Los socios directores de los grandes bufetes desvelan sus estrategias para 2020

Las 18 firmas analizan sus resultados y detallan sus planes: preocupa el Covid, pero también hay confianza en minimizar sus embates

De izquierda a derecha: Jorge Badía (Cuatrecasas), Carlos Rueda (GA_P), Salvador Sánchez-Terán (Uría Menéndez) y Fernando Vives (Garrigues), durante un coloquio en la última edición del Legal Management Forum, de Wolters Kluwer.
De izquierda a derecha: Jorge Badía (Cuatrecasas), Carlos Rueda (GA_P), Salvador Sánchez-Terán (Uría Menéndez) y Fernando Vives (Garrigues), durante un coloquio en la última edición del Legal Management Forum, de Wolters Kluwer.

No solo los datos. Los socios directores de las grandes firmas de la abogacía también relatan en CincoDías qué hay tras los mismos y cuál es su estrategia para 2020, un año que, tras el estallido de la pandemia, ha dado un giro de 180 grados.

Los tres grandes

Garrigues, Cuatrecasas y Uría Menéndez destacan los buenos resultados en 2019 de todas sus áreas de práctica. Fernando Vives, socio presidente del primero, resalta el comportamiento de su departamento de mercantil y el auge del de economía digital. Para 2020, a pesar del Covid, el bufete no se plantea grandes cambios en su estrategia. "Nuestros ejes siguen siendo internacionalización, digitalización y sostenibilidad. En la anterior crisis ya se vio la importancia de la solidez y la solvencia; de nada sirve crecer sin bases sólidas".

El consejero delegado de Cuatrecasas, Jorge Badía, descarta que la evolución de la firma se deba solo a una cuestión coyuntural. "El periodo ha sido favorable, pero nuestros resultados son fruto de la reflexión estratégica que hicimos hace más de cuatro años". El resultado: están enfocados en trabajos de mayor valor añadido y han incorporado profesionales que han elevado el perfil de los servicios. ¿Mantendrán el doble dígito en próximos años? Badía se muestra ambicioso. El año que viene se pone en marcha su nuevo plan estratégico: "Tenemos las claves, una dirección renovada y un conjunto de profesionales motivados".

En Uría, tras un ejercicio "de récord", enfatizan el comportamiento homogéneo del conjunto del despacho, aunque acentúan los excelentes resultados del grupo de derecho digital (creado en 2019). De cara a este año, su socio director, Salvador Sánchez-Terán, admite que se ha sentido el impacto de la pandemia en abril y mayo, pero asevera que en juicio ya perciben "una clara reac­tivación". Al margen de lo coyuntural, la estrategia en Uría se mantiene: cercanía con los clientes, dar el mejor asesoramiento y "seguir seleccionando y formando a los mejores abogados".

Las 'big four': digitalización

La suma del negocio de las áreas legales de las big four alcanza ya los 534 millones de euros en España. Sin renunciar a sus señas de identidad, en donde destaca una importante apuesta por la digitalización y los servicios multidisciplinares, estos despachos también apuestan por morder cada vez más el trabajo de los llamados bufetes tradicionales.

Joaquín Latorre, socio responsable de PwC Tax & Legal, subraya que el crecimiento “sostenido y rentable” de ejercicios anteriores les va a permitir “acometer con tranquilidad los desafíos derivados de la pandemia, así como continuar con el proceso de transformación del despacho”. Un cambio que será tanto interno como en la oferta a clientes, con la incorporación de nuevas soluciones tecnológicas. En PwC, resalta, siguen centrados en la posibilidad de integrar ofertas multidisciplinares con la incorporación de colegas de otras prácticas.

Desde EY Abogados, por su parte, sus socios codirectores muestran su satisfacción por la buena evolución del bufete en 2019. “Hemos estado presentes en las grandes operaciones, consolidando nuestra posición, pero sin perder velocidad en el asesoramiento recurrente”, afirma Rocío Reyero. Reflexión que completa Ramón Palacín, que destaca la apuesta por la atracción y retención del talento, la transformación digital y la multidisciplinariedad: “Nuestro objetivo es seguir esta línea de crecimiento y afianzarnos como despacho de referencia”.

