Hacia una sociedad sostenible

El BEI insta al sector privado a usar los bonos verdes para financiar el cambio

Emma Navarro pide redoblar los esfuerzos, destinar cada año 30.000 millones y movilizar 1 billón de euros en la próxima década

"Naciones Unidas estima que las inversiones necesarias para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el año 2030 superan los 90 billones de dólares. Solo en Europa, cumplir con el Acuerdo de París y alcanzar la neutralidad climática requerirá inversiones del orden de 400.000 millones al año", aseguró la vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) ayer. Emma Navarro quiso poner cifras al esfuerzo inversor que debe acompañar a la revolución verde en la Unión Europea. "Ningún presupuesto por sí solo lo puede afrontar y los elevados niveles de deuda de muchos países limitan las posibilidades de actuación pública. Por lo tanto, la parte privada y los mercados financieros tienen que jugar un papel muy importante", aseveró.

En su opinión, los bonos verdes (la deuda ligada a criterios medioambientales y sostenibles) son un buen camino. "El BEI ya ha emitido 28.000 millones de euros en bonos verdes, aunque sigue siendo una parte muy pequeña de los 100 billones de euros que mueve el mercado de renta fija en todo el mundo. El gran desafío –consideró–, es que el mercado financiero canalice sus fondos a través de estos mecanismos y eso pasa porque los inversores tengan consideraciones a largo plazo en relación con la sostenibilidad".

En el otro lado, el BEI prepara una nueva estrategia, a través de la que destinará cada año 30.000 millones de euros a financiar proyectos verdes. También tratará de movilizar un billón de euros en la próxima década a través del sector privado y cambiará su política de prestamos. "A finales de 2021 dejaremos de financiar energías fósiles y centraremos esfuerzos en los proyectos de descarbonización", recalcó Navarro, que destacó las oportunidades que pueden surgir para España. "En 2018 concedimos 1.300 millones de euros, un 17% del total. Y este año vamos a superar estas cifras", remarcó la vicepresidenta del BEI, que resaltó la priorización de los sectores más afectados por la aplicación de la transición energética.

Tras la intervención de Navarro tuvo lugar una mesa redonda en la que se resaltaron los cambios necesarios antes de proceder a financiar ningún proyecto. "Las ciudades ocupan el 2% de la superficie, y consumen el 70% de los recursos energéticos. Para 2050 habrá 2500 millones de nuevos habitantes en las ciudades, y el total de la población urbana se habrá duplicado en relación al año 2010", resaltó Carmen Sánchez Miranda, directora general de ONU-Habitat en España, la oficina para los Asentamientos Humanos de Naciones Unidas.

Por su parte, Carlos Mataix, director del Centro de Innovación en Tecnologías para el Desarrollo Humano de la Universidad Politécnica de Madrid, recalcó que la alternativa a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) es el colapso. "El escenario alternativo es terrible. Tenemos que hacer ejercicios de anticipación y luchar no solo los negacionistas,sino contra otras narrativas peligrosas, como los retardadores, que creen que los cambios no se pueden hacer a la velocidad que se pide. No debemos conformarnos con esas retóricas complacientes. No hay alternativa", subrayó.

Pese a que todos los expertos coincidieron en la necesidad de impulsar cambios de forma acelerada, también la gran mayoría asumió que todavía hay que sortear muchos obstáculos. "Hay que sacar del ciclo político de cuatro años la lucha contra el cambio climático. Hay que dar tranquilidad a los inversores de que seguirán ganando dinero con otras cosas que no sea el petróleo. Sería mucho más fácil si conseguimos cambios radicales del sistema y si se penalizan las inversiones en energías contaminantes", aseguró Jaime Pérez Martín-Gaitero, profesor de Sostenibilidad y Creación de Empresas del Instituto de Educación Superior Intercontinental de la Empresa (Ieside).

Una política de palo y zanahoria que será de difícil aplicación toda vez que el punto de partida y los esfuerzos para descarbonizar las economías no son equivalentes. "Hay una serie de países pobres que contaminan mucho. Hasta que no acabemos con la pobreza en esos países la lucha global no tendrá efecto", recalcó Martín-Gaitero. "El cambio climático es un multiplicador de la pobreza", respondió Sánchez Miranda.

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