España se arriesga a desaprovechar la mejora de la economía mundial

El Gobierno debe hacer todo lo posible por trasladar confianza a los agentes económicos

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprovechó ayer el Foro de Davos para actualizar sus previsiones sobre la economía mundial. Pese al pesimismo que muestra una encuesta a CEO de todo el mundo, la previsión del Fondo es que el crecimiento económico se acelere tanto este año como el próximo, tras dos años de desaceleración (en los que los CEO se equivocaron en su pronóstico, por cierto). Sin embargo, esa recuperación será algo más tenue de lo esperado en algunas regiones, lo que ha llevado al FMI a recortar una décima su previsión de crecimiento para este año y dos décimas para el próximo.

Mientras la economía mundial acelera, la desaceleración económica continúa en España. De hecho, la rebaja en las previsiones de crecimiento del FMI para España es la mayor entre las grandes economías desarrolladas. Con las nuevas estimaciones, la economía española crecerá solo un 1,6% tanto este año como el próximo. Con ello, España deja que crecer más que la media de las economías avanzadas por primera vez desde que cobró fuerza la recuperación.

Con todo, España seguirá siendo, de cumplirse las previsiones del Fondo, la que más crezca entre las grandes economías de la zona euro, claramente por delante de Alemania, Francia e Italia y por encima también del 1,3% y el 1,4% que se prevé de crecimiento para el conjunto de la zona del euro.

El lado bueno, por así decirlo, de que España pierda su prima de crecimiento es que el entorno internacional es más favorable y puede servir para que la desaceleración española no continúe el año próximo o incluso para que el crecimiento retome vuelo. La actividad industrial y el comercio internacional parecen marcar un punto de inflexión gracias a los estímulos monetarios, el avance de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China y los menores temores a que se produzca un Brexit sin acuerdo. Si los principales riesgos que atenazaban la economía mundial se van diluyendo, la confianza mejorará y eso puede trasladarse a la actividad. Pero para que España no se quede al margen de esa mejora internacional, es muy importante que el Gobierno de Pedro Sánchez y el equipo económico de Nadia Calviño haga todo lo posible por trasladar esa confianza a los agentes económicos. Consolidación fiscal, contención en el crecimiento del gasto, reformas en favor de la competencia y no desmantelar reformas que han dado resultado son las recetas para evitar que la desconfianza siga dejando a España al margen de la aceleración del crecimiento económico que vive el mundo.