Consecuencias y lecciones económicas del coronavirus

En España ya ha dejado una factura con la cancelación del MWC en Barcelona y habrá que prestar mucho atención en el efecto sobre el turismo

Consecuencias y lecciones económicas del coronavirus

En estos momentos estamos asistiendo a una ralentización del número de casos y muertes por Coronavirus en China y observamos la aparición de casos en el resto del mundo. Se han producido focos en Corea del Sur, Irán, Italia y Japón. En España también estamos asistiendo a una proliferación en el número de casos. ¿Qué lecciones económicas podemos sacar de lo que ha pasado con el coronavirus hasta el momento?

La principal es la pertinencia de la economía conductual (behavioural economics) para explicar el mundo actual. Esta escuela destaca la importancia de la psicología, la cultura, las emociones e incluso la irracionalidad a la hora de tomar decisiones. En 2017 el economista Richard H. Thaler obtuvo el premio Nobel por su aportación en esta rama de la economía.

Ciertos productos como las mascarillas y los desinfectantes de manos están directamente agotados o subiendo de precio de manera acelerada, pura ley de la oferta y de la demanda. También observamos la tendencia de la población a acumular comida ante la creciente incertidumbre. Las Bolsas se han dado cuenta del potencial peligro económico de la expansión del coronavirus y caen con fuerza. El pánico, la psicología y las emociones juegan un importante papel en esos momentos.

Lo que está claro es que, como siempre pasa en estas circunstancias, algunas compañías van a obtener altos beneficios (empresas que fabrican test de coronavirus, mascarillas, desinfectantes de manos o la empresa que encuentre la vacuna) y otras van a pasar una situación difícil (aerolíneas, cruceros, turismo o comercio de las zonas con brotes). Los mercados han caído con fuerza al ver el peligro económico que plantea la expansión del virus. Las cuarentenas, paradas de la producción, interrupción de suministros o restricciones al transporte conllevan un alto coste económico. Además, no olvidemos que China es la fábrica del mundo y que el impacto económico de la epidemia ya se nota en todo el planeta.

En nuestro país el coronavirus ya ha dejado consecuencias económicas de calado como la pérdida de ingresos debido a la cancelación del Mobile World Congress y deberíamos prestar mucha atención al potencial efecto del coronavirus sobre el turismo en España, uno de los principales sectores de nuestra economía. Ya observamos los adversos efectos negativos sobre comercio y turismo que está teniendo la aparición de un brote de la enfermedad en el norte de Italia.

La propagación del coronavirus a nivel mundial es inevitable. Estados Unidos ya no cuestiona esto, sino que se plantea cuándo y con qué fuerza va a afectar al país. Podemos aplicar esto al resto de países del mundo. Aún es pronto para cuantificar las pérdidas económicas que va a suponer la proliferación del coronavirus en todo el mundo, aunque ya se observa el efecto negativo en empresas de todos los países.

Ahora acudamos a las frías estadísticas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de China, el país con el mayor número de casos. De los casos confirmados de coronavirus, el 80,9% son leves y de recuperación sencilla; un 13,8% de los casos son graves e incluyen neumonía y dificultad para respirar; existe un 4,7% de casos críticos y el virus presenta una tasa de letalidad del 2,3%. De los fallecidos, el 70% eran personas con enfermedades crónicas y el 80% tenía más de 60 años. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, estima que la tasa de letalidad es de entre el 2% y el 4% en Wuhan, mientras que fuera del área de la ciudad la letalidad se reduce a un 0,7%.

Del análisis de estos números podemos destacar que la letalidad no es elevada fuera de Wuhan y también que los casos graves y críticos suman un 18,5%. Es ahí donde las autoridades deben poner la máxima atención. Hay que tener también en cuenta otros factores. El primero es que no se habrán detectado todos los casos existentes, por lo que las tasas y porcentajes expuestos son susceptibles de bajar. También hay que tener en cuenta que los sistemas sanitarios occidentales son distintos de los de China y allí existe una presión demográfica mucho mayor que acarrea una atención hospitalaria muy diferente.

Ahora vayamos a los datos para el optimismo. Parece que las medidas adoptadas en China están surtiendo efecto. En los últimos días asistimos a una reducción considerable del número de fallecidos y de contagiados (433 nuevos casos y solo 29 muertes el miércoles). El coronavirus no se ha extendido masivamente en el país y los expertos médicos esperan tener la epidemia bajo control a finales de abril. El resto de países deben tomar nota de estos avances, comenzando por Corea del Sur, Japón, Irán, Italia o cualquier otro lugar donde surja un brote.

Las consecuencias económicas de la aparición de un virus de estas características, de muy fácil contagio, pueden ser devastadoras. Las economías están globalizadas y conectadas para lo bueno y para lo malo. La interrupción de los movimientos de personas, trabajo o cadenas de suministro tiene efectos muy adversos para las economías. Además, tal y como hemos señalado, hay que tener en cuenta el papel de los efectos psicológicos, emocionales y de irracionalidad entre las personas, empresas y gobiernos.

También observamos los efectos de la información en directo y la proliferación de la información no contrastada, cuando no se trata directamente de bulos o fake news. Sus consecuencias son la generación de miedo entre la población. Esta también es una relevante característica que se da en las economías actuales y que es necesario tener en cuenta.

Es vital aprender de la aparición de estas epidemias. Antes que nada, la importancia de la intervención temprana para poder restringir los brotes lo antes posible cuando aparezcan. El Gobierno chino ha prohibido el comercio con animales salvajes. Este ha sido el origen de este tipo de enfermedades en los últimos años, por lo que esta es una medida fundamental. En el futuro pueden aparecer virus con una letalidad superior al coronavirus o mutaciones del mismo. Necesitamos estar preparados en todo el mundo.

Jorge Hernando Cuñado es profesor de Economía y Empresa. Universidad Nebrija