Tencent abraza su Goldman Sachs interior

Los éxitos recientes de sus inversiones podrían validar su festival de operaciones

Letrero de Tencent en la World Internet Conference (WIC) de Wuzhen (China), en octubre pasado.
Letrero de Tencent en la World Internet Conference (WIC) de Wuzhen (China), en octubre pasado. REUTERS

Suele ser una mala señal cuando una tecnológica pasa más tiempo comprando que desarrollando. Tencent puede ser una excepción. El portafolio de inversiones del Goliat chino ha sobrepasado los 66.000 millones de dólares con apuestas en música o fintech. Los éxitos recientes podrían validar el festival de operaciones.

Hace dos años, un ensayo titulado Tencent no tiene ningún sueño se hizo viral en China. El autor, un periodista local de tecnología, acusaba a la empresa que creó WeChat, la primera “superapp” de mensajería todo en uno del mundo, de perder su espíritu inventivo y convertirse en un banco de inversión.

Ese mismo año, el jefe de Tencent, Pony Ma, se embarcó en una frenética borrachera de compras, tomando participaciones en todo, desde Amer Sports, el fabricante finlandés de raquetas de tenis Wilson y otras equipaciones, hasta la división de propiedades comerciales del conglomerado inmobiliario Dalian Wanda.

Al igual que con las inversiones anteriores, la lógica estratégica no estaba clara. ITJuzi estima que Tencent adquirió un récord de 163 propiedades en 2018, un promedio de tres por semana.

Incluso en medio de la pandemia, Tencent no ha mostrado signos de desaceleración. Las compras recientes incluyen un servicio de vídeo de Malasia y participaciones minoritarias en Universal Music y Warner Music. Ello se suma a una oleada de acuerdos que involucran rivales de videojuegos, compañías de e-sports, la australiana Afterpay y el rival chino de Tesla Nio. También se ha fijado en un pedazo de la plataforma china de vídeo online iQiyi, de 17.000 millones de dólares.

Tencent destaca según los estándares de la tecnología global. Sus pares estadounidenses menos adquisitivos tienden a centrarse en objetivos estratégicos, como las adquisiciones de WhatsApp e Instagram por parte de Facebook o la de Beats (productos de audio) por parte de Apple. Otros, incluido Google, tienen brazos corporativos separados.

En China, solo Alibaba tiene bolsillos suficientemente profundos para igualar los de Tencent. Las inversiones del gigante del ecommerce totalizaron 50.000 millones hasta marzo, casi un cuarto menos que su archirrival. Alibaba también tiende a tomar el control total de las unidades de negocio, incluidos la comida a domicilio y el streaming de vídeo, mientras que Tencent prefiere las participaciones minoritarias fuera de los videojuegos y el entretenimiento.

Su apetito de fusiones y adquisiciones puede derivar de Goldman Sachs, donde trabajaron dos de los principales lugartenientes de Ma. Uno es Martin Lau, que preside el comité de inversiones. El otro es el director de estrategia, James Mitchell. El dúo está ampliamente considerado como la fuerza motriz detrás de la naturaleza adquisitiva de Tencent.

En una conferencia en enero, Lau dijo que la compañía había invertido en más de 800 empresas desde 2008, un quinto de las cuales están valoradas en 1.000 millones de dólares o más. Los beneficios del año pasado alcanzaron unos 2.000 millones, lo que representa aproximadamente el 12% de las ganancias anuales totales de la compañía.

A medida que las inversiones juegan un papel más importante, Tencent se parece cada vez más a SoftBank. Las costosas desventuras de WeWork y Uber dejaron el Vision Fund, respaldado por Arabia Saudí, valorado en solo 70.000 millones de dólares en marzo, no mucho más que la cartera de Tencent.

Algunas de las operaciones van bien. En 2012, la firma china compró el 40% de la estadounidense Epic Games con una valoración de menos de 1.000 millones de dólares. La compañía detrás de Fortnite, aún más popular durante los confinamientos, está recaudando nuevo capital a una valoración de 17.000 millones, según Bloomberg.

La firma china de ecommerce Pinduoduo, que Tencent respaldó en sus inicios, vale ahora más de 100.000 millones. Sus acciones cotizadas en Nueva York se han cuadruplicado con creces desde su OPV, en 2018.

Lo que es más, Tencent también se beneficia estratégicamente. Las empresas de ecommerce, por ejemplo, pueden ampliar la gama de servicios ofrecidos en WeChat, haciendo la aplicación todo en uno y su sistema de pagos móviles aún más indispensables para más de 1.000 millones de usuarios activos mensuales.

El sitio tipo Groupon de Pinduoduo, por ejemplo, enlaza directamente con la red social de Tencent, lo que ha beneficiado a ambos. De hecho, Lau ha defendido el historial de inversiones de la empresa diciendo que no puede hacerlo todo por sí misma y que depende de socios externos.

Falta de transparencia

La opacidad es un problema para los accionistas. La compañía está dando más detalles últimamente, incluido el retorno anual de su cartera de inversiones. También creó un sitio web separado para los holdings. Sin embargo, debido al tamaño de Tencent, incluso algunas grandes operaciones pueden mantenerse en silencio.

La información que se da también es irregular. Por ejemplo, una participación del 5% en Tesla se anunció en 2017 con Elon Musk tuiteando su alegría y Tencent ensalzando su “enfoque, ambición y ejecución”. La lógica estratégica no estaba clara, y Tencent ni siquiera dice si sigue teniendo acciones. No aparece como propietario significativo.

La operadora de apps de mensajería Snap también dijo en su informe anual que, debido a su estructura de capital, ni ella ni Tencent están obligadas a decir si hay algún cambio en la participación que la china compró hace unos años.

Puede que haya habido algunos éxitos visibles, pero el analista Mark Artherton, que publica en Smartkarma, estima que más del 80% del balance de Tencent es en efectivo e inversiones que generan pocas ganancias significativas.

Ello puede no ser un gran problema ahora que la división de videojuegos lo está haciendo tan bien. Se espera que Tencent genere unos 26.000 millones de dólares en flujo de caja operativo este año. Eso sería más de un cuarto por encima de 2019, pero se espera que el crecimiento se reduzca a menos del 15% para 2022. Si eso es así, habrá más escrutinio sobre la expansión de la cartera de inversiones... y sobre si es el mejor uso para el capital de Tencent.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías