Más de la mitad de las abogadas sufre acoso laboral en su puesto de trabajo

Una de cada tres afirma haber sido intimidada sexualmente, según una macroencuesta

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La intimidación y el acoso sexual son conductas generalizadas en los lugares de trabajo del sector jurídico. Es, además, una realidad que golpea sobre todo a las mujeres: más del 50% de abogadas afirma haber sufrido acoso laboral, frente al 30% de los letrados. La diferencia es incluso mayor al analizar los casos de acoso sexual, que afectan a una de cada tres mujeres; el ratio masculino, en cambio, es de uno entre catorce.

Así lo revela el estudio ¿Nosotros también? Intimidación y acoso sexual en las profesiones jurídicas, elaborado por la International Bar Association (IBA). La encuesta, que recoge la opinión de 6.980 profesionales de 135 países diferentes, manifiesta de forma contundente que este tipo de conductas son endémicas en el sector. “Es una realidad y no se está haciendo lo suficiente para atajarla”, advierte Kieran Pender, miembro del organismo y uno de los principales artífices del informe.

La urgencia de encarar esta cuestión no solo viene justificada por el elevado número de afectados, sino también la alarmante ausencia de denuncias por parte de las víctimas. De acuerdo con el informe, más del 75% de episodios de acoso sexual nunca son reportados, frente al casi 60% en los casos de intimidación.

El principal motivo que disuade a los profesionales de pedir ayuda es el perfil o puesto del autor (generalmente, en una posición jerárquica superior), seguido de la preocupación por posibles repercusiones y el hecho de que sea una realidad habitual en el entorno de trabajo. “Denunciar es complicado, y muchas veces el trato que se presta a quien da un paso adelante es inadecuado”, observa Pender.

Jóvenes

Los profesionales jurídicos jóvenes son los más propensos a sufrir este tipo de comportamientos. De hecho, uno de cada tres encuestados menores de 25 años afirmaron haberse sentido intimidados en su puesto. En lo que respecta al acoso sexual, la franja más vulnerable es hasta los 30 años, afectando a alrededor del 18%.

Curiosamente, los hombres muestran mayores dificultades a la hora de identificar un incidente como acoso sexual, y muchas más para denunciar. Ejemplo de ello es el testimonio de uno de los encuestados: “No informé de ello porque ¿quién se cree que un hombre dice no al sexo?”.

Protocolos y formación

Aunque las cifras sean ciertamente inquietantes, lo cierto es que los despachos sí están tomando algunas medidas. Así, en los últimos años, muchos de ellos han implementado planes de igualdad que prevén protocolos específicos frente al acoso y canales de denuncias internos para los afectados.

Los avances, no obstante, son lentos. Esther de Félix, socia de Cuatrecasas y miembro de la comisión de prevención frente al acoso de la firma, apuntó en este sentido que, durante el año 2018, se registraron tres denuncias por este motivo. Una cifra ciertamente baja, “sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de un despacho con una plantilla superior a los 1.000 abogados”, señala; pero superior a la de otros años, en los que no se reportó ningún episodio. Otros grandes bufetes españoles, como Garrigues o Uría Menéndez, tampoco han registrado acusaciones de este tipo.

Las políticas y la formación, no obstante, no parecen ser suficientes: según el informe, los letrados en firmas con políticas de prevención tienen la misma probabilidad de sufrir acoso laboral o sexual que los que ejercen en entidades donde no las hay. En este sentido, la IBA anima a las entidades jurídicas a luchar contra esta lacra, pero advierte de que se trata de un problema que no es exclusivo en la abogacía, por lo que el cambio “no tendrá lugar de la noche a la mañana”.

Posibles soluciones

Concienciación. Más allá del análisis de la situación, el informe aporta una serie de recomendaciones para ayudar a las entidades del sector a abordar estos problemas. Así, llama a aumentar la concienciación entre los letrados, ya que “ese es el primer paso para lograr el cambio”. Asimismo, pide evitar las políticas de corta-pega, apostando en su lugar por programas eficaces, fomentar el diálogo, aumentar la formación y compartir con otros organismos las prácticas que den buenos resultados.

Transparencia. Los datos sobre la naturaleza, la prevalencia y el impacto de la intimidación y el acoso sexual son importantes. Por eso, la IBA apuesta por la investigación y la transparencia para poder abordar esta lacra. Además, avisa de que los canales de denuncia son poco efectivos, por lo que es necesario mejorarlos y explorar nuevas posibilidades.

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