Tendríamos que crear el Día Mundial del consumidor

No prevemos recesión en 2020

Resiliencia de la confianza del consumidor
Resiliencia de la confianza del consumidor Refinitv, Datastream

Lo que va de año ha sido magnífico para el inversor conservador global pasivo, con una rentabilidad del 15% mediante una inversión 50% en acciones globales y 50% en bonos, el mejor resultado desde 1993. También hay que tener en cuenta que desde 2013 los flujos de inversión globales hacia acciones han venido disminuyendo respecto a bonos, a pesar de la mejora de la economía y los mercados. Es decir muchos se han perdido uno los mayores mercados alcistas de la historia y ha habido en el año salidas en renta variable con flujos en renta fija sin rentabilidad a vencimiento, que cotizan con valoraciones excesivas -para obtener rentabilidad real con bonos alemanes la rentabilidad a vencimiento tendría que caer a menos 1,5% en 5 años, lo que es improbable-. Esta tendencia puede darse la vuelta, en un cambio táctico aprovechable en 2020.  Así que las acciones, aunque con valoraciones ajustadas, todavía tienen cierto recorrido.

Tendríamos que crear el Día Mundial del consumidor

De hecho nuestro estratega jefe mantiene un punto de vista macroeconómico y de mercados relativamente optimista, considerando que lo peor ha podido dejarse atrás. Así, aunque las perspectivas de crecimiento global se mantienen por debajo del potencial, ve cierta mejora los próximos meses, con datos cada vez más positivos del sector manufacturero e industrial estadounidense y sorprendente resiliencia de los consumidores, uno de los pilares de la demanda interna -el crecimiento del consumo privado en economías avanzadas sigue positivo-. Más aún, tendríamos que crear el Día Mundial del consumidor y defenderle para que no suban los impuestos y se mantenga la capacidad de compra.

Hay que tener en cuenta que podemos hablar de recesión de beneficios en EEUU, con márgenes cayendo debido al aumento de costes salariales. Además los recortes de impuestos de Trump de 2018 implican que no puede haber impulso fiscal en 2020 y hay demasiado optimismo respecto a la capacidad de crecimiento de las compañías cíclicas. En concreto esperamos crecimiento del PIB en EEUU por debajo de 1,5% en 2020 y cero crecimiento de beneficios -frente a 10% del consenso, lo que requeriría 3% de crecimiento de su PIB y no ocurre desde 2005-. De hecho posiblemente estamos cerca del final del ciclo, con el desempleo en mínimos históricos, diferenciales de rentabilidad a vencimiento en crédito ampliándose y tasas de impago que han superado los máximos.

Por otra parte los riesgos y tensiones geopolíticas nos van a seguir acompañando, si bien los principales frentes se han ido despejando. Si las conversaciones entre China y EEUU dan lugar a compromiso, por muy limitado que sea el alcance, es probable que mejore el sentimiento empresarial, especialmente en China, agobiada por la disminución de inversión privada y devastación de la peste porcina africana. Por su parte Alemania puede aprovechar especialmente las buenas noticias sobre comercio dada su dependencia de la industria y exportaciones

No prevemos recesión en 2020

En cualquier caso, no prevemos recesión en 2020. Más aún, en la era Eurozona esperamos que el crecimiento se estabilice en 0,9%, siendo mejor la segunda parte del año. Así que su diferencial de crecimiento con EEUU va a atenuarse, al igual que el de tipos de interés, siendo probable que el dólar se debilite. De hecho la sorpresa puede ser Europa, donde el crédito bancario está en máximos de 15 años y los indicadores de demanda doméstica son bastante sólidos, con posible expansión fiscal en 2020. Observamos crecimiento de empleo y salarios y boom de construcción, incluso en Alemania. Además las expectativas de los inversores son muy negativas para Europa y demasiado positivas para EEUU, donde las acciones cotizan a 18 veces beneficios esperados mientras en Europa a 13 veces -12 en Reino Unido- y en el conjunto de emergentes a menos de 14, con potencial aceleración del crecimiento, especialmente en India, Rusia y Brasil.

2020 va a ser año de seleccionar regiones, sectores y mejores ideas en renta fija

De manera que vemos más potencial en 2020 en acciones que en bonos de mercados desarrollados. Pero las acciones pueden proporcionar baja rentabilidad en 2020 y la cartera 50% acciones/50% renta fija solo 2%. Así que, mientras que 2019 ha sido año para gestión pasiva, 2020 va a ser año de seleccionar regiones, sectores y mejores ideas.

En concreto el inversor puede plantearse ciertas estrategias en renta variable de alta rentabilidad por dividendo, en una cartera muy diversificada, en la que habrá que ser muy táctico, teniendo en o cuenta que esperamos un mejor segundo que primer trimestre. Además las acciones cíclicas castigadas por la guerra comercial tienen margen de mejora. Es el caso de automóviles, energía y minería. A ello se añade que salud y consumo básico presentan crecimiento estable y sobre ponderamos ambos sectores.

Deuda de mercados emergentes

En bonos de mercados desarrollados vemos muy poco o ningún valor, excepto quizá en bonos con protección de la inflación de EEUU. Pero en mercados emergentes las divisas están aproximadamente un 20% infravaloradas. En concreto nos gusta la deuda emergente de México y Rusia, donde esperamos recorte de tipo de interés. También estamos positivos respecto a crédito emergente, con cupón del 5% y potencial alcista de las divisas.

Por su parte determinadas estrategias de rentabilidad absoluta pueden tener sentido para 2020. Es el caso de determinados hedge funds neutrales respecto al mercado, en sustitución de efectivo y bonos. También puede ser apropiado aumentar la posición en oro si actualmente es cero hasta el 2,5 a 5%.

La sostenibilidad es algo que exigir

Además el inversor tiene que empezar a pensar que la sostenibilidad va ser algo que exigir a la hora de invertir, pues conlleva a medio plazo una mejor gestión de riesgos medioambientales sociales y de gobierno corporativo. A fin de cuentas la sostenibilidad es una mega tendencia, que, como inversión temática, debe formar parte estructural de las carteras. El peso concreto de la inversión basada en megatendencias depende de cada inversor, pero en cualquier caso tiene sentido con un horizonte temporal de tres a cinco años.

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