Las hoteleras redoblan su apuesta por Barcelona pese a la moratoria turística

La israelí Fattal invertirá 45 millones en el primer hotel que esquiva el veto. Meliá, Hesperia y Barceló tenían licencias previas.

 Shay Raz, director general de Fattal en España y Portugal.
Shay Raz, director general de Fattal en España y Portugal.

El 6 de marzo de 2017 entró en vigor el Plan Especial Urbanístico de Alojamiento Turístico (Peuat) en Barcelona. Este plan dividía la ciudad en cuatro grandes zonas y establecía la prohibición de abrir hoteles en las dos más centrales. Aquellos inversores que estuvieran interesados en un proyecto hotelero en Barcelona, lo tendrían que hacer en las zonas 3 y 4, alejadas del centro, y siempre pasando por un complejo proceso de revisión de todas las condiciones. Pese a ese veto, el apetito inversor no ha decaído y buena prueba de ello son los proyectos en marcha en la ciudad.

El grupo israelí Fattal, con ocho hoteles en España, de los que tres ya están en Barcelona, es el primero que ha logrado una licencia para construir un hotel después de la moratoria turística. Shay Raz, director general de Fattal en España y Portugal, recalca que existe mucho interés por invertir como consecuencia de los buenos resultados de la actividad. “Los ingresos por habitación disponible han crecido a doble dígito en los tres hoteles y eso es una buena señal”. El hotel, en plena construcción, se llamará Leonardo Royal Hotel Fira Barcelona, ocupará un edificio de once plantas, tendrá 204 habitaciones de cuatro estrellas superior, tres salas de reuniones para 300 personas y abrirá sus puertas en enero de 2021. El inmueble estará dirigido a turistas de negocios de lunes a viernes y a turistas los fines de semana por sus buenas conexiones en transporte público con el centro de la ciudad. Fattal prevé invertir 45 millones en el proyecto, con lo que habrá llegado a un volumen de inversión de 150 millones en España.

Pese a que la moratoria sigue vigente, otros tres proyectos hoteleros verán la luz en 2020 con distintos argumentos. Meliá abrirá en el tercer trimestre el ME Barcelona, de 164 habitaciones y cinco estrellas, en pleno centro de la ciudad (esquina del Paseo de Gracia con Caspe), gracias a una licencia que obtuvo a principios de 2016, antes de que entrara en vigor la moratoria. Hesperia abrirá el Hyatt Regency en febrero, en una operación en la que se ha producido un reacondicinamiento del hotel (han gastado 10 millones de euros) para cumplir con los estándares de calidad y servicio solicitados por el gigante estadounidense para utilizar la marca.

Barceló también ultima el proyecto de reforma del hotel Barceló Diagonal 414, ya que, al igual que Meliá, logró la licencia antes de la entrada en vigor de moratoria. La demora en la reforma del inmueble, que ya estaba construido, se justifica por algunos problemas que surgieron en las obras del mismo.

Bruno Hallé, socio de Hospitality España de Cushman & Wakefield, considera que esos tres proyectos con licencias previas revelan un apetito inversor que debería hacer reflexionar al consistorio dirigido por Ada Colau sobre la posibilidad de rebajar las exigencias del Peuat. “Existe mucha demanda que está dispuesta a invertir y que no encuentra acomodo en el centro. Sería necesario revisar caso a caso. No es lo mismo un hostel que traiga a cientos de turistas que un hotel de cinco estrellas superior que sitúe a la capital internacionalmente, como sucederá con los hoteles de Hesperia o Meliá”. A la espera de cambios normativos y ante el veto de Barcelona, Hallé destaca el aumento de la planta hotelera en Hospitalet o Sant Adrià de Besòs.

El 75% de los hoteles y el 65% de los pisos para turistas

Peuat. Fija que en el centro de Barcelona (zona 1 y 2) hay 570 hoteles, lo que supone el 75% de toda la planta hotelera de la ciudad (763 establecimientos) y 53.886 pisos turísticos, lo que llega al 65% de total (83.254). Prohibe nuevas aperturas en las dos primeras zonas y fomenta las inversiones en zona 3 y 4, como la de la israelí Fattal.

Recuperación. Los datos de ocupación y precios de la consultora STR, que analizó 174 hoteles de Barcelona, muestran como, coincidiendo con la sentencia del procès, la ocupación hotelera apenas cayó dos puntos (83,39%). Los precios, lejos de de retroceder, subieron un 9,1% anual, situándose en una tarifa media de 155,8 euros por habitación.

 

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