La creación de empleo no solo se ralentiza en España

Es posible seguir reduciendo el paro, pero se necesitan reformas que exigen un Ejecutivo fuerte

Tras la publicación de los datos de la última encuesta de población activa se han alzado varias voces que culpan al Gobierno en funciones de los resultados peores a lo previsto en el tercer trimestre de 2019. Si bien es cierto que los datos de la EPA son algo preocupantes y ponen de manifiesto que cada vez se crea menos empleo en España, no hay que olvidar que la tasa de paro (13,92%) todavía está descendiendo y se encuentra muy lejos del 23,78% de comienzos de 2015. Se sigue creando empleo, casi 70.000 nuevos puestos de trabajo netos en el último trimestre, al tiempo que el número de desempleados continúa cayendo. Esto es algo que ya no sucede en varios países de nuestro entorno.

Los países más industrializados de Europa se encuentran entre los que más han sufrido una de­saceleración del ritmo de crecimiento del PIB y en algunos casos bordean la recesión. Alemania lleva cinco meses consecutivos con la misma tasa de paro, mientras que Francia sigue creando empleo a buen ritmo probablemente gracias a las polémicas medidas aprobadas por el Gobierno de Emmanuel Macron. En Italia, tal como pasa en España, el nivel de desempleo se encuentra en el mínimo desde el inicio de la crisis y el número de trabajadores cada vez aumenta más despacio, pero a diferencia de España, en el caso italiano ya ha comenzado a reducirse el nivel de empleo de los jóvenes.

Otros países desarrollados también han moderado el ritmo de creación de empleo en los últimos meses. En el caso de Estados Unidos se debe a que la tasa de paro es muy reducida y difícilmente podrá seguir descendiendo, mientras que en el Reino Unido la incertidumbre sobre el Brexit hace que las empresas de los sectores más procíclicos reduzcan sus plantillas. Solo en el tercer trimestre de 2019 se han perdido 85.000 trabajos en empresas inglesas de comercio minorista.

El este de Europa tampoco sale bien parado en el escenario actual de incertidumbre. En estas economías el parón industrial de Alemania ha afectado al crecimiento y la tasa de paro ha comenzado a aumentar en Croacia, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia y los tres países bálticos. La debilidad de Italia y de Austria, que ya se encuentra destruyendo empleo neto, tampoco ayuda a mejorar la situación de estas economías eminentemente exportadoras. Otros países con mayor demanda interna, como Polonia, se encuentran en una posición similar a España, reduciendo algo su tasa de paro, pero deteniendo el ritmo de creación de empleo.

Otros países, como Turquía o Marruecos, se hayan en una situación más desfavorable. Mientras que Turquía está envuelta en una grave crisis que hace que se destruya empleo a un ritmo de alrededor del 3% anual, Marruecos continúa con un desempleo en las áreas urbanas de casi el 14%. Esta es una tasa similar a la media española, pero su impacto social es mucho mayor al no contar con los mismos mecanismos de protección a los parados y tener unas políticas activas de empleo mucho más limitadas.

En América Latina la situación sigue una dinámica similar. En los últimos meses la creación de empleo se está ralentizando y en algunos casos la tasa de paro ya ha comenzado a aumentar de forma moderada. En Chile, la tasa de paro solo ha caído el 0,1% en el último año, con datos disponibles anteriores a las violentas revueltas que se han dado en las principales ciudades. En Perú la situación es algo mejor y el alto nivel de subempleo del país se sigue reduciendo. Sin embargo, el empleo en Lima solo aumentó el 0,2% en el último trimestre, una cifra que pese a ser positiva no es suficiente para compensar el gran ritmo de crecimiento de una ciudad que ya cuenta con casi diez millones de habitantes. En Colombia la tasa de de­sempleo ha aumentado el 1,6%, y la vicepresidenta lo atribuye a causas internacionales, así como a la migración desde Venezuela. España también presenta un saldo migratorio positivo que hace más difícil la reducción del nivel de paro a pesar de que se continúe creando empleo. Argentina, que de nuevo ha elegido un Gobierno populista, está inmersa en una crisis que ha hecho aumentar la tasa de paro un punto porcentual en el último año. Por su parte, en México la tasa de paro es reducida y estable, pero el trabajo informal aumenta, lo que evidencia que una cantidad creciente de trabajadores no cualificados no encuentra puestos adecuados.

Además de que la economía de muchos de nuestros socios comerciales no pasa por el mejor momento hay que tener en cuenta que la tasa natural de paro de España, la que se considera normal en la economía, es según la Comisión Europea el 14,9%, un punto superior a la cifra de la última EPA. Esto hace muy difícil que el paro en nuestro país se siga reduciendo al ritmo de los últimos cinco años independientemente de si hay o no crisis en los países de nuestro entorno, aunque desde luego el clima económico internacional podría contribuir en buena medida a la creación de empleo.

Es posible seguir reduciendo paulatinamente el desempleo con las medidas adecuadas, pero esa difícil tarea solo la podría realizar un Gobierno fuerte con capacidad para llevar a cabo las reformas que sean necesarias y reaccionar a los cambios que se den tanto en España como internacionalmente. Pretender responsabilizar a un Gobierno en funciones de algo que sucede en la mayoría de nuestros socios comerciales no tiene lógica económica.

 Juan Luis Santos es Profesor en la Universidad CEU San Pablo e investigador asociado en el IAES