Un nuevo golpe para la tambaleante unión bancaria europea

Italia veta las adquisiciones extranjeras, comunitarias incluidas, de bancos y aseguradoras

Mercado de verduras de la plaza Campo de Fiori, en Roma, el martes 7 de abril.
Mercado de verduras de la plaza Campo de Fiori, en Roma, el martes 7 de abril. AP

La tambaleante unión bancaria europea acaba de recibir otro empellón. En medio del pánico de mercado desencadenado por la pandemia, Italia ha ampliado sus llamadas acciones de oro, que facilitan que el Estado proteja a los bancos de las adquisiciones extranjeras. Es una de las varias líneas que podrían combinarse para hacer aún menos probable un saludable mercado bancario paneuropeo (manifestado en forma de grandes operaciones transfronterizas).

Las principales fusiones y adquisiciones bancarias europeas ya escaseaban. UniCredit, cuyo valor de mercado se ha reducido en un 40%, hasta unos 17.000 millones de euros durante el brote, aparecía citado en el pasado como socio potencial del francés Société Générale o del alemán Commerzbank.

Pero la falta de un sistema de depósito común para toda la Unión Europea ha frenado el entusiasmo por las incursiones ambiciosas. Y a los reguladores del bloque sigue sin hacerles felices dejar que los bancos muevan capital y liquidez entre países.

El Covid-19 está empeorando las cosas. Los mercados bursátiles en caída libre han puesto nerviosos a los Gobiernos por la pérdida de las joyas corporativas nacionales, y de los puestos de trabajo asociados a ellas, a manos de ricos depredadores.

Sin dar nombres, el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, dijo el mes pasado que París estaba listo para nacionalizar las grandes empresas locales afectadas por la emergencia sanitaria. Alemania ha creado un fondo de 100.000 millones de euros para proteger a las empresas de la insolvencia, y Bloomberg informó el martes que Berlín intervendrá para impedir que compradores no comunitarios adquieran empresas nacionales.

Italia, que tradicionalmente ha sido más receptiva a los compradores extranjeros, también está cerrando la puerta. Con una caída del 30% en el índice FTSE MIB desde el comienzo de la pandemia, el primer ministro, Giuseppe Conte, dio el lunes el inu­sual paso de poner los bancos y las aseguradoras en el lado de los sectores de interés nacional, como la defensa y las infraestructuras. Roma tendrá ahora poderes explícitos para interferir en el funcionamiento de las empresas de servicios financieros y potencialmente vetar las operaciones corporativas, incluso cuando involucren a actores de la UE.

Dado el papel crucial que desempeñan los prestamistas en la financiación de la economía real en Europa, ya era difícil concebir que una fusión bancaria transfronteriza pudiera ocurrir sin una luz verde informal de los Estados de la UE concernidos. Aun así, la crisis está dando a los Gobiernos europeos más cobertura para hacer explícitas las barreras. Cuando se acabe, seguirán ahí.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías