JPMorgan presionó a Repsol para acelerar su descarbonización

La jefa de inversión sostenible explicó el caso en una reunión con prensa

Sede central de Repsol.
Sede central de Repsol.

La inversión socialmente responsable es uno de los temas más candentes dentro del sector de la gestión de activos. Todas las firmas quieren integrar en sus políticas de inversión criterios ambientales, sociales y de gobernanza pero, ¿en qué se traduce esta pretensión?
Una de las formas de actuación más potente es a través de activismo inversor: la gestora pide a los directivos de una empresa en la que invierte que cambien una determinada práctica. Habitualmente, los grandes fondos no suelen hacer públicas este tipo de conversaciones, pero JP Morgan ha hecho una excepción.

La gestora estadounidense celebró la semana pasada en Londres su encuentro anual con periodistas. Allí, la nueva responsable de inversión responsable de la firma, Jennifer Wu (fichada en febrero de BlackRock) puso como ejemplo de este tipo de acciones una petición transmitida a la cúpula de Repsol, para que modificaran los cálculos internos para la descarbonización del grupo.

“Repsol salía con una buena valoración entre las grandes petroleras mundiales gracias a su apuesta por una transición hacia energías renovables. Sin embargo, nos preocupaba la forma en que estaba calculando el precio del carbón para sus modelos internos. Había fijado un precio de 10 dólares por tonelada, un nivel mucho más bajo del que calculaba la industria”, explicó ante 80 periodistas de 18 nacionalidades.

El precio que se fija para el carbón en los modelos internos es determinante para establecer el ritmo de descarbonización de la compañía. A menor coste, menos presión para transitar hacia fuentes de energía más sostenibles. Según explicó Wu, JP Morgan inició una conversación con los directivos de Repsol para que modificaran estos cálculos internos. Hay que tener en cuenta que esta gestora es la octava mayor del planeta, con 1,6 billones de euros bajo gestión. Según datos de Bloomberg, controla un 0,84% del capital de Repsol. “Les transmitimos que el coste de las emisiones de carbón no estaba adecuadamente reflejada en los balances”, relató.

Desde la compañía se mostraron receptivos con las recomendaciones lanzadas por JP Morgan y se han comprometido, según explicó la gestora, a fijar un coste del carbón de 25 dólares por tonelada, para llegar a 40 dólares por tonelada en el año 2025. Desde la petrolera reconocen esta modificación aunque aseguran que se produjo en 2017. Wu también recordó que Repsol se ha comprometido al desmantelamiento de zonas de fracking y los campos más antiguos en los yacimientos del Mar del Norte.

Repsol tiene una hoja de ruta para alcanzar el objetivo de reducir su intensidad de carbono (CO2) un 40% en el año 2040, con un descenso de emisiones del 2,25% en 2019 y del 3% en 2020.

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