Pablo del Pozo: “Hemos industrializado el lujo sin perder la excelencia”

Ha multiplicado por diez la facturación de la agencia

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Pablo del Pozo, consejero delegado de Nuba

Es un hombre afortunado: viajar es una parte fundamental de su trabajo. El actual consejero delegado de la agencia de viajes a medida Nuba, Pablo del Pozo (Madrid, 1964), desarrolló la mayor parte de su carrera en empresas como Bankinter e Indra, y aunque asegura que allí aprendió todo lo necesario para ser empresario, no cambiaría por nada su posición actual. “A veces, cuando estoy en mitad de un safari, me acuerdo de lo que era estar en la oficina y no volvería nunca”, bromea.

Si no está fuera, controla la empresa desde su despacho en Madrid, rodeado de recuerdos de viajes, salvo los días en los que necesita una concentración mayor, cuando su casa se convierte en el mejor espacio de trabajo. “Estoy más inspirado”, reconoce. Su aterrizaje en Nuba fue casi por accidente, era cliente de la agencia, cuando le ofrecieron invertir en unas franquicias que estaba abriendo la compañía en ese momento, pero cuando vio las cifras, lo tuvo claro: “No quiero la franquicia, quiero la empresa”. La condición para subir la apuesta es que él fuera el consejero delegado, pues consideraba que, aunque tenía un buen posicionamiento de marca, no estaba bien gestionada. Un año antes, en 2009, Nuba facturaba 9 millones de euros. Ahora, diez años más tarde, acaban de cerrar el curso en los 100 millones.

La clave del éxito, asegura, es haber “industrializado el lujo sin perder el foco en el cliente ni la excelencia en el servicio”. Una estrategia que les ha permitido sacar partido de las economías de escala y crecer sin deteriorar la calidad, uno de los grandes problemas para el sector del lujo.

El desarrollo ha sido posible, en parte, por la adquisición de compañías. Primero dentro de España, donde apostaron por los servicios prémium en aeropuertos. Pero la expansión internacional ha sido su gran objetivo en los últimos tiempos: acaban de comprar dos de las empresas líderes del sector en México, lo que les ha hecho ganar, además de oficinas en el país, otras en Perú y el sur de Estados Unidos. Sus próximos pasos irán orientados también a comprar en Colombia, Chile, Panamá y Costa Rica.

Dentro del grupo, controlar la mayor parte de la cadena de valor es su principal objetivo, por eso están trabajando en la creación de productos propios. En concreto, la apertura de hoteles boutique en Namibia, Botsuana, Mozambique y Zimbabue. “Así no solo tendremos todo el margen económico, sino que garantizaremos la calidad, que es clave para nuestro negocio”, apunta el empresario, que cuenta con un equipo de 350 personas. Una maniobra que también les permitirá tener la ocupación garantizada. “Si ya tienes los clientes y estás en los mercados a los que sueles llevarlos, la rentabilidad está asegurada”, sostiene.

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