Infraestructuras

Ferrovial llega a la junta con el dividendo en el aire, y Heathrow y la 407 ETR en crisis

La remuneración del grupo de infraestructuras está vinculado a la evolución e impacto de la pandemia

Una viajera transita con máscara por una de las terminales vacías del aeropuerto de Heathrow.
Una viajera transita con máscara por una de las terminales vacías del aeropuerto de Heathrow.

La incertidumbre sobre el dividendo de Ferrovial, y el que esta recibe de sus principales activos en operación, el aeropuerto londinense de Heathrow, la autopista canadiense 407 ETR o la texana NTE, va a sobrevolar la junta de accionistas que el grupo de infraestructuras celebra en este viernes.

El impacto del coronavirus, que prácticamente borra el tráfico aéreo y por carretera, ha motivado el cierre del grifo por parte de otras infraestructuras menores en la cesta de la compañía, como son los aeropuertos de Aberdeen, Glasgow y Southampton.

La compañía que preside Rafael del Pino tiene en suspenso, de este modo, el habitual dividendo flexible una vez que decidió vincular la ejecución del mismo a la evolución de la crisis y su impacto en la actividad. Los accionistas se han repartido 4.979 millones en dividendos desde 2009. La remuneración no ha faltado en un contexto de complejidad para la construcción, y en los últimos cinco años se ha mantenido por encima de 500 millones.

Los aeropuertos de Aberdeen, Glasgow y Southampton se guardarán la caja para afrontar el derrumbe del tráfico aéreo

La junta telemática de este mediodía, en la que Ignacio Madridejos se estrena como CEO en sustitución de Íñigo Meirás, también afronta el debate de un nuevo esquema para la venta de la división de servicios.

Tras meses de tanteo del mercado, se podría pasar de la desinversión en cuatro grandes paquetes (España, Australia, Reino Unido, y resto del mundo) a hacerlo prácticamente por geografías e incluso por actividades dentro de los distintos mercados. Ferrovial ha constatado la falta de apetito inversor por una división excesivamente grande (7.000 millones en ventas), de la que solo ha conseguido desprenderse de la australiana Broadspectrum por 303 millones. Asesorada por firmas como Goldman Sachs, KPMG o PwC, Ferrovial se plantea tutelar directamente los procesos.

Incluso se había incluido en el orden del día una posible salida a Bolsa de Ferrovial Servicios, si es que ese es el modelo que maximiza el valor del negocio en venta. Posteriormente se ha producido el desplome de los mercados y lo lógico es que cualquier decisión sobre Servicios se retrase.

Tanto el presidente como el CEO podrán tranquilizar a los accionistas sobre la capacidad de Ferrovial para sobreponerse al Covid-19 desde una posición de liquidez récord que alcanza los 6.000 millones. En cuanto a la actividad, en plena parálisis del mundo de las infraestructuras la española ha sido capaz de entrar en el desarrollo de la alta velocidad ferroviaria en Reino Unido, con participación en la construcción de un trazado de 80 kilómetros valorado en 2.600 millones de euros.

El grupo ha entrado en la crisis con un récord de 6.000 millones de euros en tesorería

El grupo también viene de firmar, con su filial británica Amey, dos importantes contratos en Reino Unido por un valor conjunto de hasta 1.500 millones de euros. El fortalecimiento de la cartera de Amey, tras duras provisiones por el contrato fallido con el ayuntamiento de Birmingham, apuntala el valor de un activo fuertemente deteriorado.

También saldrá reforzada de esta crisis el resto del área de Servicios, que se ha mantenido en máximos de actividad en plena crisis.

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