Los fondos de inversión sostenible con mayor rentabilidad

Algunos fondos con perfil ecológico tienen retornos anuales de más del 10%

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La sostenibilidad no está reñida con la rentabilidad. Los últimos estudios han demostrado que tener en cuenta criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno corporativo no solo no mengua los rendimientos, sino que los aumenta. Los retornos ofrecidos por fondos que invierten con una vocación ecológica pueden superar el 10% anual.

Los primeros vehículos de inversión que nacieron con una vocación de protección del medio ambiente se lanzaron hace casi 40 años, en Estados Unidos. Desde entonces, este tipo de inversiones ha crecido sin parar. Ahora, los fondos tienen también en cuenta el gobierno corporativo de las empresas en las que invierten (inclusion de la mujer en puestos directivos, diversidad...) y también su impacto social. Se denominan genéricamente fondos ASG (ambiental, social, gobernanza... o por sus siglas en inglés ESG).

En España, casi la mitad del volumen invertido en fondos de inversión sigue algún tipo de criterio extrafinanciero, según datos de Spainsif. En Francia, Suecia o Estados Unidos, el porcentaje es muy superior.

Aunque algunos gestores de fondos habían asegurado que esta tendencia era una moda pasajera, propia de un mercado alcista, lo cierto es que los fondos con un enfoque sostenible han sido especialmente resilentes durante la dura crisis bursátil provocada por la pandemia del Covid-19.

“En marzo, el índice bursátil de renta variable mundial MSCI World perdió un 14,5%. En este mismo periodo, el 62% de los fondos con criterios de inversión sostenibles superaron al índice”, explica un informe publicado por Amundi, la mayor gestora de fondos de la zona euro.

Uno de los casos más llamativos de cómo rentabilidad y sostenbilidad pueden ir de la mano es el fondo Erste WWF Stock Enviroment. Este vehículo, que lleva el sello de garantía de una de las mayores asociaciones conservacionistas del mundo, se ha revalorizado un 6,57% en 2020, pese a que la mayoría de índices bursátiles sigue en pérdidias. Su comportamiento no es flor de un día. El retorno medio anual ha sido del 13,76% en los últimos tres años y del 9% si se analiza la última década.

Hay varios factores que explican que este tipo de fondos tenga buenos resultados. El primero, es puramente sectorial. Estos gestores evitan por definición las inversiones en petroleras, en grandes compañías mineras y en gigantes industriales. Tres grupos que han tenido una mala evolución en los últimos años. Y, por contra, estos fondos suelen invertir en compañías tecnológicas, que tienen poca huella de carbono y han funcionado muy bien en Bolsa.

Además, los estudios han demostrado que, dentro de un mismo sector, aquellas compañías más comprometidas con la lucha contra el cambio climático o por la inclusión de la mujer, acaban registrando mejor evolución bursátil.

Fondos cotizados de bajo coste con un enfoque responsable

  • iShares MSCI ESG. El gigante financiero BlackRock ha lanzado una gama de fondos cotizados (ETF) de bajo coste, que siguen la evolucion de los índices MSCI con perfil sostenible. Cuenta con ETF de Bolsa estadounidense, de Bolsa europea, de Japón, de países emergentes... en los que se excluyen productores de carbón térmico, fabricantes de armas, tabaqueras y que se centran en compañías que busquen reducir sus emisiones de carbono a la atmósfera.
  • Vanguard ESG. El otro gran productor mundial de fondos cotizados de bajo coste también ha empezado a incluir en sus catálogos algunos ETF que cumplen con una serie de restricciones de inversión responsable en los índices a los que siguen. La gran ventaja es que las comisiones que cobran son bajísimas. En algunos ETF, inferiores al 0,15% anual cuando los fondos comparables cobran comisiones superiores al 1,5%.
  • X-trackers. Uno de los referentes en Europa de los fondos cotizados es la gestora alemana DWS. A través de su filial X-trackers, ha ido haciéndose un hueco en la industria de fondos pasivos o ETF. Recientemente ha lanzado un producto que sigue la evolución del índice MSCI World ESF, que invierte en compañías cotizadas de todo el planeta, pero con un marco de inversión responsable, lo que excluye ciertos sectores y ciertos perfiles de empresas.
  • Lyxor. La firma de ETF propiedad del gigante francés Société Générale cuenta con una decena de fondos cotizados con enfoque responsable, dedicados especialmente a seguir índices de bonos. Por ejemplo, su ETF Lyxor Euro Corporate Bonds permite invertir en deuda emitida por empresas de la zona euro, bajo una perspectiva de inversión sostenible.

