El Banco de España cree que la crisis política en Cataluña y la ausencia de Gobierno pasará factura al PIB

El supervisor advierte a los bancos sobre el aumento del riesgo de litigiosidad en relación con las tarjetas de crédito

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. Europa Press

El Banco de España ha vuelto a alertar sobre las repercusiones que conllevarán para la economía española la situación de Cataluña y la ausencia de Ejecutivo. Considera que la “fase expansiva” de la economía se mantendrá hasta el año 2021. Pero advierte en un escueto, pero claro mensaje que “no se ha podido formar un nuevo Gobierno tras las últimas elecciones por lo que se han convocado unas nuevas para el 10 de noviembre, prolongando la incertidumbre sobre la evolución de la política económica, a lo que se añade el impacto de los últimos desarrollos en Cataluña”, según recoge en su Informe de Estabilidad Financiera, correspondiente a otoño y publicado ayer.

El supervisor dejó de considerar el conflicto catalán como un riesgo para la economía del país en marzo, tras un año y medio advirtiendo de que suponía una amenaza para el crecimiento, pero ahora tras la inestabilidad vivida en Cataluña a raíz de la sentencia del procés del Tribunal Supremo ha vuelto a alertar sobre las consecuencias que pueden generar los conflictos en esta región. Tanto la falta de Gobierno como la crisis de Cataluña pueden “afectar” a la evolución del PIB, añade el supervisor.

El informe explica que la ralentización se habría visto “reflejada” en la evolución del empleo, cuya moderación estima que “sería algo más intensa” que la del PIB “a tenor de los datos de afiliación a la Seguridad Social y de la última Encuesta de Población Activa (EPA)”.

Ambos indicadores apuntarían a una “pérdida de dinamismo” de la ocupación en el sector privado “generalizada por ramas” pero “más intensa” en la construcción.

Fuentes del Banco de España argumentan que la inclusión de nuevo del riesgo de Cataluña en el informe ha sido meditada. “Nos parecía que teníamos que mencionar la situación en Cataluña. Es muy pronto, no tenemos una estimación del impacto que podría tener”, aunque matizan que ahora “es significativamente distinto del 2017 (tras la celebración del referéndum independentista), pero depende de la persistencia”.

El escenario central que contempla el organismo para su análisis prevé una continuación de la fase expansiva durante los años 2020 y 2021, aunque “a ritmos más moderados y con riesgos a la baja”, recoge este informe trimestral.

El organismo que encabeza Pablo Hernández de Cos revisó a la baja su previsión para España en septiembre. Conforme a sus estimaciones, el PIB crecerá este año un 2%, cuatro décimas menos de lo que preveía antes del verano, y mostrará progresiones del 1,9 y 1,7%, respectivamente, en el bienio 2020-2021.

Este recorte del crecimiento, unido al incremento de los riesgos políticos se produce en un momento delicado porque el conjunto de riesgos para la estabilidad del sistema financiero español han aumentado en los últimos seis meses, apunta el informe del Banco de España.

Riesgo para la banca

El supervisor también ha lanzado una advertencia a los bancos sobre el aumento del riesgo de litigiosidad en relación con las tarjetas de crédito, en especial las de pago aplazado, sobre las que en 2018 hubo un aumento importante de reclamaciones ante el supervisor.

El supervisor refleja que se mantiene también el riesgo de reclamaciones por el Indice de Referencia de los Préstamos Hipotecarios (IRPH) –del que ya alertó el semestre anterior- pendiente del pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la UE.

El documento analiza los riesgos para el sistema financiero y los sitúa en un nivel medio, aunque respecto al cierre de 2018 han aumentado los relacionados con el crecimiento de la economía y los que afectan a la rentabilidad de los bancos.

Destaca el aumento de reclamaciones al Banco de España relacionadas con tarjetas de crédito, así como los litigios sobre los términos de contratos de crédito "revolving", en particular las tarjetas de pago aplazado, lo que "sugiere" un potencial aumento de la litigiosidad en este segmento del negocio bancario.

Además, el Banco se plantea activar el Colchón de Capital Anticíclico (CCA) en la primera mitad de 2021, cuando indicadores de evolución del crédito superarían los umbrales máximos, advierte de que vigilará a los intermediarios bancarios y no bancarios para frenar una eventual asunción excesiva de riesgos y alerta sobre los ciberriesgos.

Fuentes de la Dirección General de Estabilidad Financiera del Banco han explicado que la activación del colchón podría acordarse si se produce un aumento excesivo del crédito al sector privado, si hay una sobrevaloración de los precios de la vivienda o si aumenta el esfuerzo que supone para familias y empresas el pago de los préstamos.

La activación del CCA, una herramienta macroprudencial introducida en el marco de Basilea III, permite al Banco de España exigir a las entidades capital adicional en épocas de expansión excesiva del crédito para absorber pérdidas en momentos de recesión. En caso de activarlo, las entidades afectadas tendrían 12 meses para cumplir el requerimiento.

La rentabilidad de los bancos, que en junio de 2019 estaba por encima de la media de la zona euro, está muy afectada por el escenario de bajos tipos de interés, por lo que el supervisor considera un reto "notable" que, al menos, cubran el coste del capital e insta al sector a "seguir perseverando" en el fortalecimiento del capital y el reforzamiento de la solvencia.

Advierte de que los riesgos sobre la rentabilidad afectan no sólo a los bancos, sino también a fondos de inversión, de pensiones, compañías de seguros y sobre todo a aquellos instrumentos que devuelven un interés garantizado.

En estos casos, los intermediarios pueden tener incentivos para compensar la baja rentabilidad de su negocio habitual con una mayor asunción de riesgos, por lo que "habrá que estrechar la vigilancia para evitar la acumulación de riesgos sistémicos".

Al tiempo, considera que los ciberriesgos pueden afectar a la estabilidad del sistema financiero en su conjunto y alerta de la concentración de los proveedores de los servicios en la nube, que no están regulados ni supervisados, pero son "puntos críticos" de la infraestructura financiera.

Además, el informe vuelve a señalar el elevado endeudamiento en los colectivos más vulnerables y añade que el crédito al consumo sigue creciendo a tasas de dos dígitos, y que seguirá vigilando la evolución futura del crédito inmobiliario, porque los precios siguen subiendo, aunque menos, y pese a que las condiciones actuales de concesión son "prudentes". 

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