Financiación

El mercado de pagarés se ralentiza para las empresas que más liquidez necesitan

Los inversores son reacios a comprar papel comercial de firmas con rating por debajo de BBB- mientras gobiernos y compañías piden que el BCE actúe

Marf Pagarés Pulsar sobre el gráfico para ampliar

Los bancos centrales y los gobiernos de todo el planeta están usando sus poderes para evitar que los círculos de la liquidez se sequen. Pero una cuestión capital sigue sin resolverse: el mercado monetario está congelado. Las emisiones de deuda a ultracorto plazo se han frenado en seco. Incluso las empresas con notas de BBB+ o superiores están refinanciando el denominado papel comercial (pagarés, en español) con colocaciones a medio y largo plazo. Las compañías con peores notas tienen el acceso a esta fórmula prácticamente vetada, según fuentes financieras.

El Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) ha sido uno de los baluartes de la recuperación tras la Gran Crisis Financiera que estalló en 2008. Y la plataforma sigue funcionando a las mil maravillas. Son los inversores los que han dejado atrás la avidez de hace tan solo unos meses, cuando estaban dispuestos a financiar a El Corte Inglés, entre otras empresas, al 0% o en negativo, como publicó CincoDías el pasado 12 de noviembre.

La capacidad de financiación del MARF a través de pagarés, con una duración entre tres días y dos años, supera los 6.500 millones, según los programas vigentes de 46 compañías y fondos de titulización. Pero solo hay papel en circulación por unos 2.500 millones, el 38% del máximo. Y la mayor parte son emisiones que se realizaron antes de que estallara en España la crisis del coronavirus y pusiera en jaque el futuro económico.

El gigante de la distribución que preside Marta Álvarez , por ejemplo, cuenta con la posibilidad de emitir hasta 1.200 millones en este tipo de deuda. Desde 2015, cuando entró en ese club, ha elevado el importe máximo desde los 350 millones iniciales. Pero, en lugar de emplear este método para afrontar la crisis, la compañía ha optado por una línea de crédito con 14 bancos, liderada por Santander, BBVA, CaixaBank y BNP Paribas, por 1.311 millones a un plazo de 12 meses por un precio del 1,25%, que subiría al 1,55% si se incluyen las comisiones de disposición.

En el caso de Sacyr ha utilizado casi el 70% de su capacidad, pero hizo las emisiones antes de que estallara la pandemia en toda su extensión. MásMóvil tiene en circulación 170 millones de euros de un máximo de 200. La teleco lanzó su última emisión justo el día antes de que Pedro Sánchez decretara el estado de alarma, el 13 de marzo, por 50 millones.

Hay nueve empresas en el MARF que no tienen ni un solo euro en circulación, entre ellas Mango y la agencia de viajes en internet Logitravel. Ahora mismo, no es problema de precio, es que los inversores prefieren la liquidez pura y dura antes que comprar este instrumento, señalan fuentes del mercado. La clave del futuro de estas empresas, cuya liquidez ahora depende de la capacidad de los bancos, blindados por el Ejecutivo por avales que cubren entre el 60% y el 80% de los préstamos, está, de nuevo, en el BCE.

En la noche del 18 al 19 de marzo, el organismo que preside Christine Lagarde anunció que adquirirá 750.000 millones de euros en deuda pública, empresarial y bancaria hasta final de año  para calmar al mercado y detener sus perturbaciones. También amplió su espectro al papel comercial con una duración mínima de 70 días –antes el vencimiento residual de los bonos debía ser al menos de seis meses– pero mantuvo el gran tabú. Exige que esta deuda esté emitida por una compañía con el venerado BBB-, el grado de inversión.

Llamada de socorro a Lagarde

Al igual que ocurre con los bonos de largo plazo high yield, ahora apenas hay inversores para ese papel sin la calidad estándar que pide el Banco Central. Justo el que más necesita un comprador de último recurso. Fuentes de la banca de inversión señalan que el mercado monetario –de deuda a corto plazo– sigue funcionando mal incluso para empresas con ratings blindados. Y lanzan, junto a las propias empresas y los gobiernos, una llamada de socorro a Lagarde para que dé un paso más en su estrategia y admita los pagarés de emisores de menor abolengo.

Sí puede adquirir los que vendan Aena, Endesa, Iberdrola, Repsol, Telefónica, Red Eléctrica, Ferrovial, Naturgy, Abertis, ACS, Amadeus, Cellnex, Colonial y Viesgo, con programas por un total de 18.000 millones. Otra cuestión es si continúa el vendaval de recortes de rating, que ha provocado que deuda por más de 41.000 millones haya sido degradada por debajo del umbral para que el BCE pueda actuar, según Bank of America.

“El papel comercial es la primera cuestión que tienen que abordar las empresas ante la situación que nos encontramos para poder financiar su capital circulante y, por ello, están evaluando si las líneas de crédito que tienen comprometidas por las entidades financieras son suficientes para afrontar los próximos meses y así evitar escenarios como el que se produjo en 2008”, explica Manuel Puig, director de IG Finance Debt Capital Market (DCM) de BNP Paribas para España y Portugal.

Una parte de las emisiones realizadas la semana pasada, de empresas de BBB+ o más, se realizó para pagar pagarés a punto de expirar. Les salía más a cuenta colocar deuda a largo que intentar vender ese papel de corta duración.

Sectores marcados por la crisis del Covid-19

Turismo. El MARF acoge emisiones de empresas ligadas directamente al turismo, como las de la cadena hotelera Hotusa, con 51,4 millones de euros en pagarés que debe devolver. Fuentes financieras señalan que el acceso al mercado de pagarés está cerrado para esta empresa, con una calificación de BB en 2018, según Axesor. El programa de emisión de Logitravel está virgen. Se registró el pasado 10 de marzo con una capacidad máxima de 20 millones. No ha emitido ni un solo euro.

Distribución. Además de El Corte Inglés, también cuenta con un programa de financiación de pagarés Mango, en vigor desde noviembre del año pasado. Actualmente, la empresa de moda no tiene saldo vivo de este instrumento, según el último boletín del MARF.

Juego. Operibérica, una filial de Codere, también cuenta con un programa de emisión de pagarés en el MARF. La compañía, dedicada al juego de apuestas recreativas, cuenta desde 2018 con una capacidad de emisión por 30 millones. Ahora no tiene nada colocado. Los bonos de su matriz cotizan por debajo del 40% del nominal, ante la expectativa de una difícil refinanciación de sus 775 millones de euros de pasivo cotizado que ha de devolver a finales del próximo año. La empresa ha sufrido una reciente bajada de su rating por parte de Moody’s. Se lo recortad un escalón, de B3 a Caa1.

Normas
Entra en El País para participar