La CNMV flexibiliza las valoraciones de los fondos debido al Covid-19

Las gestoras usarán precios oscilantes para premiar la estabilidad

Sebastián Albella, presidente de la CNMV.
Sebastián Albella, presidente de la CNMV.

La CNMV) ha permitido que las gestoras de fondos puedan flexibilizar la fórmula que utilizan para calcular el valor los activos que tienen en cartera, según su último boletín trimestral. Ante las graves distorsiones sufridas por los mercados financieros a raíz de la crisis del Covid, el supervisor quiere que las firmas tengan más libertad para hacer las valoraciones e imputar ciertos costes.

Una de las medidas que la CNMV va a permitir que se ponga en marcha es la aplicación de “precios oscilantes” (conocidos en la jerga como swing price). Este formato de cálculo del valor liquidativo se utiliza para proteger a aquellos partícipes que hacen menos movimientos con el fondo y tienen una inversión más estable. Por contra, penaliza a quienes venden cuando hay caídas en los mercados o compran cuando están subiendo los activos.

La gestora del fondo tiene unos gastos operativos cada vez que tiene que liquidar una posición o dar entrada a más dinero. Tanto comprar como vender activos para el fondo conlleva más gastos que mantener una cartera.

“El swing price conlleva aplicar un coste extra a los inversores que operan más o que operan a la vez que el mercado [ya sea vendiendo cuando la mayoría vende o comprando cuando la mayoría compra] en beneficio de los inversores que permanecen el fondo o que operan en contra del mercado”, explica Unai Ansejo, profesor del finanzas en la Universidad del País Vasco y consejero delegado de Indexa Capital.

Este tipo de medidas da mayor protección a los partícipes más estables y penaliza a quienes operan con mucha frecuencia, impulsados por las fluctuaciones del mercado. En general, todos los supervisores tratan de premiar la inversión a largo plazo.

Otra de las medidas aprobadas por parte de la CNMV es que las gestoras puedan aplicar la valoración por el precio al que se puede vender (bid price, en la jerga) a aquellos partícipes que venden su participación.

En algunas jurisdicciones ya se permitía valorar los fondos con un valor liquidativo a la compra y un valor a la venta. Se trata de los llamados fondos con valor liquidativo dual. No existe un único valor liquidativo sino dos, y se determinan en función de la valoración de la cartera a precio de compra (ask) o a precio de venta (bid), añadiendo aquellos costes vinculados a la suscripción o el reembolso que sean necesarios.

Esta es otra fórmula más de tratar de hacer más justo el funcionamiento del fondo. En un momento de estrés del mercado, es posible que los gestores tengan dificultades para vender ciertos activos del fondo. Cuando el mercado está roto, tendrán que malvender algunas posiciones para dar liquidez a aquellos inversores que quieren salir. Lo injusto es que esa urgencia por abandonar el barco en el peor momento recaiga también en el resto de los partícipes.

Las gestoras tienen que ajustar cada día el valor liquidativo de sus fondos, pero es no implica que tengan que utilizar como referencia el peor de los valores de compraventa que se hayan producido en el día.

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