Rosa Visiedo: “Vamos a formar más perfiles tecnológicos”

Trabaja desde hace 28 años para la institución educativa CEU, en la que ha ocupado diferentes puestos y donde ahora lidera su transformación digital

Rosa Visiedo, rectora de la Universidad CEU San Pablo.
Rosa Visiedo, rectora de la Universidad CEU San Pablo.

Lleva más de 28 años dedicada a la misma institución educativa, donde ha ocupado diferentes cargos. Rosa Visiedo (Barcelona, (1961), profesora de Comunicación y Marketing, dirige desde hace un año la Universidad CEU San Pablo de Madrid, cargo en el que ya tenía experiencia, ya que fue rectora de otro campus, del CEU Cardenal Herrera, siendo la primera mujer en ocupar este puesto en la Comunidad Valenciana. Asegura que lo mejor de estos meses de pandemia, en los que ha tenido que poner en marcha y acelerar procesos educativos, es la adrenalina que descarga a diario, con jornadas en las que no ve el fin.

¿Cómo gestiona una institución educativa una crisis de este calado?

Metiendo horas y confiando en el equipo que tenemos. Aquí empujamos todos y así es la única manera en la que se consiguen las cosas. Soy pesada y persistente, y creo que hay que planificar y perseguir aquello que queremos. Esta situación es agotadora, nos ha desgastado por las horas que echamos y por el estrés, pero no hay que bajar la guardia. Afortunadamente, nosotros ya trabajábamos en la transformación digital, y una parte de los cursos y de los docentes ya estaban funcionando de esta manera. Cuando se suspendió la actividad tuvimos que acelerar todo, mejorar la metodología y los procesos de evaluación. Era un reto detrás de otro. Teníamos claro el camino.

¿Cuál es?

La formación de los profesores en la plataforma de e-learning, que ya se usaba como apoyo. En 48 horas pasamos toda la docencia al formato digital, por lo que se perdieron pocas horas de clase, y las que se perdieron se han recuperado. Teníamos ya de antes una labor de apoyo a los profesores, y pusimos en marcha una iniciativa que llamamos de embajadores digitales, de tal manera que profesores y personal de administración y servicio se ayudaban unos a otros, sobre todo a compañeros no tan avanzados en temas digitales. Era muy importante que cumpliéramos este objetivo para garantizar a los estudiantes que adquirieran las competencias marcadas este curso. Hemos visto que este tipo de solidaridad digital ha funcionado. El primer reto era garantizar que se impartieran todas las clases, y mirar hacia el curso siguiente en la modalidad que fuera.

¿Cómo serán las clases el próximo curso?

Hemos invertido en tecnología para ofrecer doble presencialidad, y formar metodológicamente al claustro de profesores, a la vez que adoptamos una metodología eficaz tanto en el modelo digital como en el presencial.

Uno de los atractivos de la universidad es la convivencia en el campus, ¿cómo se suplirá esta experiencia?

El CEU es una institución que como misión fundacional necesita de la presencialidad. Forma parte de nuestro proyecto educativo. Creemos que es muy importante el sentido de pertenencia, aprender del ejemplo es fundamental. Y no debemos renunciar a ello, pero debemos garantizar que los alumnos reciban las clases que requieren, por eso apostamos por el modelo de doble presencialidad. Esto significa que el alumno asistirá a clase desde el aula o desde casa. En cualquier caso, van a poder relacionarse entre ellos y con los profesores. Porque en las clases a distancia se va a tener la sensación de que se está en el aula, se va a ver a todos los estudiantes. También trasladamos una parte de la vida del campus al formato digital, con ponentes, actividades online, el acto de graduación, el servicio pastoral, las tutorías, los deportes... Esto es un gran cambio y supone un gran reto para los estudiantes, que saldrán mejor de todo esto. Ha sido difícil, pero hemos aprendido mucho.

¿Qué ha aprendido de esta experiencia?

Que el entorno digital está bien, pero es una esclavitud. Y de este aprendizaje preservo la solidaridad digital que se ha generado, el ayudar a los que no saben. También he aprendido a no perder el tiempo. Esta crisis nos ha ayudado a agudizar el ingenio a la hora de trasladar nuestros servicios al entorno digital. La metodología que hemos desarrollado nos va a permitir disponer de profesores que están en otros lugares. Tenemos un proyecto de colaboración en línea con socios internacionales, con los que tenemos programas de movilidad, y esto nos va a permitir que un alumno desde Madrid pueda trabajar con alumnos que, por ejemplo, están en Estocolmo o en otros lugares del mundo. Esto es muy enriquecedor.

¿Cuál es el futuro del Erasmus con las restricciones de movilidad?

Se ha planteado una movilidad híbrida. El primer cuatrimestre será online y si las circunstancias lo permiten se podrá hacer la movilidad física. Hay que estar preparado para actuar en cualquier escenario. Los estudiantes ven que se pueden hacer cosas, además nos enfrentamos a una generación que ha nacido en un entorno digital. Nosotros estábamos inmersos en este proceso de transformación y esto nos ha hecho pisar el acelerador. Por otro lado, a los alumnos esto les ha ayudado a ser más responsables, a crecer personalmente y a liderar sus vidas.

¿Tendrán menos matriculados?

Es posible que haya ciertas dudas en las familias afectadas económicamente por esta crisis, pero vamos a aumentar el número de becas y ayudas a los estudiantes afectados por el Covid. Destinaremos en total 12 millones de euros a ayudas. También estamos planteando nuevos títulos con grados de tres años y con valor añadido tecnológico, en inteligencia artificial, computación en la nube, desarrollo de negocios digitales o análisis de datos. Y para ello tenemos acuerdos con empresas como Microsoft, Amazon, SAS y Google. Vamos a formar perfiles tecnológicos demandados por las empresas. Ese es nuestro objetivo y lo hacemos de la mano de aquellos que saben lo que se necesita.

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