El Instituto BBVA de Pensiones cree que la renta básica universal no es la solución a la crisis

Apuesta por ayudas temporales y alerta de que no se conocen las implicaciones de implementar este ingreso

ngreso minimo vital

El Gobierno está ultimando los flecos para poner en marcha un ingreso mínimo vital que ayude económicamente a las familias más vulnerables que, según sus últimas declaraciones, estará disponible en las "próximas semanas". Aún se desconocen la mayoría de los detalles sobre esta prestación, pero lo que es seguro es que no será de carácter coyuntural, es decir, no buscará paliar la pobreza derivada de la pandemia del Covid-19.

Antes de que del Ejecutivo diera a conocer las últimas novedades sobre esta prestación, el foro de expertos del Instituto BBVA de Pensiones adelantó en un informe que una renta universal o cuasi universal "no parece el expediente más justo ni efectivo para combatir situaciones de pobreza y necesidad". En este sentido, hace referencia a los mecanismos de los que dispone la Administración para conocer las diferentes situaciones existentes en cada hogar.

Aunque los expertos reconocen que los asalariados o autónomos cuyas rentas no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas y las de sus familias necesitan "un apoyo del Estado para complementar sus ingresos por trabajo o actividad en cese lucrativo" subrayan que una renta básica no es "el mejor instrumento" para aportar esa protección. Y es que afirman que en la actualidad se trata de "un concepto bastante ambiguo", del que no hay una definición común y se desconocen las implicaciones de índole económica, financiera, política y social que tendría su implementación.

En lo que respecta al hecho de que muchos países hayan planteado poner en marcha esta renta básica para hacer frente a los problemas económicos que los ciudadanos afrontan como consecuencia del coronavirus, el Instituto BBVA de Pensiones considera que una alternativa mejor sería el acceso a complementos de "carácter temporal". Sus expertos están de acuerdo en que el Estado debe proteger a desempleados, trabajadores pobres o pymes y autónomos afectados por el cese de la actividad, pero debe hacerlo mediante una racionalización y un mejor enfoque de los programas de apoyo ya existentes, que aportan "soluciones transitorias" a los afectados por la crisis. "No es necesario implementar esquemas de renta básica todavía mal entendidos", concluyen.

Al mismo tiempo, inciden en la poca efectividad que esta medida tendría en el colectivo de los pensionistas, puesto que aquellos con rentas más bajas ya disponen de ayudas, como las pensiones contributivas mínimas o pensiones no contributivas de jubilación –en el caso de aquellos que no han cotizado los años necesarios para acceder a estas prestaciones–. Por ello, concluyen que es "muy dudoso" que la implantación de una renta básica les vaya a proporcionar una protección mayor que la brindada por "el Estado del bienestar en su configuración actual".

No obstante, inciden en que en vez de proponer un complemento a las pensiones, ahora es más necesario incrementar la asistencia sanitaria a este colectivo –por el mayor riesgo que presentan si contraen el virus– ya que se ha demostrado que "todos los países estaban escasamente preparados para algo como esta pandemia".

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