La hora de la verdad de los bancos, el BCE y la sociedad

Frente a la crisis que viene, los bancos cuentan con más capital y sistemas de riesgos más evolucionados. También empresas y familias están menos endeudadas

La hora de la verdad de los bancos, el BCE y la sociedad

Nadie duda de las duras consecuencias socioeconómicas que tendrá el Covid-19, pero esto puede servir para que muchas empresas se reinventen y abran la puerta a una transformación eficiente de sus negocios. Por tanto, esta es una oportunidad para que bancos y organismos supervisores aprendan de los errores de la anterior crisis y recuperen su prestigio e imagen social. En la crisis de 2007 a 2014, los avales del Estado a las entidades financieras llegaron con retraso, esto unido a que los sistemas de riesgos de las entidades no estaban bien preparados y al sobreendeudamiento de empresas y familias, provocó que en España la crisis fuera más dura.

Ahora, los bancos están mejor preparados, tienen más capital y unos sistemas de riesgos más evolucionados. Además, empresas y familias están, en general, menos endeudadas. Tengamos en cuenta tres puntos de vista y aprendamos la lección:

1. Los bancos. Los bancos pueden aprovechar las líneas de avales del Estado para financiar a todas las empresas que lo necesiten, pero deben evitar los dos grandes errores en riesgos de la anterior crisis en cuanto a tratamientos masivos. El primero, guarda relación con el cierre masivo de las líneas de financiación en determinados ámbitos; como el ocurrido en el sector inmobiliario que se llevó por delante a todos los promotores. El segundo, tiene que ver con la refinanciación masiva de operaciones de particulares sin diferenciar los que necesitaban una solución más drástica de los que sí podrían pagar en el futuro. En esta labor los bancos deben ser responsables y prestar el dinero con seriedad en el análisis del riesgo. Si prestan mal se producen dos grandes perjuicios:

1. Todos perdemos, pues si el cliente del banco al final no paga, el aval del Estado entra en funcionamiento y entre todos cubriremos la parte garantizada de lo que el cliente no pague. Entre el 60% y el 80%

2. El banco perderá parte de su capital (20%-40%) por la parte no garantizada por el Estado del impago del deudor. Esto llevará a una estructura bancaria más débil y con menos capacidad para financiar. Los bancos parece que lo han entendido y ya están, en algunos casos, adelantando la financiación de la línea de avales. La Administración no es tan rápida en definir las condiciones. Al igual que en medicina es mejor prevenir que curar, la liquidez cuando llega antes salva a más empresas.

2. Los supervisores. En la anterior crisis la normativa contable no estaba bien preparada para la situación. Ahora, el Banco Central Europeo (BCE) tiene una normativa más sólida y medios de inspección y supervisión más reforzados. En Francfort se ha debatido sobre qué debe hacer el banco supervisor: si mantener el rigor en el registro de una operación en dudoso a los 90 días de impago o si se refinancia, o crear un plan especial para el Covid-19. El Banco de Inglaterra ha sido eficiente y ha establecido unas medidas para ayudar en el impacto económico del Covid-19, abriendo una posible salida. Estima que hay que tener en cuenta el impacto temporal de este shock y las ayudas públicas que se están haciendo a nivel fiscal y monetario. Considera que la moratoria de una hipoteca por el Covid-19 no implica automáticamente su registro contable en stage 2 (seguimiento especial, antesala del dudoso) y que el banco tenga que provisionar.

El Banco de España está preparando una circular contable en coordinación con el BCE para regular esta situación. Estoy seguro que ayudará a salir de la crisis la posición del Banco de Inglaterra, pues los bancos colaborarán más y desempeñarán mejor su labor si el balance favorece su gestión. Adaptar la contabilidad a esta crisis, si se hace bien, no costará nada al erario público y puede salvar a muchas empresas y empleados de la ruina. El banco central debe decidir también como aplica esta situación a las moratorias de hipotecas y préstamos de consumo y a los créditos con avales del Estado a las empresas para refinanciar su deuda. No obstante, si los bancos deben ser responsables, el BCE también tiene que serlo y evitar así que se oculten pérdidas en el balance de los bancos por refinanciaciones mal hechas. Igualmente, los supervisores deben continuar con su política de transparencia, pues la sociedad debe conocer la utilización de los avales por los bancos.

3. La sociedad española. Cuando comparamos las cifras de afectados y fallecidos por Covid-19 de España y Alemania, observamos que hay diferencias en esta última cifra entre ambos países. En el terreno económico hay otra gran diferencia: Alemania es mejor pagadora que España, y si alguien firma un préstamo considera una falta de responsabilidad no pagarlo. En nuestro país ocurre que no se suele pagar puntualmente, pero en el entorno actual y con la crisis económica fruto del Covid-19, puede ocurrir que esta crisis sea más dura en España. Ya tenemos muchas empresas y personas en dificultades, especialmente autónomos y pymes, personas en Ertes y en el paro. Merecen toda nuestra ayuda. Son los que deben contar con la moratoria para que se puedan salvar. Cuantos más negocios y personas sanas financieramente tenga España mejor saldremos de esta crisis. Para ello, debemos cumplir con nuestras obligaciones pagando a los trabajadores, proveedores y acreedores puntualmente. Con ello permitiremos que la liquidez circule.

Francisco Zamorano es Director de PFS Financial, by PFS Group