Jaime Vives: “El Gobierno se precipitó en la compra de test de Covid a empresas desconocidas”

La multinacional suiza Roche prevé producir a escala global 100 millones de pruebas al mes a partir de junio-julio para su distribución en todo el mundo

Jaime Vives, Roche
Jaime Vives, director general de Roche Diagnostics.

Es el director general del área de diagnósticos del gigante farmacéutico suizo Roche, uno de los líderes mundiales en esta división que factura unos 11.400 millones de euros. Este negocio cobra especial relevancia en la crisis sanitaria por la mayor demanda de test para la detección del coronavirus. Jaime Vives (Barcelona, 1955), licenciado en Biología por la Universidad de Barcelona, con 37 años en la compañía y un amplio conocimiento del mercado latinoamericano, critica, en una entrevista telefónica, “las prisas del Gobierno” a la hora de comprar las pruebas y que se haya confiado en empresas desconocidas y no en las de toda la vida del sector.

¿Cómo se ha disparado la demanda de test en la pandemia?

Es curioso. Nosotros distribuimos para el mercado mundial y hemos visto que la demanda de test ha caído en general porque, con el Covid, muchas gestiones médicas en hospitales y atención primaria se han pospuesto: intervenciones planificadas, crónicos, etc., pero se ha compensado con los de coronavirus. Creemos que el aumento vendrá ahora, con la recuperación de la normalidad en la gestión medica; ya comienzan a programarse intervenciones, que es lo que genera demanda de test a nivel de laboratorio clínico. En el caso de los test de anticuerpos, estimamos un alza del 10%-15%.

Ha habido también muchos problemas de escasez, ¿por qué?

La demanda ha subido exponencialmente, se doblaba casi cada día, mientras la capacidad de fabricación se ha incrementado de forma lineal, no se puede doblar cada día; las empresas nos hemos puesto a fabricar todo lo que hemos podido. No aparecían los kits de detección a escala global, pero tampoco los reactivos, utilizados en el proceso de extracción del material genético para tratar previamente ese virus. Esto explica ese gran agujero, que ahora se acorta porque ha bajado el pico y hay menos necesidades diarias. Pero en el mundo sigue habiendo muchísima demanda, sigue en alza en Brasil, Ecuador y México, y la industria no tiene capacidad de cubrirlas al 100%.

La industria no puede cubrir el 100% de la demanda porque el aumento ha sido exponencial y el alza de la fabricación ha sido de forma lineal

En dos ocasiones, los test adquiridos por el Gobierno salieron defectuosos, y lo mismo le sucedió a varias comunidades autónomas. Roche reprochó entonces la falta de ética de algunas empresas.

Es cierto que, hace un mes, comenzaron a salir bastantes test que no tenían el nivel, que estaban a medio desarrollar, y como dijo nuestro CEO (Severin Schwan), era inadmisible que se lanzaran al mercado sin las mínimas garantías. Hay organismos, como la Agencia Española del Medicamento, entre otros, que prueban estos dispositivos y autorizan o no su comercialización; las estructuras están y ahí hubo un fallo. Puedo entender que, como había tantos nervios, tanta prisa y una presión por hacerlos, se tomaran decisiones precipitadas. Hay que usar las estructuras existentes y confiar en las empresas que estamos en esto desde hace muchísimos años, que tenemos la experiencia, y no correr tanto a ofertas de empresas prácticamente desconocidas y que faltan a la ética. Preferimos la calidad a la rapidez, entendiendo toda la necesidad que hay, porque si tomamos decisiones médicas con pruebas diagnósticas que no son buenas, el daño que puede hacer es muy importante. Reivindicamos la profesionalidad, la calidad de gestión y la ética de las empresas que formamos el sector de tecnología sanitaria y que creo que hemos estado un poquito ninguneadas por parte de ciertas instituciones.

Mencionaba esa presión al Ejecutivo para hacer más test, ¿cree que el hecho de hacer menos pruebas, frente a Corea del Sur o Singapur, influyó en el pico de contagios y muertes?

Es difícil de juzgar. Por mis datos y lo que he escuchado, no es tanto la cantidad. El caso de Corea del Sur es paradigmático porque no era solo el test realizado, sino lo que se hacía luego con el positivo: aislaban a sus contactos y ponían en cuarentena a todo su entorno. Fueron mucho más ágiles a la hora de poner en cuarentena a las personas que podrían haberse infectado por haber estado en contacto con el positivo. No es tanto el test sino cómo se reaccionó, esa ha sido la diferencia de Corea del Sur y de Singapur.

