Cae al 1,5% del PIB, el porcentaje más bajo desde 1964

La inversión pública se derrumba hasta niveles nunca vistos en medio siglo

La formación bruta de capital es la partida que más se ha reducido durante la crisis económica

Las comunidades autónomas lideran los recortes en inversión pública

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España se mueve entre los extremos. Durante la etapa de expansión económica y también en los primeros compases de la crisis, en 2009, el gasto público alcanzaba el 4% del PIB, uno de los niveles más elevados de la UE y muy por encima de la media de la zona euro (2,6%). Seis años más tarde, y tras una durísima crisis, España se ha convertido en el país de la zona euro con menor gasto en obra civil. En 2013, la partida de formación bruta de capital ascendió a 15.167 millones, un 1,48% del PIB. Es el nivel más bajo, como mínimo, desde 1964, ejercicio a partir del cual existen cifras comparables.

La inversión pública es la partida de gasto que más ha caído en el proceso de reducción del déficit emprendido por el actual Gobierno y también el anterior. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero se enfrentó a la recesión en un primer momento incrementado el gasto a través de medidas como el Plan E. Ello fue en 2009, cuando el gasto alcanzó los 46.763 millones. Esta medida sirvió para mantener la actividad económica con respiración artificial, aunque también desbocó el déficit público, que ese mismo año alcanzó un nivel desorbitado: 116.000 millones de euros, un 11,1% del PIB.

Los elevados números rojos encendieron todas las alarmas y marcaron el inicio de una fase de subida de impuestos y austeridad en el gasto que tuvo como principal víctima a la inversión pública.

Las empresas dedicadas a obra civil lamentan que su área de actividad haya resultado la más afectada. Por ejemplo, entre 2007 y 2013, la inversión pública disminuyó un 64,4% y, en ese mismo periodo, el gasto en personal se incrementó un 7,6%. Seopan, la patronal del sector, defiende que las infraestructuras públicas no provocaron la crisis económica y recuerda que los casos de despilfarro, como la construcción de aeropuertos infrautilizados, representan una excepción.

Las comunidades, las que más ajustan
Todos los eslabones de la Administración han recortado la inversión, aunque el ajuste ha sido más severo en las comunidades autónomas. Antes de la crisis, en 2007, las autonomías eran la administración que más invertía en obra pública. Destinaban 16.330 millones frente a los 14.227 millones de los ayuntamientos y los 12.030 millones de la Administración central. Entre 2007 y 2013, el gasto en inversión de las comunidades ha retrocedido un 70% frente al 65,9% de los municipios y el 55,5% del Gobierno central, que actualmente es quien más recursos destina a obra pública.

Por comunidades, Madrid y Cataluña fueron los territorios con menor gasto en inversión, un 0,08% y un 0,28% de su PIB, respectivamente. En cambio, Cantabria, Extremadura y Asturias se situaron como las comunidades más inversoras. En los tres casos la partida superó el 1% del PIB regional.
El bajo nivel inversor se mantendrá en los próximos ejercicios. Una mala noticia para las empresas dedicadas obra civil. El déficit público cerró el año pasado en el 6,62% del PIB y debe reducirse hasta el 2,8% en 2016. Ello equivale a un recorte de unos 40.000 millones. Bajo este escenario, resulta improbable que la formación bruta de capital fijo de la Administración abandone la zona de mínimos históricos actuales.

Además, hay que tener en cuenta que el gasto en intereses seguirá aumentando en los próximos ejercicios en la medida en que España deberá recurrir a los mercados financieros para cubrir su déficit público. Ello dificulta el incremento de otras partidas. El sector público destinó a pagar intereses 35.096 millones el año pasado, más del doble que el dinero empleado para inversión productiva.

El hecho de que el próximo año se celebren elecciones locales, autonómicas y generales podría provocar un repunte de la inversión. La experiencia indica que la proximidad de comicios eleva el gasto público, sin embargo, la actual Ley de Estabilidad Presupuestaria y el deterioro de las cuentas públicas dejan poco margen de maniobra.

¿En qué gasta el dinero la Administración Pública?

La mayor partida de gasto de la Administración Pública son las transferencias sociales, que incluyen las pensiones y las prestaciones por desempleo. Representan en torno al 40% del gasto público total que, en 2013, alcanzó los 454.000 millones de euros. El gasto salarial es el segundo epígrafe presupuestario más importante.

La Administración destinó el año pasado 116.090 millones, el 25,6% del total. Los intereses de la deuda se sitúan en tercera posición y sumaron el año pasado 35.096 millones, el 7,7% del dinero gastado por el Estado en su conjunto. Un porcentaje muy elevado y que antes de la crisis se movía en torno al 4%. La inversión pública, por su parte, solo supuso el 3,3% del gasto público, lejos del 9,6% registrado en el año 2009.