El Gobierno reconoce la "urgencia" de ayudar al motor, pero no avanza medidas

Industria dice que debe haber una señal rápida para que el sector y los agentes sociales vean la apuesta del Gobierno por el automóvil

El presidente de FAE, Francisco Marro; el presidente de Gestamp, Francisco Riberas; la presidenta de Sernauto y vicepresidenta del Grupo Antolin, María Helena Antolin; la socia directora de Industria en KPMG, Begoña Cristeto, y el secretario general de Industria y Pyme, Raül Blanco.
El presidente de FAE, Francisco Marro; el presidente de Gestamp, Francisco Riberas; la presidenta de Sernauto y vicepresidenta del Grupo Antolin, María Helena Antolin; la socia directora de Industria en KPMG, Begoña Cristeto, y el secretario general de Industria y Pyme, Raül Blanco.

El secretario general de Industria y de la Pyme, Raül Blanco, ha reconocido que se deben poner en marcha "medidas urgentes" para impulsar el sector de la automoción tras el impacto sufrido por el Covid-19, que ha provocado el cierre temporal de plantas de producción y un hundimiento de las ventas de coches.

"Debe haber una señal rápida para que el sector y los agentes sociales vean la apuesta del Gobierno por el motor", ha dicho Blanco este jueves durante un seminario web organizado por la patronal de fabricantes de componentes de automoción, Sernauto, en el que también han participado la presidenta de Sernauto y vicepresidenta del Grupo Antolin, María Helena Antolin; el presidente de Gestamp, Francisco Riberas; el presidente de FAE, Francisco Marro, y la socia directora de Industria de KPMG, Begoña Cristeto.

Las patronales Anfac (fabricantes), Faconauto (concesionarios), Ganvam (distribución) y Sernauto (proveedores) presentaron al Ejecutivo a finales de abril un plan de impulso a la demanda con una dotación de 400 millones de euros. El automóvil reclama que las ayudas sean accesibles para todas las tecnologías disponibles en el mercado y no solo para modelos eléctricos, como se limita en Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible (Moves), así como que se gestionen a nivel nacional con el fin de garantizar su puesta en marcha y maximizar su eficacia.

Por su parte, el Gobierno ha asegurado que pondrá en marcha medidas de estímulo a corto y medio plazo, aunque sin detallar ni cuándo ni cómo. Este lunes estaba prevista una reunión entre las patronales y la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, pero se ha pospuesto sin nueva fecha.

"Hay una cosa que no se puede obviar y es que estamos con presupuestos prorrogados de 2018. Han pasado tres años y el mundo ha cambiado de una manera excepcional y el sector también. Esto no es una excusa, pero sí una realidad a tener en cuenta", ha apuntado Blanco.

En marzo del año pasado, Maroto presentó el Plan Estratégico de Apoyo Integral al Sector de Automoción, con 2.634 millones de euros entre 2019 y 2025 y basado en cinco ejes: constitución de una Mesa de Movilidad Sostenible, revisión de la fiscalidad, impulso de las inversiones, apoyo a una mayor penetración de vehículos de cero y bajas emisiones y refuerzo de la formación profesional dual y de la vinculación de la empresa con la universidad.

Por otro lado, Blanco también ha subrayado que España defendió el viernes pasado, en la reunión informal de responsables de Industria y Mercado Interior de la UE, un plan específico de recuperación para el sector de la automoción, que genera un volumen de negocio que supone el 7% del PIB del continente y da trabajo a casi 14 millones de personas de manera directa e indirecta.

Una docena de países presentaron una Declaración de Interés Común en la que se señala la necesidad urgente de ayudar a la cadena de valor de la automoción europea, como sector estratégico y uno de los más castigados por el Covid-19.

Según Blanco, este plan debería basarse en tres pilares: financiación con líneas del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Proyectos de Interés Común europeo (IPPCs) y programas financiados por el gobierno comunitario.

Soberanía industrial

Los fabricantes de coches mantienen una red productiva muy deslocalizada de sus países de origen y el coronavirus ha avivado el debate de la repatriación. Suena improbable que las automovilísticas comiencen a abandonar ciertos países para concentrar su fabricación en un mismo lugar, tanto por falta de capacidad como por problemas logísticos. Sin embargo, países como Francia ya han dicho que supeditarán las ayudas estatales a la vuelta al país de la actividad productiva.

En este contexto, Blanco ha destacado que se deben reforzar las cadenas de valor europeas y que cada país debe mantener una política industrial fuerte. "Se ha hecho evidente durante la crisis sanitaria que Europa había renunciado a toda la cadena de valor [de fabricación de equipos médicos] desde la deslocalización textil de mediados de los años 90", ha indicado.

El motor en España supone el 10% del PIB y el 9% del empleo y teme la pérdida de miles de puestos de trabajo. Se calcula que al menos 350.000 personas –entre toda la cadena de valor- se han visto afectadas por Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

Anfac calcula que este año se fabricarán unos 700.000 coches menos en comparación con 2019 a causa de la pandemia, lo que supone volver al entorno de producción de los "peores años" de la crisis económica, con el dato más bajo -1,97 millones de unidades- registrado en 2012.

España es el segundo país productor de Europa y el noveno del mundo y podría perder la planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Según el diario japonés Nikkei, la multinacional planea desmantelar la planta catalana y trasladar su producción a factorías de Renault en Francia y "otros lugares", quedando en peligro más de 3.000 puestos de trabajo directos y 20.000 indirectos.

El sector también ha empeorado su previsión de matriculaciones para este año bajo un escenario de un estado de alarma y confinamiento de dos meses, con una desescalada progresiva desde el mes de mayo y una caída del PIB de entre el 5% y el 6%. Estima que las ventas de coches se desplomarán este año entre un 40% y un 45%, situándose por debajo de las 700.000 unidades y lo que supone alcanzar peores estadísticas que hace una década en plena crisis económica.

Por su parte, la presidenta de Sernauto y vicepresidenta del Grupo Antolin, María Helena Antolin, ha lamentado la situación "preocupante" que atraviesa el automóvil y ha insistido en la necesidad de que el Ejecutivo ponga en marcha un plan de apoyo.

El presidente de Gestamp, Francisco Riberas, ha advertido de que España "no puede permitirse el lujo de perder nada del automóvil", mientras el presidente de FAE, ha reivindicado que las empresas necesitan apoyo público en un momento de incertidumbre como el que ha generado el coronavirus.

 

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