Una RSC que se percibe en la calle

Fundación Mutua Madrileña reparte 300.000 euros en ayudas urgentes entre 22 organizaciones de toda España

Banco de alimentos del Espacio Mujer Madrid de la Fundación José María de Llanos.
Banco de alimentos del Espacio Mujer Madrid de la Fundación José María de Llanos.

“Cuando tuvimos que cerrar por causa de la pandemia, vimos que las mujeres que estaban confinadas se quedaron de la noche a la mañana prácticamente todas sin empleo, con ERTE que no acababan de cobrar y con situaciones familiares muy complicadas”, recuerda Juan de Dios Morán, presidente de la Fundación José María de Llanos y director del Espacio Madrid Mujer (EMMA), entidad dependiente de la fundación que tiene por objetivos la acogida de mujeres en situación de vulnerabilidad, la atención integral y formativa a mujeres y la formación para la mejora de la empleabilidad para mujeres, que atiende en el barrio de El Pozo del Tío Raimundo, en Madrid.

“La atención psicológica, social, jurídica… a las mujeres es nuestro trabajo, pero aquí lo que se necesitaba era básicamente alimentación, productos de higiene, productos básicos, en definitiva. Y dijimos: vamos a hacerlo”, explica Morán. Así surgió un banco para dar cobertura de necesidades básicas a mujeres vulnerables y sus hijos. Su proyecto ha sido uno de los beneficiarios de las ayudas extraordinarias que la Fundación Mutua Madrileña acaba de otorgar a 22 entidades sin ánimo de lucro para atender necesidades básicas entre colectivos vulnerables afectados por la crisis del Covid-19. La Convocatoria Extraordinaria de Ayudas a Proyectos Sociales está dotada con 300.000 euros, con un máximo de 15.000 euros por proyecto.

“La convocatoria ha sido urgente como las necesidades no cubiertas que se crearon como consecuencia de la pandemia, y extraordinaria como lo era la situación que nos ha sobrevenido”, señala Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña. Las iniciativas, de ámbito local, provincial o incluso nacional, beneficiarán a alrededor de 20.000 personas. “Sentíamos que la sociedad nos necesitaba, en especial los colectivos más vulnerables a los que siempre tratamos de ayudar, y no podíamos no estar”.

Este llamamiento extraordinario se suma a la convocatoria anual de ayudas a proyectos sociales que la Fundación Mutua convoca desde hace nueve años, que tiene una dotación de un millón de euros y que en su última edición benefició a 34 proyectos de entidades sin ánimo de lucro que están impactando en 29.000 personas.

Ayudas a la investigación

Además, el patronato de la Fundación Mutua, que preside Ignacio Garralda, aprobó otra convocatoria extraordinaria, dotada con 200.000 euros, para apoyar a la investigación médica relacionada con el virus y que se suman a los 2 millones de euros de ayuda anual a la investigación. En total, el paquete de medidas puesto en marcha por la Fundación Mutua durante esta crisis del Covid-19 alcanza el millón de euros.

La ayuda de Fundación Mutua Madrileña a al Espacio Madrid Mujer permite dar continuidad al proyecto, que se inició con financiación de la Fundación United Way, pues la necesidad sigue existiendo, reconoce Juan de Dios Morán. Y aunque ahora la atención a las mujeres ya es presencial, la iniciativa ha posibilitado que “las compañeras psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas, etc., pudieran verlas cuando venían a recoger los alimentos y escucharlas, atenderlas, saber qué estaban necesitando, que nos dieran un reporte directamente de lo que estaba ocurriendo en casa. Es un banco de alimento con causa, se hace una labor social que va más allá del arroz”, subraya Morán.

“En Mutua Madrileña creemos que es precisamente ahora cuando más que nunca la sociedad debe percibir de forma clara la responsabilidad social de las empresas con acciones que permitan fomentar la protección social”, destaca del director general de la fundación. Ya en las primeras semanas de la crisis, la Fundación Mutua apoyó con carácter de urgencia diversos proyectos sociales para atender las necesidades de los colectivos más afectados.

“La pandemia que vivimos ha dado la oportunidad a las empresas de demostrar que su RSC va mucho más allá de una declaración de intenciones”, reflexiona Cooklin. “De hecho, una de las lecciones que quedarán de esta crisis es la gran calidad de la responsabilidad social de las empresas españolas”.

Normas
Entra en El País para participar