Los bonos perpetuos de Sánchez son una apertura arriesgada del partido

Usar el paro como métrica puede dar problemas, debido a la falta de leyes laborales comunes

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside la reunión del Consejo de Ministros celebrada este martes en el Palacio de la Moncloa.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside la reunión del Consejo de Ministros celebrada este martes en el Palacio de la Moncloa. EFE

Hay que dar a Pedro Sánchez el mérito de pensar a lo grande. El presidente del Gobierno español quiere que la Unión Europea utilice su presupuesto para dedicar 1,5 billones de euros en bonos perpetuos a pagar la recuperación económica posvirus. Es un movimiento hábil que podría reducir la carga de los países con problemas, pero puede que no resulte atractiva tanto para los titulares de los bonos como para los demás Estados miembros.

El plan de recuperación económica de Sánchez es más que ambicioso. Los fondos, equivalentes a una décima parte del PIB de la UE, se desembolsarían el próximo año comenzando por los sectores más afectados, como el turismo, según documentos del Gobierno español. Los Estados recibirían asignaciones de acuerdo a factores transparentes, como el aumento de los despidos.

Tal herramienta ayudaría al menos a los más afectados por la crisis, a saber, España e Italia. Además, como los bonos serían emitidos por la UE, respaldados por los ingresos recaudados por la Comisión Europea y repartidos como ayudas, no como préstamos, no se sumarían a la cuenta de crédito de los receptores. Los analistas de Goldman Sachs calculan que la deuda pública de Italia y España alcanzará el 161% y 115% de su PIB respectivamente este año.

El plan también aprovecha la política monetaria ultraflexible del Banco Central Europeo, permitiendo que los costes de los intereses se fijen, de forma permanente, a tipos bajos. En 2006, sugerimos en una columna paródica que el Tesoro de Estados Unidos debía emitir bonos perpetuos a cupón cero. Esta maniobra parece ahora casi demasiado factible.

Los bonos comparables más parecidos son algunos pequeños instrumentos perpetuos emitidos hace muchos decenios por Países Bajos, que actualmente rinden alrededor de 90 puntos básicos, según Refinitiv. Asumiendo que los bonos de Sánchez paguen una prima de quizás 30 puntos básicos, en línea con la diferencia entre los rendimientos de los bonos holandeses a largo plazo y los de la UE, entonces el cupón podría ser del 1,2%. Eso implicaría unos 18.000 millones de euros en costes de intereses anuales, o el 9% del presupuesto de la UE previsto para el próximo año.

El reto será persuadir a otros Estados miembros para que jueguen la partida. Usar el desempleo como métrica para el reparto podría dar problemas, debido a la falta de leyes laborales comunes.

El otro obstáculo es encontrar el dinero para pagar los bonos. Los Estados miembros ya están riñendo sobre el próximo presupuesto de la Unión Europea. Puede que sea la razón de que España proponga usar para los bonos nuevos impuestos europeos, como tasas fronterizas al carbono.

El inconveniente es que estos flujos de efectivo podrían ser menos predecibles. Los inversores en bonos podrían exigir una prima, y a otros Estados miembros les preocuparía tener que cubrir un posible déficit. El plan de Sánchez es suficientemente audaz, pero probablemente poco más que un gambito, una jugada arriesgada para empezar la partida.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías