Un alumno desfavorecido tiene menos expectativa laboral que otro rico

La perspectiva de ser directivo es mayor entre los que viven en entornos privilegiados

Un alumno desfavorecido tiene menos expectativa laboral que otro rico
GETTY

Dos alumnos con prácticamente el mismo rendimiento académico, en este caso en ciencias. Uno procede de un entorno socioeconómico favorable. El otro, de uno difícil y deprimido. Este matiz es suficiente para que, con solo 15 años, el segundo sepa que lo tiene más complicado a la hora de promocionar en la vida profesional. Así lo confirma el último estudio presentado por la OCDE, Aspiraciones profesionales de los adolescentes y el futuro del trabajo, hecho público este miércoles en el marco de la celebración del Foro Económico Mundial, en Davos (Suiza). Los resultados desprenden que los jóvenes que obtuvieron buenos resultados en el examen de ciencias -una de las tres patas de la prueba de PISA- no se comportan de igual manera entre ellos.

En España, los alumnos desfavorecidos y con alto rendimiento académico tienen expectativas de convertirse en importantes profesionales o directivos de empresa en un 12% de los casos. El porcentaje, al otro lado, crece hasta pasar del 21% en el caso de los estudiantes de entornos aventajados. Esta es una constante que se da en casi todos los países analizados, y que se agrava al mirar los datos del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Los jóvenes desfavorecidos y con buenos resultados de la OCDE aspiran a convertirse en mánagers en un 18% de los casos, cifra que asciende al 32% en el caso de los de círculos más favorecidos. En el caso alemán, por citar un país del entorno, la proporción se mueve entre el 21% y el 49%; en el italiano, entre el 18% y el 40%, y en el francés, entre el 19% y el 38%. La brecha es mucho más grande en otras regiones como Filipinas o Indonesia, donde el origen condiciona prácticamente toda la vida del joven.

Estos datos, tal y como explica Andreas Schleicher, director y coordinador del informe, muestran que "hay barreras que impiden que los jóvenes desfavorecidos saquen partida de su potencial educativo". La OCDE, al elaborar cada año el documento, recuerda que estos factores socioeconómicos son muy variados, y van desde la segregación en las aulas y colegios hasta el nivel educativo de los padres y madres de los chavales. También se tienen en cuenta otras variables, como el hecho de disponer de libros y nuevas tecnologías en los hogares, o la posibilidad de contar con apoyo extraescolar.

Esta variable también afecta al futuro del trabajo y al riesgo de automatización. En España, en términos generales, el 40% de los empleos en los que quieren trabajar los escolares pueden haber desaparecido cuando los jóvenes tengan edad para incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, al analizar el peso socioeconómico es cuando afloran de nuevo las diferencias. Los alumnos de entornos desaventajados tienen un riesgo de automatización mayor (41%) que aquellos que viven y estudian en entornos ricos (37%).

El peso socioeconómico es importante. Pero también lo es el de género. Según los datos del documento, esta brecha en las expectativas a futuro también se agranda al analizar las diferencias entre chicos y chicas. Ellas, en el caso español y a la edad de 15 años, no tienen expectativas de acabar los estudios terciarios en un 7,5% de los casos, porcentaje que asciende levemente hasta el 13%. Lo mismo sucede entre quienes aspiran a convertirse en directivos. Ellas, no tienen esperanza en un 11% de las ocasiones, y ello en un 22%. Algo muy alejado de lo que luego sucede en la carrera laboral.

Las niñas ya no quieren ser secretarias

En los últimos 18 ejercicios ha habido un cambio de tendencia en cuanto a las proyecciones profesionales de niños y niñas. En el año 2000, las jóvenes de 15 años querían ser profesoras, doctoras y abogadas. También, en novena y décima posición, se decantaban por la profesión de secretaria y peluquera, respectivamente. Hoy, según los datos de PISA, las tres grandes preferencias son la medicina, la docencia y los negocios. También gana peso el diseño y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, dos áreas que hace una década ni siquiera se contemplaban.

En el caso de los varones, ellos querían ser hombres de negocios, profesionales de las TIC e ingenieros. También, en menor proporción, querían dedicarse al deporte y a la mecánica. A día de hoy, las tres grandes preferencias son las ingenierías, los negocios y la medicina.

Normas