Laura Rojas-Marcos: "Hay gente que en esta crisis va a dejar el trabajo y a su pareja"

Doctora en psicología, su agenda estos días está colapsada debido a la emergencia del coronavirus, con pacientes necesitados de desahogo

Laura Rojas-Marcos.
Laura Rojas-Marcos.

Esta crisis le ha pillado en Madrid, ciudad en la que Laura Rojas-Marcos vive, después de dejar Nueva York en 2002, ciudad en la nació en 1970 y a la que se trasladó de nuevo, después de estudiar Humanidades en París, para cursar Psicología y trabajar en diferentes iniciativas, como el Proyecto Libertad, que ofreció apoyo psicológico a las víctimas de los atentados de las Torres Gemelas. Hija del psiquiatra Luis Rojas-Marcos, es doctora en Psicología Clínica, experta en trastornos de depresión y estrés, y estos días está volcada en ofrecer ayuda a los profesionales de la sanidad.

¿Qué demandan los sanitarios?

Sobre todo necesitan ayuda para gestionar el estrés, hay una necesidad de desahogo. Tienen miedo por sus familiares, ya que debido a la falta de protección temen llevar el virus a su casa, y con ello aumentar las probabilidades de contagio. El agotamiento también es importante, llevan acumuladas muchas horas de trabajo. Por otro lado, encuentro a muchos sanitarios que, independientemente de su estado de ánimo, expresan compañerismo, solidaridad y un gran deseo de acompañar a sus pacientes.

Usted ya vivió la dureza de los atentados del 11-S en Nueva York y posteriormente los del 11-M en Madrid.

Ambas fueron situaciones muy duras y dramáticas, pero esta crisis es devastadora. A pesar de ello, tengo una gran confianza en que lo vamos a superar. Ahora tenemos una herramienta, que es la tecnología, que nos está ayudando a llevar el confinamiento. Yo estoy en casa, pero estoy conectada con mis amigos y puedo, a través de las videollamadas, ser útil y poner mi granito de arena con aquellos que más lo necesitan. Y lo que intento transmitir son mensajes de calma y de serenidad. El 11-S fue un antes y un después. Marcó, dejó una huella de sufrimiento y un aprendizaje de solidaridad, pero sobre todo de valorar lo que se tiene. Cuando se viven situaciones tan dramáticas, como también lo fue el 11-M en Madrid, de sufrimiento y desgarro, aparecen emociones y una sensación de que vamos a salir. Para algunos es más difícil, sobre todo para aquellos que han vivido un duelo sin poder despedirse de las personas queridas.                                      

¿Cómo se supera el dolor y la impotencia de no poder decir adiós a alguien querido?

 Solo se puede superar con tiempo, con amabilidad y poco a poco. Los traumas se superan, pero no se olvidan, forman parte de la biografía de cada persona. Conviene procesar el duelo de una forma sana, cada uno a su ritmo, sin prisa. Y después del confinamiento, es importante hacer el rito de la despedida, reunirse con las personas queridas y despedirse. Son duelos complejos y traumáticos, y superarlos va a llevar tiempo. Es algo que no se va a olvidar fácilmente.

Y mientras que ese ritual llega, ¿cómo se afrontan los días?

Ayuda, aunque no es consuelo, estar en contacto con familiares, amigos, con personas de confianza, y abrazarse a aquellos con los que se convive. Hablar y desahogarse es fundamental, pero también pasar ratos en soledad.

Hay otra dura realidad que deja esta crisis sanitaria, como es la pérdida del trabajo.

Esto es terrible también. Al principio se entra en una fase de shock, de sorpresa y luego surge la gran pregunta sobre qué se puede hacer. Sin embargo, el ser humano es alguien que tiene recursos, hay que pedir ayuda, y en ese momento se pone en acción la creatividad. No hay fórmulas mágicas, pero sí hay que tener energía para establecer un plan, que no es igual para todo el mundo, y trabajar con lo que se tiene. Hay que centrarse en eso, en lo que se tiene. Lo observo cuando, por ejemplo, en las redes sociales, la gente pone fotos de los jardines de sus casas, y hay quien entra en bucle con celos y rabia. Eso no ayuda. Hay que saber gestionar los recursos que se tienen y ver el lado positivo, y poner atención en el problema. Se puede construir mucho más así que de la frustración por lo que no se tiene. Hay personas que se sienten culpables porque consideran que no están haciendo lo que deberían, y creen que podrían hacer mucho más de lo que hacen. Esto es contraproducente.

Parece que queda cada vez menos para lograr la ansiada libertad.

La vamos a ir recuperando poco a poco, pero tenemos que ser muy respetuosos con las distancias y los protocolos de seguridad. La libertad es un tesoro muy preciado y lo vamos a apreciar mucho más. Yo no tengo ni terraza ni jardín, saco el cuerpo por la ventana y aprovecho ese momento, como cuando voy al supermercado y me siento feliz por sentir la sonrisa del otro. No me importa tener que hacer una cola larga, hemos recuperado es el valor de esas pequeñas cosas que habíamos perdido. Vivíamos en la pura prisa, dando importancia a las cosas que no las tenían. Hay gente, por ejemplo, que me comenta que con esta crisis está pensando cambiar de profesión o de pareja porque eran infelices y quieren cambiar. Esta crisis va a servir para darnos la oportunidad de ser felices. La gente está haciendo una introspección, tomando decisiones sin prisas.

Según una encuesta de la plataforma de compra de ventas de entradas de espectáculos StubHub, el 85% de los encuestados cambia de estado de ánimo gracias a la música.

Así es. Empiezo mi día con música, escucho de todo, aunque en estos momentos es importante no escuchar música triste. Es algo que recomiendo a mis pacientes, porque nos pone en contacto con sentimientos de pérdida. La música alegre, el ritmo animado es lo que nos da fuerza para seguir adelante. Es la medicina natural que acaricia el alma herida.

 

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