendizaje en condiciones reales de trabajo (sin limitaciones de actividad, turnos, etc.), como mediante la implantación de la Formación Dual en el sistema educativo, que combine de una forma eficaz la formación teórica y la práctica en el puesto de trabajo, estableciendo programas que incentiven económicamente la participación de las empresas.

Es necesario contar con el apoyo de las administraciones públicas europeas, nacionales y autonómicas para apoyar programas de formación continua en el sector de la automoción, de cara a una transformación con la que los proveedores del sector están plenamente comprometidos pero que no debe dejar a nadie atrás.

En este sentido, y en línea con el concepto Industria 4.0s (Industria 4.0 elevada a la s de sostenible), acuñado por nosotros, debemos avanzar hacia el liderazgo digital y hacia la neutralidad climática poniendo en marcha mecanismos de transición justa que no dejen a nadie fuera. Es clave invertir en capacitar y formar a los empleados y, en especial, a los colectivos más vulnerables para garantizar su empleabilidad.

La inversión en talento siempre es fundamental, pero, en momentos disruptivos como el actual, resulta crucial para garantizar la competitividad sostenible de la industria, mantener el empleo y generar nuevas oportunidades laborales.

María Luisa Soria García-Ramos es directora de relaciones institucionales e innovación de Sernauto