Jean-Marc Pontroué: “Soy un gran defensor de los relojes conectados”

Lleva un año y medio al frente de Panerai y casi dos décadas en el grupo Richemont

Panerai

Tras casi dos décadas en el grupo Richemont, primero en Montblanc, más tarde en Roger Dubuis y, desde hace año y medio, como director ejecutivo de Panerai, Jean-Marc Pontroué (1964, Bain, Francia) lo sabe todo sobre los relojes. Precisamente por eso no le asustan los nuevos modelos conectados; al contrario, considera que ayudan a que las nuevas generaciones se familiaricen con el producto.

Lleva un año y medio al frente de la marca, ¿es un sueño cumplido?

Desde luego. Hay marcas con las que se conecta mejor que con otras. Cuando llegué a Richemont, en el año 2000, eran los inicios de Panerai, pero ya era una de las marcas estrella del grupo, pues tenía, y tiene, una identidad y unos valores muy fuertes. Es toda una declaración, con Panerai no valen las medias tintas, o te gusta o no. Estoy muy a favor de las firmas con una personalidad tan marcada, tienen mucho que decir.

¿Se encuentra la marca en un buen momento?

Siempre le digo a mi equipo que no hay un buen o un mal momento, la cuestión es cómo de rápido te puedes mover en comparación al resto.

¿Y cómo de rápido se mueve Panerai?

Estamos ganando significativamente más cuota de mercado que el resto de marcas. En especial, en España. Es un muy buen mercado para nosotros históricamente, ya que tiene una muy buena mezcla de locales y turistas, aunque atraemos sobre todo a los primeros. A pesar de los conflictos o las tensiones políticas, España es un mercado muy estable. Además, es un país latino, y cuando eres una marca italiana de fabricación suiza, tienes más posibilidades de llegar al corazón de la gente si estás en España.

¿Qué cambios ha introducido en la marca desde que llegó?

Lo bonito de Panerai es que cuando yo llegué ya tenía unos fundamentos muy establecidos. Cuando estás en una situación privilegiada como esta, solo tienes que mantener lo que ya se está haciendo, pero a una mayor velocidad. Nos hemos convertido en la primera marca del mundo del lujo en lanzar productos con experiencias. Por ejemplo, un lanzamiento de un reloj que, en lugar de costar 20.000 euros, cuesta 40.000, pero se lo entregamos en Tahití (Polinesia francesa), después de tres días de actividades. Pensamos que lo que vives es igual de importante que el producto en sí mismo. Nuestros clientes pueden ir a cualquier parte del mundo, tenemos que ofrecerles conceptos que no puedan comprar con dinero. Por eso estamos en el negocio del amor y la diversión.

¿Por qué?

Los relojes conectados son elementos funcionales, soy un gran defensor de ellos, de la misma forma que también defiendo los iPhones porque son útiles, pero cuando lanzan un nuevo modelo, tiramos el antiguo a la basura. No tenemos ningún vínculo emocional con ellos, son como un secador o una tostadora. Pero un Panerai es muy distinto, probablemente haya sido un regalo de tu pareja, algo para celebrar una ocasión especial. Cuando digo que estamos en el negocio del amor es porque mientras haya amor en el mundo, venderemos relojes. Eso es porque vendemos relojes que tienen un fondo detrás; no es el objeto, sino las historias.

¿No ve como una amenaza los relojes conectados?

Creo que cuantos más relojes conectados se vendan, más relojes mecánicos venderemos. Si la gente adquiere el hábito de llevar algo en su muñeca, no habrá problema. La gran amenaza es que el día de mañana nadie quiera llevar algo en su muñeca. La mitad de la población mundial no lleva relojes, hay 3.000 millones de personas en el mundo que no llevan relojes. Esos son los que me preocupan. Cuanto más se habitúen las nuevas generaciones a llevar relojes conectados, más posibilidades habrá de que se sientan atraídos por los mecánicos. Es muy probable que antes de conducir un Porsche o un Ferrari se hayan conducido coches de otras marcas.

¿Se está perdiendo la profesión de relojero?

El mayor reto es tener a personas que compartan nuestros mismos valores en todas las partes del mundo. Encontrar a relojeros en Suiza es muy sencillo, aquí hay 50.000 personas trabajando en la industria, por lo tanto, si eres una marca reconocida como Panerai, atraer al mejor talento es fácil. Pero todo cambia constantemente, así que lo difícil es encontrar a gente con las habilidades que necesitaremos en el futuro, que esté dispuesta a cambiar de hábitos cada seis meses.

Dicen que se avecina una crisis, ¿están preparados?

Tengo 55 años y llevo esos 55 escuchando que estamos al comienzo de una gran crisis. Aunque sea un momento crítico, se hayan producido disturbios en París, en Hong Kong y en muchas otras partes del mundo, mientras no haya una guerra, siempre seré optimista. Y lo soy porque de verdad creo que somos un poco mejor que el resto de la industria. Leo los periódicos, no es que no me importen las cosas, pero el mayor riesgo es quedarnos sin hacer nada, esperando. Son cosas importantes, pero no deberían frenar las actuaciones de una marca.

¿Sus clientes siguen siendo fieles?

Tenemos una comunidad global denominada Paneristi, está integrada por personas que dan su opinión, venden, intercambian ideas... Llevan desde el principio y, aunque los apoyamos, son independientes a la marca, pero son tremendamente fieles. Tenemos mucha suerte porque es como si tuviéramos 300.000 personas en nuestro departamento de marketing. Si alguien se queja online, ellos van a contestar antes que nosotros, pues están atentos las 24 horas y publican un post cada 30 segundos.

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