Una política de apoyo estratégico al alto potencial de la ‘startup’ española

Las tres operaciones anunciadas ayer sobre tecnológicas son una prueba del fuerte interés que despiertan estas compañías

El creciente interés internacional por las startups españolas ha cristalizado en los últimos tiempos en distintas operaciones de adquisición y entrada en el capital de estos negocios. La jornada de ayer fue un buen ejemplo del fuerte atractivo que ofrece el ecosistema de emprendimiento tecnológico español, con el anuncio de tres operaciones destacadas: la compra de la empresa de videojuegos PlayGiga por parte de Facebook, por 70 millones de euros, la entrada en Glovo de Mubadala, el fondo de Abu Dabi, a través de una ronda de financiación de serie E valorada en 150 millones, y la adquisición de tres startups biotecnológicas –Imegen, Genycell Biotech y Health in Code– por la firma de capital riesgo Alantra. En el caso de la compañía de Mark Zuckerberg, la compra de PlayGiga constituye no solo la primera compra de Facebook en España, sino que permitirá a la multinacional aspirar a convertirse en una suerte de Netflix de los videojuegos. El desembarco de Mubadala –primer accionista de Cepsa– en Glovo convierte a la empresa en el segundo unicornio español, tras Cabify, con una valoración próxima a los 1.000 millones, mientras que la estrategia de Alantra al adquirir Imege, Geny­cell y Health in Code busca crear una única firma líder en el sector del diagnóstico biotecnológico.

Las tres operaciones anunciadas ayer son una prueba de la enérgica vitalidad de las startups en España, donde existen más de 3.500 compañías de este perfil y casi 20.000 empresas centradas en la innovación tecnológica, principalmente en sectores como el de la salud, turismo, fintech y seguros. Aunque es cierto que existen diferentes fórmulas de apoyo a este tipo de emprendimiento tecnológico, como aceleradoras, angels bussines y programas de impulso, es necesario un mayor respaldo a un segmento que cobra cada vez más relevancia internacional y que está llamado a protagonizar la revolución tecnológica.

Al contrario que en países de nuestro entorno, como Francia, Holanda y Portugal, España no cuenta con una política estratégica de apoyo integral al desarrollo del sector tecnológico. Desde el segmento de las startups se ha reclamado más de una vez un marco específico que aborde aspectos tributarios, laborales y de propiedad industrial e intelectual que puedan ayudar al crecimiento y maduración de estas compañías. El potencial de las startups constituye un punto fuerte para el futuro de la economía española en un mercado cada vez más globalizado y en el que la inversión y el desarrollo tecnológicos serán cada vez más las grandes claves del crecimiento.