La industria reclama a Sánchez acelerar la reapertura de plantas

Exige planes para reactivar la inversión en infraestructuras y vivienda y el gasto en la compra de coches

Industria española
Carga de un barco de celulosa de Ence, en Ribadeo.

La industria productiva ha querido zanjar esta mañana el debate abierto entre la protección de la salud y la reactivación económica. Siete patronales representadas en la Alianza por la Competitividad de la Industria Española han remitido un comunicado esta mañana en el que consideran que su labor es esencial para luchar contra la pandemia y para recuperar la economía. "Es necesario impulsar progresivamente el resto de actividades industriales y el sector de la construcción, para que ejerzan su fundamental papel tractor de la economía, adoptando medidas urgentes que paralelamente estimulen la demanda y la competitividad de las empresas". De esta manera refuerzan la decisión del Ejecutivo de volver a abrir desde el lunes actividades no esenciales para no forzar una parálisis absoluta de la economía y advierten de las consecuencias negativas que podría tener desandar en esa decisión, aunque siempre priorizando la salud de los ciudadanos. "La industria española ha sido y es una parte activa del esfuerzo colectivo que la sociedad está realizando para luchar contra la enfermedad", aseguran

El texto viene firmado por las patronales de la siderurgia (Unesid), del cemento (Oficemen), del automóvil (Anfac), de la química (Feique), del refino y petróleo (AOP), del papel (Aspapel) y de la alimentación y bebidas (FIAB), que suman el 13% del PIB y el 12% del empleo en España, aunque si se suman los efectos indirectos e inducidos, los porcentajes escalan al 43% en el caso del PIB y al 30% en los puestos de trabajo creados.

La industria productiva considera, sin embargo, que la reapertura de las fábricas no es suficiente para recuperar las cifras previas a la crisis del coronavirus y que serán necesarios planes para estimular la inversión y el gasto privado y al mismo tiempo incrementar la capacidad para competir de las empresas españolas. Entre las prioridades, las patronales destacan un programa con cinco ejes: impulsar la inversión pública en infraestructuras, vivienda pública y rehabilitación; estimular de forma efectiva la demanda del automóvil; reducir de forma coyuntural las cargas impositivas de los sectores sometidos a competencia internacional, suspender el impuesto a la generación de energía o compensar los costes indirectos de CO2 y promover medidas que impulsen las exportaciones y el acceso a mercados exteriores.

Unas peticiones que, sin embargo, chocan frontalmente con el deterioro económico que va a a experimentar la economía española este año, cuyo PIB podría caer hasta un 8% al cierre de este ejercicio. Ese desajuste entre gastos e ingresos obligará a planes de consolidación, que podrán venir por la vía del gasto (reducción de costes) o de los ingresos (subidas impositivas). Cualquiera de las dos vías parece incompatible con planes de estimulo para promover infraestructuras o viviendas (la inversión pública fue la partida más damnificada en la anterior crisis) o planes de apoyo, como el PIVE, para acelerar la venta de coches. En los ocho ediciones sucesivas del citado plan de rejuvenecimento del parque automovilístico, el Ejecutivo ha gastado 1.115 millones de euros

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