El sistema sanitario tiene que ser menos reactivo y mucho más preventivo; la lección es más sanitaria que tecnológica

¿Qué medidas ve necesarias para que esto no vuelva a ocurrir, que no haya déficit de producción ni dependencia china?

Es complicado de responder. En el caso de las empresas, es difícil estar preparados porque el virus era desconocido y su conocimiento es clave para su secuencia genética y el desarrollo posterior de las pruebas diagnósticas. Pero, desde el punto de vista epidemiológico y de respuesta sanitaria, sí que deberíamos estarlo. Uno de los grandes problemas que hemos tenido, y casi todos los países del mundo, es que nuestros hospitales no estaban preparados. No había material de protección, mascarillas, personal entrenado… La lección es más sanitaria que tecnológica; hay que contar con planes de pandemias, como en las empresas, para reaccionar mucho más rápido, porque probablemente tendremos más. El sistema sanitario tiene que dejar de ser un sistema exclusivamente reactivo, que solo se activa cuando uno se enferma, para ser otro mucho más preventivo, con una gestión activa de estas infecciones.

Y en cuanto a los laboratorios clínicos, ¿qué desafíos plantea?

El laboratorio clínico, el de microbiología y los laboratorios en general han sufrido recortes. No es que estén mal dotados porque la parte de instrumentos, que no dejan de ser máquinas de alta producción, está, más o menos, bien. El nivel de calidad es muy elevado, pero falta personal capacitado. Hay que colocar más recursos donde hace falta, tanto en el laboratorio clínico como en todos esos centros de salud que son el primer punto de contacto del paciente con el sistema sanitario; ahí es donde hay que poner recursos y personal entrenado. Ahora se les va a autorizar a la primaria hacer PCR, eso significa que va a poder prescribirlo un médico, hasta ahora no podía; con lo cual, si tenía un paciente con síntomas de gripe, no podía hacer nada, tenía que enviarlo al hospital. Ese es el problema, hay que repensar la forma de gestión y darle más protagonismo a la medicina primaria porque es la única forma de evitar el colapso hospitalario.

La firma acaba de lanzar un test de detección de anticuerpos anti-SARS-CoV-2, disponible ya en Europa y EE UU

Acaban de lanzar su test de anticuerpos Cobas, ¿en qué se diferencia de un PCR?

Hay dos familias. Los PCR son pruebas moleculares de diagnóstico del virus. Detectan enfermedades infecciosas (hepatitis, sida...) y llevan una complejidad: como medimos el material genético del virus, requiere un laboratorio clínico preparado y un personal técnico especializado. Leí que en España se han hecho a la fecha [la entrevista se realiza el 11 de mayo] 1,6 millones de PCR, y nosotros hemos suministrado una parte significativa [sin precisar]. Y el test serológico o de anticuerpos detecta si ha habido o no respuesta inmunitaria del paciente al virus. Es decir, si ha estado expuesto o no a la infección. Estas pruebas se realizan en unos equipos llamados Elecsys, de los que tenemos más de 2.000 en todo el país, con lo cual la capacidad y el acceso a estos test es alto. Esperamos, a escala global, ser capaces de fabricar unos 100 millones de test al mes a partir de junio-julio; pero, claro, habrá que repartirlos en todo el mundo.

¿Quiénes compran sus pruebas?

Desde febrero, para el suministro de PCR trabajamos directamente con el Ministerio de Sanidad. Hoy, con estos nuevos test de anticuerpos, vemos una mayor implicación de las comunidades autónomas, el ministerio ya no está centralizando tanto.

“Brasil y EE UU son una bomba de relojería”

Decía  anteriomente que en Brasil, Ecuador y México comienza a subir la demanda, ¿cuál es la situación en estos países?

Ecuador tiene un sistema sanitario que le va a costar; lo conozco, viví allá un tiempo. Tendría que funcionar muy bien y estar preparado, pero todavía está un poco descontrolado. El gran problema es Brasil, [el presidente Jair] Bolsonaro está haciendo una política sanitaria anti todo y está generando una crisis sanitaria tremenda; Brasil es una bomba de relojería, igual que EE UU. La parte de la costa este, Nueva York, Nueva Jersey, está más o menos contralada, pero el resto del país, no. Con lo cual, EE UU es otra bomba de relojería. Quien está empezando a tener ahora muchos casos es Rusia, pero no nos fiemos de los casos porque la realidad de la infección puede ser muchísimo más grave, y eso es lo que no sabemos hasta que hagamos esos estudios de seroprevalencia.

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