Ángeles caídos

La deuda que pierde el grado de inversión supera ya los 267.000 millones

El ritmo de deterioro en dos meses equivale a tres años . Las agencias prevén otra oleada de rebajas si empeora la crisis

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La parálisis obligada que impuso el coronavirus y la profunda crisis económica que está ocasionando una pandemia aún muy lejos de estar bajo control van a causar una oleada de rebajas de rating. La calidad crediticia de las empresas se va a resentir irremediablemente de forma generalizada ante un panorama de derrumbe de beneficios, cuando no de pérdidas, y de notable aumento de impagos y bancarrotas. Y entre el conjunto de empresas con una calificación financiera sólida, garantía de acceso a la financiación en condiciones holgadas, y el pelotón de las amenazadas de insolvencia, hay un extenso grupo de compañías a medio camino que se juegan en esta crisis la pérdida del preciado grado de inversión, el nivel por debajo del cual su deuda se adentra hacia el pantanoso terreno del bono basura.

En lo que va de año, al menos 30 compañías calificadas por Standard & Poor’s han perdido el denominado grado de inversión, el rating BBB- de la agencia, con lo que pasan a engrosar el creciente listado de los conocidos como ángeles caídos. Se trata de un volumen de deuda caída en desgracia por más 300.000 millones de dólares (267.400 millones de euros), con lo que el fenómeno de los ángeles caídos alcanza la magnitud más elevada desde 2015, cuando perdieron el grado de inversión la deuda soberana de Brasil y Rusia y las petroleras Gazprom y Petrobras, disparando a casi un billón de dólares la cuantía de bonos con rating degradado al terreno del high yield.

Desde Fitch, otra de las tres grandes agencias de rating, apuntan que la aparición de ángeles caídos, la poética denominación para la deuda que pasa a ser considerada high yield o de peor calidad, ha alcanzado en apenas dos meses la intensidad que normalmente se hubiera observado durante un periodo de tres años. En Fitch, con grado de penetración algo inferior al de Standard & Poor’s, han contabilizado en los meses de marzo y abril un total de 19 ángeles caídos en Estados Unidos y la región de EMEA (Europa, Oriente Medio y África), por un volumen de más de 150.000 millones de dólares (133.700 millones de euros).

La velocidad a la que el rating de las empresas se está degradando, un fenómeno que por el momento no ha llegado sin embargo a la deuda soberana, ya ha llevado a la Reserva Federal a contemplar a los ángeles caídos en su programa de deuda corporativa. Así, la Fed adquiere bonos de compañías que hayan perdido el grado de inversión con anterioridad al 22 de marzo, la fecha en que anunció un plan de adquisiciones que no echó a andar hasta la semana pasada. Aunque lo hará con el requisito de que el rating se mantenga por encima del BB- de Standard & Poor’s. Es decir, que el deterioro crediticio haya sido como máximo de tres escalones desde el BBB-, el límite del grado de inversión.

Presión para el BCE

El BCE no ha ido aún tan lejos aunque la posibilidad de comprar deuda high yield es una opción factible que la institución no descarta. Por lo pronto, el BCE ya acepta desde el pasado 7 de abril que la banca presente como colateral a cambio de liquidez deuda por debajo del grado de inversión, con el límite de BB. Y la situación económica bien puede obligar a Lagarde a seguir los pasos de la Fed. Aun así, por el momento solo tres de las compañías que el BCE incluye en sus compras de deuda corporativa han perdido el grado de inversión desde el 7 de abril: Renault, Lufthansa y la inmobiliaria alemana Ado Properties.

“La primera oleada de rebajas de rating ya ha pasado, pero puede haber una segunda si las condiciones económicas se deterioran”, advierten desde Fitch, donde calculan que entre 200.000 y 300.000 millones de dólares (hasta 267.000 millones de euros) en bonos están en riesgo de perder el rating de grado de inversión. En total, el coronavirus podría generar una avalancha de ángeles caídos por un volumen de deuda de 400.000 millones de dólares, equivalentes al 13% del total de deuda con grado de inversión calificada por Fitch a cierre de 2019.

Récord de candidatos

En Standard & Poor’s tampoco son optimistas, y si en los cinco primeros meses del año han sido 30 los ángeles caídos, la agencia aprecia ahora que ese número puede elevarse en 126 más. Son los posibles candidatos a perder el grado de inversión, de los que la cuarta parte ya estaría muy cerca al tener un rating con perspectiva negativa, en la antesala para una rebaja llegada la revisión.
En paralelo al deterioro económico, y mientras la pérdida del grado de inversión se ha concentrado hasta ahora en las compañías petroleras y de automoción, S&P añade también al sector financiero entre los candidatos a ángeles caídos, con especial atención a la banca irlandesa.

En el listado europeo de ángeles caídos de Moody’s ya están Renault, Lufthansa, IAG o British Airways, y tal y como apunta la agencia, el 82% de ellos ya tenía perspectiva negativa antes de la pandemia.

Abertis, candidato español tras IAG

Aerolíneas. S&P ha retirado desde que comenzó la pandemia el grado de inversión a IAG –también degradada a high yield por Moody’s– y a compañías como British Airways, Lufthansa, Renault, Marks & Spencer, Atlantia y las estadounidenses Ford, Occidental Petroleum, Macy’s y Continental Resources

En el punto de mira. En el grupo de posibles candidatos aparece Abertis, junto con grandes grupos como ArcelorMittal, la estadounidense Hyatt Hotels o las francesas de automoción Peugeot y Valeo.

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