También se muestra ambicioso Luis Fernando Guerra, socio director de Deloitte Legal, que confía en “liderar la transformación del sector legal”. La firma, detalla, ha hecho “importantes avances” en la digitalización de sus servicios y en el apoyo a sus clientes en ese mismo proceso. “Nos perciben cada vez más como un despacho innovador, que apuesta por la especialización y la excelencia técnica, y por unos servicios de alto valor añadido con un elevado componente digital”.

Por último, Aberto Estrelles, socio director de KPMG Abogados, analiza muy positivamente el pasado ejercicio, evolución “a la que ha contribuido nuestra apuesta por la innovación, digitalización, proactividad y soluciones multidisciplinares”. Además de la facturación, Estrelles destaca la rentabilidad por abogado, que, según explica, permite mantener las inversiones necesarias para seguir desarrollando soluciones digitales. Herramientas que, a su vez, facilitan un asesoramiento “competitivo y más eficaz”. “Y todo ello, manteniendo una característica esencial: unos magníficos profesionales con excelentes conocimientos técnicos”, concluye.

Baker y el 'Magic Circle'

Liderando el grupo de firmas internacionales, desde Baker McKenzie se dicen "satisfechos" por el crecimiento de 2019, así como por su tipología de clientes y asuntos en los que han estado involucrados. "Destacamos el incremento de nuestro asesoramiento en operaciones cross-border", señala Rodrigo Ogea, socio director de la oficina de Madrid, "no solo ayudando a inversores extranjeros en España, sino también a clientes españoles en su internacionalización". Su objetivo, añade Javier Menor, socio director en Barcelona, "pasa por ser la firma internacional de referencia en el mercado español".

Una posición que aspira a disputarle Linklaters, según revela Íñigo Berrícano, su socio director. "Queremos ser la primera firma internacional", asevera. "El desafío es grande, pero creemos que podemos conseguirlo". ¿Sus argumentos? El equilibrio en la tipología de sus clientes y unos profesionales "excepcionales". Berrícano agrega que, si bien el crecimiento de 2019 fue "moderado" (un 2%), en la firma son "optimistas" y creen que en los próximos meses experimentarán un incremento mayor.

Jaime Velázquez, socio director de Clifford Chance, relata que el pasado ejercicio destacó por importantes operaciones en el sector financiero, de la energía, de las infraestructuras y de las telecomunicaciones. No obstante, incide en que el despacho ha seguido trabajando, "adaptándose rápidamente a la nueva situación: prueba de ello es la firma de la operación Telefónica-Liberty Media en pleno confinamiento". Velázquez admite que han tenido que "reconsiderar sus objetivos para este año" como consecuencia de la pandemia, pero confía en que la actividad no se centre "exclusivamente" en refinanciaciones y rees­tructuraciones.

Por parte de Allen & Overy, su socio codirector, Ignacio Ruiz-Cámara, incide en que su incremento de facturación (del 14,2%) responde a que, en los últimos años, la firma "ha invertido en desarrollar y complementar prácticas que eran necesarias para ofrecer el mejor servicio a nuestros clientes". En 2019, Allen reforzó las áreas de fondos, inmobiliario y laboral. Ruiz-Cámara, que evita comparaciones con otros bufetes del Magic Circle, explica que mantener la trayectoria ascendente "dependerá de la cantidad de oportunidades que puedan surgir" en el tipo de trabajo al que aspira el despacho: operaciones complejas o que tengan un componente internacional.

Firmas nacionales

"Estábamos contentos con el año 2019, en el que crecimos de forma equilibrada. Digo 'estábamos' porque ya se nos ha olvidado", responde Pedro Pérez-Llorca, socio director de Pérez-Llorca, quien no oculta su preocupación por la situación económica. "Hay que dejar de hablar de la pandemia y pensar sin mascarilla", reclama. La crisis, manifiesta, no ha modificado los objetivos de crecimiento del despacho (en una entrevista en El País el pasado septiembre aseveró que aspiraba a doblar su tamaño actual): "Mantenemos nuestros planes. Somos bastante tozudos".

