JP Morgan AM aconseja adoptar una postura defensiva de cara a 2020

Karen Ward, estratega jefe de la firma para EMEA, considera que las expectativas para las compañías son demasiado altas

Karen Ward, estratega jefe de JP Morgan AM para EMEA, en la presentación de sus perspectivas de 2020.
Karen Ward, estratega jefe de JP Morgan AM para EMEA, en la presentación de sus perspectivas de 2020. Europa Press

Con un crecimiento global que sigue restringido por la incertidumbre política, unas valoraciones menos favorables y unas perspectivas para los beneficios por acción muy optimistas, Karen Ward, estratega jefe de JP Morgan AM para EMEA, considera que es la hora de tomar posiciones defensivas. "El sentimiento en los mercados este año es totalmente diferente al de 2019, había mucho pesimismo en torno al final del ciclo, las curvas de tipos estaban planas y los nervios hicieron acto de presencia; este año es todo lo contrario, mucho optimismo sobre la continuidad de la expansión", explica la experta.

Pese a la mejora del sentimiento, Ward recomienda esta prudencia. "Cuando aconsejo a los clientes les digo que no se dejen llevar por la corriente de optimismo, es el momento de reposicionarse, pensando especialmente en una colocación más defensiva en la renta variable", sugiere. Para JP Morgan AM, tomar una posición más defensiva significa apostar por empresas de mayor tamaño en vez de por las de menor, por compañías de calidad, buscando el valor más que el crecimiento.

Entre las cosas que han explicado este aumento del optimismo en 2020, Ward destaca el cambio de ruta que protagonizó la Reserva Federal de Estados Unidos y el acuerdo comercial entre Washington y Pekín. Sobre la primera cuestión, a ojos de la estratega es como si la Fed se hubiera dado por vencida en su lucha por la normalización monetaria y se haya resignado a tener que actuar, "es como alguien que está haciendo una dieta y la abandona, la Fed asume que su balance de activos seguirá creciendo", compara. 

En cuanto al acuerdo comercial de primera fase entre las dos primeras potencias mundiales, según la experta, la Administración estadounidense se dio cuenta de que la guerra comercial estaba comenzando a pasar factura a su economía. Dado que Trump quiere ser reelegido en las elecciones de EE UU de este año, Ward cree que no caben esperar grandes sobresaltos hasta al menos, pasados los comicios, no obstante, si sale victorioso, considera que volverá la tensión con Pekín y que la fase dos del acuerdo será muy complicada al tocar temas sensibles.

Precisamente, es en las elecciones estadounidenses donde la experta ve uno de los grandes focos de volatilidad para este 2020. "Tendremos algo de movimiento político y habrá dos momentos de volatilidad, el primero en cuanto se responda a la pregunta de quién se enfrentará a Trump y el segundo, cuando se sepa el momento en el que volverá a erigirse la muralla comercial", sostiene.

Preguntada sobre la percepción que tiene respecto a riesgos políticos en España, Ward considera que los inversores no ven con malos ojos el panorama. "Hay que recordar que los riesgos políticos son globales, Reino Unido tiene una gran mayoría pero ¿dónde más ocurre esto?, hay fragmentación en los parlamentos y Gobiernos de coalición frágiles, es algo global", opina.

A todo el ruido político se le ha sumado recientemente el miedo al coronavirus. Sobre este asunto, la estratega de JP Morgan destaca el importante papel que tiene China en la economía mundial al que cataloga como su principal motor. "La pregunta es cuando las autoridades se sentirán cómodas para permitir que su población vuelva al trabajo con normalidad", valora. 

Ante este panorama en los mercados, Ward también pone sobre la mesa la opción de apostar por inversiones alternativas, una opción solo apta para aquellos estómagos que puedan digerir el coste de liquidez. 

Exceso de optimismo

La estratega es especialmente escéptica respecto al entusiasmo que muestran los analistas en la evolución del beneficio por acción de las empresas en 2020. En Europa, excluyendo a Reino Unido de la ecuación, los analistas prevén que el BPA crezca de media un 10% en términos interanuales. Este ratio puede aumentar de dos formas, o bien crecen las ventas o se aumentan los márgenes de beneficio. "Cabría esperar unos retornos más moderados este año y algo de volatilidad por el camino", afirma. 

Otra de las claves que muestran que algo no va bien es que las empresas han paralizado sus inversiones debido a la incertidumbre. En lugar de eso, están destinando su dinero a recomprar acciones, un modus operandi que ya ha estado aplicándose desde hace tiempo en EE UU y que en Europa podría intensificarse según Ward este año. "Esto es de ayuda para los inversores y ayuda a explicar el buen funcionamiento de los mercados europeos en el último año", apunta.

Tipos en negativo, pero todavía quedan balas

Los tipos negativos están en Europa para quedarse. Sobre ellos, Ward explica que por un lado están los efectos de los que el banco central habla en público, pero que además, existen otros dos que no se mencionan pero que también son clave. "Por un lado, el banco no quiere que haya ahorro y esto lo dice, lo que no comenta es que están pensados para depreciar la moneda y para dar dinero a los Gobiernos", detalla. 

Sobre las voces que aclaman que la munición de los bancos centrales se ha agotado, Ward responde que nunca lo ha creído y que las autoridades monetarias todavía tienen palancas de las que tirar. Entre los posibles ases en la manga del BCE, Ward enumera el de conseguir una mayor cooperación de los Gobiernos para que aprueben más gasto fiscal, aplicar tipos aún más negativos aplicando un sistema de tiering y la de extender las compras de activos."El BCE va a seguir recibiendo presión de la comunidad mundial de bancos centrales para seguir actuando", concluye.

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