La degradación del medio natural resta vida

2020 será el año de la biodiversidad biológica

Laguna de Boada (Palencia), humedal recuperado.
Laguna de Boada (Palencia), humedal recuperado.

Más alto, sí, pero decirlo más claro es imposible. La biodiversidad se encuentra gravemente amenazada. “De los ocho millones de especies animales y vegetales que conocemos en la Tierra, un millón se encuentra en peligro de extinción y podría desaparecer en apenas décadas”, advierte el Informe de evaluación mundial 2019 sobre la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas (Ipbes) realizado por las Naciones Unidas.

En el diagnóstico no dudan, pero el tratamiento no parece tan meridiano; sobre todo cuando la causa sigue siendo una interrogación. Si cambio climático y biodiversidad son las dos caras de la misma moneda, ¿por qué la primera eclipsa a la segunda y la relega en las agendas?

Para Teresa Ribera, ministra en funciones para la Transición Ecológica, “puede haber un condicionante involuntario que explique en parte esa discriminación tan desequilibrada en el orden de prioridades: al clima le atribuimos una cualidad intrínseca de globalidad, en tanto que nuestra aproximación a la biodiversidad nos remite intuitivamente a un ámbito de proximidad y, por tanto, a una preocupación más local. Además, hay factores que confieren a la crisis climática esa cualidad de emergencia socialmente asumida, que proviene de la identificación de impactos que alertan por sí mismos a cualquier persona: salud, seguridad y economía. Es necesario integrar ambas en un todo”.

Números que crecen

Amenaza. Un millón de especies se encuentran en peligro de extinción y podrían desaparecer en apenas décadas.

Beneficios. 125 billones aporta la biodiversidad a la economía mundial.

España. Cuenta con 85.000 variedades de animales, hongos y plantas, el 54% de las especies que habitan en Europa, según Fundación Global Nature (FGN).

Ritmo. En los últimos 40 años, la velocidad de extinción es centenares de veces más rápida.

Eduardo de Miguel, director gerente de la Fundación Global Nature (FGN), añade más razones. “Vivimos en una sociedad de la información donde solo interesa lo breve y lo conciso. Lo que no da titular o no cabe en un tuit no vale, y hablar de cadena trófica es complejo (aunque sea la base de la vida). Ni siquiera por rentabilidad cala su valor, ya que la biodiversidad aporta 125 billones de euros a la economía mundial. Otro problema es que el conservacionismo se confunde con otros ismos –como animalismo y veganismo– y el debate se radicaliza y banaliza”.

De Miguel, también esta vez en nombre de las fundaciones Oso Pardo, España Conservación Quebrantahuesos, Globale Nature y Nauraleza y Hombre, subraya como error “la tendencia a humanizar toda la naturaleza; un concepto antropocéntrico que poco ayuda. Igual que las especies peluche, como el oso panda o el lince ibérico, que acaparan toda la atención sin que se repare en otras con situaciones de emergencia como los insectos”.

En el caso de España, la responsabilidad es mayor, dado su lugar privilegiado en el ranking de biodiversidad mundial. Su territorio contabiliza unas 85.000 variedades de animales, hongos y plantas, lo que supone el 54% de las especies que habitan en Europa, según datos de FGN.

“Y aunque hay problemas que van a más, como el de los incendios, la recuperación de humedales, etc., también ha habido logros muy importantes. En los últimos 30 años, gracias a los esfuerzos conservacionistas, se ha quintuplicado alguna especie, como la del águila imperial. En realidad, la extinción biológica es un proceso que viene de largo y estamos abocados a vivir la sexta. El problema es la aceleración que se ha producido en las cuatro últimas décadas por la acción humana. Esa velocidad es la que hace que el planeta sea ahora mucho más vulnerable”, explica Enrique Segovia, director de conservación de WWF España. Este experto está seguro de que “2020 será el año de la diversidad biológica, puesto que coincidirá con citas y convocatorias clave en la materia. Por eso somos optimistas y creemos que para 2030 ese pacto hombre/naturaleza habrá cristalizado”.

‘Basuraleza’, ONG y compañías

Iniciativas. Qué mejor excusa que la COP25 para limpiar de basura los entornos naturales de España. Hasta el 15 de diciembre, y por tercera vez, se reactivará la campaña 1 m2 por el campo, los bosques y el monte, incluida en Libera, proyecto de SEO/Birdlife y Ecoembes para luchar “por liberar la naturaleza del país de basura y analizar su volumen y tipología”, explican.

Voluntariado. Organizaciones no gubernamentales y empresas, como Telefónica y BBVA, a través de sus fundaciones, han generalizado estas recogidas. Su voluntariado ha barrido y pescado en numerosas playas kilos y kilos de plásticos.

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