Carlos Rueda, socio director de Gómez-Acebo & Pombo, relata que el notable crecimiento experimentado en 2019, proviene "no tanto de incorporaciones inorgánicas, sino de un aumento de los encargos de clientes existentes, así como nuevos, y en asuntos de mucho valor añadido". ¿El objetivo para próximos ejercicios? "Pretendemos continuar este tipo de crecimiento, apoyado en unas bases sólidas y estables, y alineado con ratios y márgenes adecuados".

Desde Ecija, su socio director, Alejandro Touriño, insiste en que el objetivo del despacho es colarse en el top 5 de firmas nacionales, ser líder en Latinoamérica y posicionarse como referencia en economía digital dentro y fuera de España. No se marca plazos, pero afirma que no pararán hasta conseguirlo. El ritmo de aperturas en nuevos países no decaerá. "Confiamos en poder cerrar dos o tres nuevas sedes en Latam y no descartamos abrirnos a Europa o a algún otro lugar estratégico".

Adolf Rousaud e Ignasi Costas, socios codirectores de DWF-RCD, describen que, el pasado ejercicio, el despacho tuvo un crecimiento "homogéneo" en sus distintas áreas de práctica. Su meta para este año es seguir esa senda, potenciando las sinergias con el resto de DWF. "Siempre hemos buscado la eficiencia, pero este año más".

El resto de internacionales

En Hogan Lovells, su socio director, Lucas Osorio, atribuye los buenos resultados de 2019 a su participación en operaciones relevantes y a su destreza para aportar valor a los clientes. El despacho, explica no busca tamaño, "sino crecer de forma sostenida, priorizando la calidad y la importancia de los asuntos".

Un objetivo similar al que describe Miguel Riaño, socio director de Herbert Smith Freehills, quien se siente "muy contento" con la marcha de 2019 para la firma. Este año, y aunque serán "prudentes", Riaño no descarta impulsar nuevas áreas e integrar a profesionales que les permitan estar en las grandes operaciones.

Jesús Zapata, socio director de DLA Piper, justifica la cifra de facturación del despacho (-0,3%) en los "significativos movimientos" entre sus socios, que han sido compensados, asegura, con nuevas incorporaciones y un relevo generacional. En todo caso, subraya que la media de facturación de sus profesionales es muy elevada. De cara a 2020, Zapata se muestra prudente pero ambicioso.

¿Caerá la facturación en el ejercicio 2020?

Empate. Miguel Ángel Pérez de la Manga, socio de la consultora Pérez+Partners, no augura caídas de facturación en 2020. Tampoco incrementos. "Si los despachos empatan con el resultado de este año, estarán contentos". Según explica, el negocio de los bufetes lleva "cierto retraso" respecto de la situación económica, por lo que quizá sí se resentirán los ingresos de alguna firma en 2021. Fernando Vives, de Garrigues, en esta línea, afirma que, aunque los despachos "son un indicador atrasado", también sufrirán la crisis antes o después: "No vamos a ser una excepción". Salvador Sánchez-Terán, de Uría Menéndez, suscribe esa percepción. "Nadie es inmune a un vuelco de esta magnitud", razona, en referencia a la caída que se prevé del PIB para este año. "La pandemia impactará negativamente en los negocios de todos los agentes del mercado, incluidos los despachos de abogados", zanja Lucas Osorio, de Hogan Lovells.

Esperanza. La preocupación por la situación económica general, no obstante, no oculta que los socios directores también encuentran motivos para la esperanza. Pedro Pérez-Llorca prevé un segundo semestre muy activo; "hay muchas heridas en la economía y queremos ayudar a curarlas". Ignacio Ruiz-Cámara, de Allen & Overy, por su parte, asegura observar "más movimiento del esperado dado el volumen de liquidez que tienen los mercados". Asimismo, Íñigo Berrícano, de Linklaters, augura que "en los próximos seis meses habrá un incremento de actividad". "Somos optimistas", se suma Alejandro Touriño, de Ecija, quien admite que, si bien hay muchos sectores en dificultad, en otros se están abriendo importantes oportunidades de negocio.

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