Inversión

PSOE-Podemos, un pacto bajo el marcaje del mercado y Bruselas

Su acuerdo fija su compromiso con el equilibrio presupuestario. Los inversores no temen la indisciplina fiscal pero sí el impuesto a la banca

PSOE-Podemos, un pacto bajo el marcaje del mercado y Bruselas pulsa en la foto

La respuesta del Ibex al resultado de la noche electoral del 10N fue impasible. Una caída mínima del 0,06% en la sesión del lunes ante la amarga victoria del PSOE, que perdía votos en la repetición de los comicios mientras el Parlamento se fragmentaba aún más, con una extrema derecha que duplica escaños. Las caídas bursátiles se acentuaron sin embargo al día siguiente, cuando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias firmaron un preacuerdo de Gobierno de coalición que tan solo una pocas horas antes parecía imposible. Las ventas se prolongaron al día siguiente y se concentraron en los bancos, en la que fue la reacción más señalada ante un posible ejecutivo de izquierdas.

La suma de PSOE y Podemos era ya la opción más probable para los inversores, a la vista de los sondeos, aunque no la más deseada. La gran coalición a la alemana –donde socialdemócratas y conservadores gobiernan en coalición– es la fórmula preferida de inversores y empresarios. La suma de PSOE, PP y Ciudadanos permitiría un ejecutivo estable con el que agotar la legislatura y del que quedarían fuera las medidas que más nervios desatan en el mercado, como un impuesto a la banca o una derogación de la reforma laboral y que son las que reinvidica Podemos.

“Un Gobierno de izquierdas no es el mejor del mundo para el dinero pero lo que los inversores más reclaman en que haya Gobierno”, señala Javier Ferrer, director de deuda pública de Ahorro Corporación. En su opinión, lo más desetabilizador de un ejecutivo PSOE-Podemos para el mercado español, en el que tiene un peso determinante la banca, sería un impuesto específico para el sector financiero, que el anterior Gobierno de Pedro Sánchez ya tanteó y acabó desechando en la elaboración de los Presupuestos de 2019, que se quedaron en el cajón.

El gran foco de inquietud para los inversores –y que desató el nerviosismo inicial en la Bolsa y la deuda pública españolas– sería una pérdida de compromiso con la disciplina fiscal, un extremo que el mercado no prevee. “No será Podemos quien mande, estaría dentro del Gobierno pero en minoría. El temor de estos días se concentra en medidas puntuales, como el impuesto a la banca o la penalización a las sicav”, explica Luis Benguerel, veterano bróker bursátil y consejero de la gestora Anattea. “El inversor extranjero lo que no entiende es que no haya diálogo entre los políticos. Lo peor serían unas terceras elecciones”, añade.

La mayor inquietud es una repetición electoral y la
falta de consenso político para afrontar la desaceleración

El documento presentado por PSOE y Podemos el martes recoge entre las diez medidas de su programa común “la justicia fiscal y el equilibrio presupuestario”. “El Gobierno impulsará políticas sociales y nuevos derechos con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal de España con Europa”, cita el texto. La promesa electoral de Pedro Sánchez de convertir a Nadia Calviño, ministra de Economía en funciones, en vicepresidenta económica es de hecho vista como garante de la disciplina fiscal, aunque afloren también otros temores como un aumento del gasto público que pueda retrasar la reducción del déficit o la falta de medidas económicas de calado con las que afrontar la desaceleración.

“Un Gobierno en minoría tendría grandes dificultades para aprobar unos Presupuestos y las reformas económicas, sociales e institucionales necesarias para mejorar el crecimiento y la sostenibilidad fiscal”, apuntan desde UBS, donde aun así puntualizan que el impacto en la economía en el corto plazo sería limitado.

El banco suizo también advierte que será muy difícil que los activos españoles puedan comportarse mejor que los europeos mientras no se resuelva el bloqueo político. Los inversores están ahora a la espera de ver si habrá Gobierno finalmente y de las medidas que tomará.

Mientras tanto, en el caso de la deuda soberana, las compras de BCE son un valioso colchón para impedir un alza en las rentabilidades, a pesar de que el rendimiento del bono a una década se haya elevado en 5 puntos básicos esta semana y haya ampliado su desventaja frente al portugués, algo impensable a comienzos de año.

“No vemos nerviosismo en la deuda soberana”, añade Francisco Chambel, responsable de deuda de Unicredit en España, que recuerda que “el PSOE ya gobernó” y que ejecutivos desafiantes como el italiano acabaron cediendo ante la presión de Bruselas. “El BCE y Bruselas marcan el camino y quien se sale es castigado. El mercado solo tiene una dirección”, concluye Ferrer.

Normas