Tribuna

¡¡¡Qué bello es vivir!!!

La situación del coronavirus será transitoria pero dejará herido al mercado.

"Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar", Antonio Machado

A la hora de escribir esta carta pienso que, ante esta situación que se está viviendo, lo importante es la vida no el dinero y me resulta algo, por así decir, frívolo, el hablar de evolución de los mercados. No obstante y deseando que todos salgamos de esta con salud, hay vida después del coronavirus y hay que seguir y superar toda esta situación que nos permita continuar con nuestras vidas y objetivos que tengamos.

Recordando cómo era el mundo antes de esta guerra biológica, se puede decir que vivíamos en el mejor de los mundos financieramente hablando. Disfrutábamos de un mercado alcista sin precedentes, el más largo que se recuerda, y sin perspectivas en el horizonte de que nada lo hiciera cambiar. De repente como si de un combate de boxeo se tratase, se fue esquivando golpes que venían de lejos y no llegaban, pero una vez se acercó el contrincante dio tal golpe que dejó a todo el mundo KO.

Para recuperarnos de tal golpe se implementaron con rapidez medidas de política económica tanto monetaria, con los bancos centrales, principalmente la Reserva Federal, también el BCE, inyectando liquidez en los mercados para sostenerlos. El complemento, tantas veces requerido años atrás, vino de la mano de la política fiscal, una vez más liderando los estímulos Estados Unidos y Alemania.

Las comparaciones son odiosas pero inevitables y hay todo tipo de artículos que estudian las semejanzas o no con otras crisis, con otras caídas, el periodo de recuperación de los mercados a su nivel anterior o cuanto suben después de esas acusadas caídas. Pero, ¿esta vez es diferente? Puede ser. Hay que tener en cuenta una serie de consideraciones:

*Este acontecimiento es exógeno a los mercados, es un riesgo no sistémico y difícil de controlar. No es un fallo del sistema financiero como en el 2008, ni una burbuja de telecomunicaciones, que afecta a un determinado sector dentro del tejido productivo. Esta crisis afecta a absolutamente toda la economía. El parón obligado por el enemigo Covid-19 tiene sus consecuencias sobre el crecimiento global, sobre el crecimiento de los beneficios empresariales. Las estimaciones de distintas casas de análisis pronostican crecimiento global negativo este año entre un -0,5% y -1,8%, y, dependiendo de las casas, una recesión. Los beneficios empresariales estiman que caerán en torno a un 25%.

*Todo este comportamiento que hemos experimentado en los mercados, principalmente en marzo es irracional, todo caía con fuerza, cualquier tipo de activo, renta fija, renta variable, oro, crudo, el mercado estaba roto con unos niveles de pesimismo extremo.

*Este estallido de la actual crisis se caracteriza por la velocidad de la corrección y la magnitud de la corrección. Ha lastrado a las Bolsas llevando a unos niveles de incertidumbre y volatilidad no vividos desde la crisis financiera de 2008.

*Rapidez a su vez de las actuaciones de las autoridades económicas (Política Monetaria: Fed, BCE y resto de bancos centrales. Política Fiscal: Resaltable USA Alemania)

*La utilización de algoritmos en la gestión así como el auge de la gestión pasiva, hacen de esta corrección distinta a las sufridas por ejemplo en 1987.

*Crisis en los mercados de crédito. Los tipos cero en las economías han propiciado en los años anteriores la búsqueda de rentabilidad por parte de los inversores que la encontraban en emisiones de alto rendimiento o high yield. Actualmente ha provocado una crisis de liquidez en los mercados de crédito. Los bancos centrales darán soporte al mercado.

*Con estos castigos desmesurados surgen los interrogantes de si se puede aprovechar la situación, con unos precios de derribo, si los mercados han llegado ya a un suelo y la fuerza de la recuperación posterior, ¿que será en V en U o en el símbolo de Nike? (Esta última versión gana cada vez más adeptos).

No obstante para ver esa recuperación aún nos queda el trago de conocer datos nada halagüeños respecto al crecimiento de la economía, el desempleo, o los beneficios empresariales que se publicarán a partir de abril y que se verá cual ha sido el impacto del Covid-19 en cada empresa. Con lo cual, no son descartables caídas de mercado en los meses venideros aunque las caídas pueden no ser tan virulentas y creo que serán más selectivas según se publiquen los resultados empresariales.

Todo esto teniendo como condición necesaria que la crisis sanitaria se mitigue y que el cierre de las economías sea el menor posible.

Hay que recordar que la inversión es a largo plazo y que en estos momentos de irracionalidad hay que mantener la calma en la medida de lo posible.

Creo que vamos a tener unos meses difíciles con dientes de sierra en el mercado, subidas y bajadas. La situación del coronavirus será transitoria pero dejará herido al mercado.

Es bueno vivir el presente, soñar con el futuro pero hay que tener los pies en la tierra y saber dónde nos encontramos.

Araceli de Frutos Casado, EAF 107 y asesora del fondo Alhaja Inversiones