Joe Little: “El plan franco-alemán es un ‘coronabono’ en todo salvo en el nombre”

Este experto cree que el plan de Merkel y Macron sería la semilla para una consolidación de la Unión Europea

Joe Little, jefe de estrategia de HSBC Global AM.
Joe Little, jefe de estrategia de HSBC Global AM.

Joe Little es el máximo responsable de estrategia de HSBC Global Asset Management, una firma que tiene más de 400.000 millones de euros de activos bajo gestión. Su cometido es liderar los equipos de análisis macroeconómico y de asignación de activos.

¿Cuál es su visión actual de los mercados financieros?

El mercado bajista más rápido de todos los tiempos ha dado paso a una recuperación rápida, aunque parcial. Este cambio en el comportamiento del mercado fue desencadenado por el audaz apoyo de políticas que redujeron los riesgos de cola y rescataron a las primas de riesgo del desastre. El mercado está en un escenario de tira y afloja. Por un lado, los analistas se preocupan por la trayectoria de la reactivación de la economía después de la Gran Reclusión. Por otro lado, el optimismo está vinculado a la continuación de la acción política y la reactivación económica.

¿La Bolsa de Europa ha tocado ya sus mínimos anuales?

Para ver una mayor debilidad en las acciones europeas, el pesimismo tendría que ganar el tira y afloja. Eso podría suceder si viéramos una segunda oleada generalizada del virus. O si se retirara prematuramente el apoyo político a la economía real. Sin embargo, creemos que el escenario más probable es una fase de consolidación en los mercados bursátiles, con una volatilidad mayor que la habitual.

La Bolsa estadounidense ha vuelto a hacerlo mucho mejor que la europea...

Estados Unidos ha encabezado la recuperación, pero su liderazgo en esta fase está impulsado por su combinación de sectores, especialmente el peso del mercado en las empresas tecnológicas. Sobre una base sectorial normalizada, la renta variable europea ha tenido un rendimiento similar al de Estados Unidos.

¿Prevé que algunos países europeos recurran al MEDE o esperarán al fondo de reconstrucción?

Durante la crisis, los líderes del Eurogrupo han ofrecido utilizar el Mecanismo Europeo de Estabilidad [MEDE] con una condicionalidad reducida, sobre la futura política fiscal, para proporcionar apoyo de emergencia a los estados miembros con el fin de hacer frente a la crisis del Covid-19. Sin embargo, los préstamos del MEDE están muy estigmatizados dada su asociación con la crisis del euro y la austeridad en la década de 2010. También son impopulares en muchos países del sur de Europa, en particular en Italia.

¿Qué opina de la reciente propuesta francoalemana?

Ese fondo de 500.000 millones de euros podría ser el momento Hamilton de Europa [en referencia a la decisión del Gobierno federal de Estados Unidos, en 1790, de asumir la deuda en que habían incurrido los estados durante la Guerra de Independencia]. El plan incluiría la recaudación de fondos de los mercados de capital para emitir subvenciones respaldadas por el presupuesto de la Unión Europea. Es un coronabono en todo menos en el nombre. Podría decirse, sin embargo, que la cuantía del fondo debería ser mayor. Sin embargo, esto representaría un retroceso de los llamados cuatro frugales liderados por Austria y los Países Bajos. Todos los Estados miembros tendrían que estar de acuerdo con el plan francoalemán, así que hay un largo camino por recorrer.

¿Cómo perciben los inversores internacionales a España y las medidas del Gobierno?

España entró en la crisis en una posición mucho más fuerte que, por ejemplo, Italia, el país de Europa que más preocupa a los inversores en la actualidad. A diferencia de Italia, España creció fuertemente después de la crisis del euro, lo que ayudó a estabilizar su deuda pública, aunque a un nivel por encima de la media de la zona euro. En respuesta a la crisis del Covid-19, el Gobierno ha anunciado un paquete fiscal relativamente modesto que asciende a alrededor del 3% del PIB, si se excluyen los avales. Mientras tanto, los datos recientes muestran que un porcentaje pequeño de la población activa ha solicitado ayudas por ERTE en comparación con Francia o Alemania. Como resultado, aunque los diferenciales de los bonos españoles han aumentado frente a los alemanes desde que la pandemia se globalizara, han aumentado menos que los de Italia. El interés de la deuda sigue siendo razonable.

¿Será suficiente la política monetaria anunciada por el BCE para evitar una nueva crisis de deuda en la zona euro? ¿Le preo­cupa el aumento del nivel de deuda en muchos países?

Un compromiso verosímil del BCE de incorporar a su balance una gran parte de la nueva deuda emitida por los Estados debería evitar una nueva crisis de deuda. El organismo ha aceptado que mantener los diferenciales controlados es una parte importante de la política monetaria. Mientras los rendimientos alemanes se mantengan bajos, en teoría, también lo harán los costes de los préstamos en toda la zona euro. Las medidas recientes implican que el BCE está dispuesto a renunciar a las restricciones a la compra de deuda soberana de un país concreto. Sin embargo, el elevado volumen del plan de compras antipandemia podría crear desafíos políticos. Podría surgir una nueva crisis de la deuda si los líderes de la Unión Europea no logran llegar a un acuerdo sobre un fondo de recuperación con reparto de cargas y que el BCE se vea obligado a ser menos audaz con sus compras de activos.

¿Qué tipo de activos han recomendado a sus clientes para mitigar riesgos: fondos monetarios, oro, fondos de cobertura, activos no líquidos...?

Creemos que el riesgo/rendimiento de los bonos del Gobierno se está deteriorando. Los inversores deben pensar mucho más si pueden lograr una mayor diversificación de la cartera. Eso significa que ahora se debe lograr un “gran reequilibrio” de las carteras fuera de los bonos gubernamentales globales y dirigirse hacia otras partes de la renta fija y clases de activos alternativos. Los bonos corporativos donde hay alta calidad y una ventaja de rendimiento parecen interesantes. Al igual que los mercados emergentes, siempre partiendo de la necesidad de ser muy selectivos. Y los activos alternativos, tanto líquidos como ilíquidos, deben jugar un papel cada vez más importante en nuestras asignaciones de activos.

 

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