El puzle de AstraZeneca y Gilead manda un aviso a los accionistas

Para los inversores puede no tener mucha lógica, pero el CEO, Pascal Soriot, desea la fusión

Logo de AstraZeneca, en la Bolsa de Nueva York.
Logo de AstraZeneca, en la Bolsa de Nueva York. REUTERS

El acercamiento de AstraZeneca a su rival Gilead Sciences es un rompecabezas para los accionistas, pero también una advertencia. El consejero delegado, Pascal Soriot, ha hecho bien a los inversores de la farmacéutica de 140.000 millones de dólares. El riesgo es que la carga de la deuda de la compañía, o sus ahora mayores ambiciones, amenacen ese historial.

La decisión del grupo anglo-sueco de acercarse a Gilead en torno a una fusión, como informó Bloomberg el domingo, es un extraño giro en la lógica corporativa. En 2014, Soriot rechazó una oferta de Pfizer, argumentando que a la compañía le iría mejor por su cuenta. Tenía razón: el precio de las acciones de AstraZeneca está aproximadamente un 50% por encima de la oferta de Pfizer de 55 libras por acción.

Sin embargo, si un trato con Pfizer no era atractivo, una combinación con Gilead aún menos. El grupo estadounidense de 96.000 millones de dólares está especializado en medicamentos para el VIH y en tratamientos para la hepatitis C, que no son las áreas principales de AstraZeneca.

Gilead está desarrollando su negocio de cáncer, y ambas compañías tienen terapias potenciales para el Covid-19. Sin embargo, la falta de intereses comunes significaría un menor ahorro de costes y aumentaría el riesgo de una integración chapucera.

Una combinación por valor de 232.000 millones de dólares según los precios de las acciones al cierre del viernes sería por tanto difícil de vender. A pesar de las esperanzas de que Remdesivir, de Gilead, pueda ayudar a los pacientes con Covid-19, las acciones de la compañía cotizan a solo 12 veces las ganancias esperadas. Los accionistas probablemente exigirían una gran prima de adquisición.

Los inversores de AstraZeneca, mientras tanto, cuestionarían la lógica de unir fuerzas con una empresa cuyas ventas se espera que crezcan solo un 0,4% anual durante los próximos cinco años, según Morningstar.

El limpio balance de Gilead aumenta su atractivo. Tuvo más de 9.000 millones de dólares de flujo de caja operativo el año pasado y apenas tenía deuda neta en marzo. En comparación, la pila de deuda de AstraZeneca, de aproximadamente 12.000 millones de dólares en 2019, era casi el doble del ebitda del año pasado, y el flujo de caja operativo no cubrirá sus pagos de dividendos hasta el próximo año, según Moody's. Una fusión de todas las acciones produciría una compañía menos apalancada.

Otra preocupación es que Soriot quiere una fusión. Los proveedores de servicios sanitarios de EE UU están uniendo fuerzas y la pandemia ejercerá mayor presión sobre los Gobiernos para que reduzcan los costes de la sanidad. Con las acciones de AstraZeneca cerca de su máximo histórico, Soriot tiene una valiosa moneda de adquisición. Puede que una fusión con Gilead sea poco probable, pero los inversores no pueden ignorarla por completo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías