El 70% de los trabajadores tiene horario de entrada y salida y el empresario no se lo suele modificar

La mayoría de los asalariados sigue sin registrar la jornada pese a que es obligatorio por ley solo 352.500 personas trabajaron habitualmente en su domicilio en 2019

Oficina de atención al contribuyente de la Diputación de Zaragoza.
Oficina de atención al contribuyente de la Diputación de Zaragoza.

El pasado año había en España 19.779.300 trabajadores ocupados. De ellos, a 13.968.900 (el 70,6%) tuvieron el inicio y el fin de su jornada les venía determinada por su empleador o su cliente. Mientras solo el 13,2% (2.6 millones) podían decidir totalmente el comienzo o término de su jornada y el 15,4% (tres millones de trabajadores) tenían alguna restricción pero tenían algún margen de decisión.

Así lo reflejan también los datos del módulo de la Encuesta de Población Activa (EPA) sobre la jornada laboral en 2019 publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (EPA) que, como contrapunto, incluye que un porcentaje similar de ocupados (el 74% esto es, 14,77 millones de ocupados) no han tenido que enfrentarse en más de un mes o nunca a solicitudes imprevistas de cambio de horario en el empleo principal.

Pero esta encuesta muestra también otras cuestiones como la dudosa efectividad en la práctica de la ley que obliga desde el 12 de mayo de 2019 a todas las empresas a registrar la jornada diaria de sus empleados, contabilizando el horario de entrada y salida, así como de las pausas intermedias y conservando estos registros al menos cuatro años, para su comprobación por la Inspección. Según este módulo de la EPA el pasado año solo el 38% de los asalariados declaró que su empleador registraba las horas que trabajan. Por el contrario, el 24,7% dijeron que el empresario registra solo su presencia y el 24,7% ni la presencia ni las horas trabajadas.

El INE ha analizado también el grado de presión con el que trabajan los ocupados en España, el lugar donde desarrollan habitualmente su actividad laboral o cuánto tiempo tardan en llegar a su puesto de trabajo. Según esto, uno de cada cuatro ocupados aseguró trabajar siempre o a menudo (2,43%) bajo presión.

La ocupación que presentó el mayor porcentaje de personas que declararon trabajar siempre bajo presión fue la de directores y gerentes (16,94%). Por el contrario, los porcentajes más bajos se dieron en trabajadores cualificados en el sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero (6,95%), en las ocupaciones militares (7,22%) y en las actividades más elementales (7,29%).

Los locales de la empresa son el lugar habitual de trabajo de 15,5 millones de ocupados (el 78,6%), mientras que el 9,2% (1,8 millones) trabaja en los locales de los clientes; el 7,6% (1.5 millones) no tenía un lugar fijo; y el 2,29% (452.700) en otro sitio distinto a los anteriores. Solo el 1,78% (352.500 personas) trabajaron habitualmente en su casa durante 2019.

Los autores de esta encuesta destacan en este punto, la diferencia que se da entre hombres y mujeres a la hora de no tener un lugar fijo de trabajo: el 12,5% de los trabajadores masculinos declararon no tenerlo frente a solo el 1,94% de las trabajadoras femeninas.

Casi la mitad de los ocupados (el 45%) tarda entre 16 y 30 minutos en llegar a su trabajo, aunque hay un 15,2% de los encuestados que emplean más de una hora. En este punto, el colectivo de técnicos y profesionales científicos e intelectuales son los que más tardan en llegar: el 20% destina más de una hora en el traslado a sus puestos de trabajo.

 

 

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