Ahorrar sin perder de vista el largo plazo

El tiempo puede convertir en anecdótica la volatilidad

Hay que cambiar de plan si hay altas comisiones o poca diversificación

Ahorro para la jubilación
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En estos momentos de incertidumbre y de volatilidad en los mercados conviene recordar, más que nunca, que el ahorro para la jubilación es de largo plazo y no nos debemos dejar llevar por los vaivenes que pueden acompañar al corto plazo.

Gustavo Trillo, director comercial de Bestinver, cree que la rentabilidad de un plan a largo plazo debe analizarse en periodos de tiempo razonablemente largos, no menos de tres años si queremos hacer una comparación con planes similares, y no menos de cinco años si queremos analizar la rentabilidad absoluta. “Cambiar de plan a plan por los resultados trimestrales, o incluso anuales, es la receta perfecta para perder dinero”, sentencia.

Ahorrar a largo plazo nos permite reducir el esfuerzo de ahorro que debemos hacer mes a mes para alcanzar el objetivo que nos hayamos marcado, resaltan desde VidaCaixa. Además, “la gran ventaja del largo plazo es que diluye el impacto de los periodos de volatilidad porque permite participar de futuras recuperaciones de los mercados. Eso sí, hay que mantener la inversión en los momentos de incertidumbre”, destacan sus expertos.

Intentar navegar por los mercados, entrando y saliendo, es muy complicado sin acabar afectado. “Al salir, podríamos perder una tendencia alcista que nos hace recuperarnos de un periodo de caídas en los mercados”, advierten.

Es complicado estar entrando y saliendo de los mercados sin sufrir daños

“Si reflexionamos un poco, veremos, por ejemplo, que el día de nuestra jubilación poco tiene que ver con la crisis del Covid-19. Dicho de otra manera, no tiene sentido cambiar el perfil de riesgo de nuestro plan de pensiones porque haya una crisis, este debe tener relación con nuestro horizonte/objetivo, no con si estamos en crisis o no”, reflexiona Jordi Mercader, CEO de InbestMe. No obstante, estos periodos “sí nos pueden servir para ver si sufrimos demasiado con el riesgo asociado a nuestra cartera”.

Si es así, una vez haya pasado la volatilidad exacerbada asociada a los momentos más críticos, “conviene reflexionar y, si corresponde, ajustar el perfil de riesgo, pero con calma, sin prisas”. Además, enfatiza que cuanto más largos sean los plazos, más anecdótica será la volatilidad. “A partir de los cinco años la posibilidad estadística de perder se empieza a reducir drásticamente y a partir de los diez años es nula”, precisa.

Unai Ansejo, cofundador y consejero delegado de Indexa Capital, recuerda que “la rentabilidad que obtienen los inversores es muchas veces inferior a la rentabilidad real de las inversiones, ya que habitualmente estos compran más tras las subidas o venden más tras las bajadas. Hay que evitar este comportamiento”, aconseja.

En cualquier caso, si la estrategia de inversión en la que estamos implica pagar muchas comisiones o es poco diversificada, “sería conveniente revisar el plan”.

A partir de los cinco años la posibilidad de perder se reduce drásticamente

En ese sentido, cree que los planes de pensiones son un claro ejemplo del efecto negativo de las comisiones en el largo plazo. Según datos de Inverco, estos registran a largo plazo una rentabilidad media anual (neta de gastos) del 3% y, en el medio plazo (10 y 15 años) ganan el 2,6% y el 1,8%, respectivamente.

En un entorno tan complicado para el ahorro como el actual, con los tipos de interés al 0%, “dichas rentabilidades se podrían considerar como muy satisfactorias”, señala José Luis Manrique, director de estudios del Observatorio Inverco, quien añade que ahora mismo la inflación anualizada a 25 años está en el 2%.

“Esto quiere decir –explica– que los planes protegen a sus partícipes de la pérdida de poder adquisitivo de sus ahorros (fundamental para asegurar la jubilación) y, además, ofrecen una rentabilidad adicional”.

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