Otro ejemplo de un fondo con buenas rentabilidades y buena calificación en materia de sostenibilidad es DPAM Equities World Sustainable. Su rendimiento medio anual en la última década ha sido del 10,06%. Sus principales posiciones son Microsoft y el gigante tecnológico chino Tencent.

Un resultado similar ha obtenido el fondo NN Global Sustainable, con un 10,28% de retorno medio anual en 10 años.

Estos dos últimos fondos, aunque tienen una vocación sostenible, están fuera de la categoría de fondos ecológicos de Morningstar, algo más exigente. Dentro de este ámbito hay productos como el Pictet Global Enviromental Opportunities que han logrado retornos anuales medios del 9,13% desde 2017, invirtiendo en empresas de informática, y firmas de reciclaje.

El auge de este tipo de inversión ha hecho que proliferen incluso gestoras de fondos totalmente especializadas, como las francesas Mirova (del grupo Natixis), La Financière Responsable (participada por Mapfre) o la española Nao Asset Management. Además, grandes gigantes de la inversión, como BlackRock, se han comprometido a que en 2020 la mayoría de sus fondos tendrán en cuenta los criterios de inversión sostenible y responsable al invertir.

En el caso de Mirova, su fondo Sustainable Equities es uno de los que mejor puntuación tiene en cuanto a sosteniblidad, de acuerdo con el análisis de la firma MSCI. El fondo ha logrado estar en positivo en 2020 y obtener un rendimiento medio anual del 12,14% en los tres últimos años.

Gestoras nacionales

En España, la mayoría de las gestoras de fondos han ido lanzando algunos vehículos especializados, pero el nivel de retornos es muy inferior al de las gestoras internacionales.

Un ejemplo del buenas prácticas es CaixaBank Asset Management, con su fondo Microbank Ecológico, que ha logrado un retorno medio anual del 4,57% en los tres últimos ejercicios (muy superior a la mayoría de fondos de Bolsa de las gestoras españolas). Este fondo cuenta con un patrimonio de 35 millones de euros y sus principales posiciones son participaciones en fondos ecológicos de Nordea, Amundi o Pictet.

También ha tenido un resultado sobresaliente el fondo GVC Gaesco Sostenible, un fondo mixto moderado, con bajas comisiones, y que tiene la máxima calificación de Morningstar, por haber logrado mejores retornos que sus competidores en los últimos años. Dese 2017, el rendimiento medio anual ha sido del 3,66%.

Poco a poco, las gestoras españolas han ido percibiendo la importancia creciente de los criterios de inversión ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno). Un buen ejemplo es el fondo Bankia Futuro Sostenible, que esta semana presentó un informe pionero sobre el impacto social que tienen las empresas en las que invierte.

La firma Portocolom ha sido la responsable de analizar la sostenibilidad de las inversiones. Ana Guzmán, directora de impacto de la firma asegura que “en unos años, nadie va a hablar de rentabilidad sin hablar de sostenibilidad”.

El informe de Bankia señala que las empresas que componen la cartera del fondo han recortado sus emisiones de dióxido de carbono en 132,56 toneladas. Esta reducción equivale a las emisiones de 18 vuelos de ida y vuelta entre Madrid y Sidney, a 300 viajes en tren alrededor del mundo o a evitar que se hubieran derretido 86.300 toneladas de hielo glacial.

También Caja de Ingenieros, BBVA o Ibercaja tienen algunos fondos con enfoque sostenible que han destacado en los últimos años. Este movimiento ha llegado incluso al capital riesgo, con vehiculos de impacto que se venden en banca privada y que están enfocados en financiar a entidades de microcréditos.

La marea de la inversión sostenible parece imparable y, además de estar impulsando mejores prácticas empresariales, está aportando unas notables rentabilidades a los inversores.

 

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