Fondos para afrontar la desaceleración mundial

La diversificación en la inversión es clave para resistir en este escenario

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¿Desaceleración económica o llegaremos a una recesión mundial? Los expertos no se ponen de acuerdo. Por ejemplo, las últimas conclusiones de los estrategas de Pimco indican que la economía global está a punto de adentrarse en un periodo o ventana de vulnerabilidad de bajo crecimiento, que prevén que dure hasta entrado el año 2020.

“Durante este periodo, consideramos prudente centrarnos en la conservación del capital, no asumir un excesivo riesgo macroeconómico en las carteras, mostrar cautela con respecto al crédito corporativo y la renta variable y sacar partido de las oportunidades conforme se vayan presentando”, explica Juanma Jiménez, responsable de Pimco para Iberia, quien también cree que en el caso hipotético de una recesión global, la renta fija, en general, y los bonos del Gobierno, en particular, deberían jugar un papel defensivo a pesar de los bajos rendimientos.

Su descorrelación del mercado añade atractivo a los alternativos

En BlackRock han identificado tres temas que, según sus expertos, determinarán el ­comportamiento de los mercados en los próximos meses. En primer lugar, el empuje proteccionista en el que está inmersa la economía global, y que les ha llevado a reducir su previsión para el crecimiento global. En segundo lugar, el alargamiento del ciclo económico, “un escenario que hace que sea importante tener en cuenta a las acciones estadounidenses”, apunta Aitor Jauregui, responsable de BlackRock para España, Portugal y Andorra.

Y en tercer lugar, la necesidad de aumentar la resiliencia de las carteras, ya que la incertidumbre sobre el Brexit o la guerra comercial hacen fundamental apostar por posiciones defensivas. “El actual escenario obliga a los inversores a tener estos tres frentes muy en cuenta si quieren que sus carteras estén preparadas para los importantes acontecimientos que ya se vislumbran en el horizonte”, resume Jauregui.

La gestión pasiva es útil para diversificar, pero es la activa la que cobra más importancia en un contexto como el actual

“La diversificación debe ser ya una base de inversión para cualquier contexto”, asegura Ana Rivero, directora de estrategia de mercado y marketing de Santander AM España, entidad que espera episodios de volati­lidad en 2020, pero menos acusada que este año. Ante ese panorama, “la mejor forma de preparar las carteras es diversificar riesgos y aprovechar las oportunidades combinando activamente diferentes activos”. De hecho, ven la gestión pasiva “como un instrumento más de diversificación, pero es sin duda en la gestión activa donde podemos encontrar valor añadido”.

Parecida opinión comparten en BBVA AM, al afirmar que, “en cualquier escenario, pero quizá más aún en uno tan complejo como el actual, la mejor solución de inversión es una diversificación verdadera, tanto por activos como por horizontes”. Además, consideran que la gestión activa añade valor, especialmente en este tipo de soluciones.

También en CaixaBank defienden repartir el capital entre “ fondos globales, fondos perfilados o en contratos de gestión discrecional de carteras”. Y creen que siempre hay que buscar una gestión activa “que optimice la utilización de los mejores instrumentos para invertir en cada mercado, lo cual implica combinar filosofía activa en algunos mercados y pasiva en otros”.

Pero si lo que está buscando es un fondo conservador para hacer frente a unos años difíciles, “puede usar una solución multiactiva en la que delegue la asignación de activos y la selección de valores a un experto que tenga acceso a todo tipo de oportunidades en cualquier región o clase de activo”, propone Carla Bergareche, directora general de Schroders para España y Portugal. “Cuanto mayor sea el universo, mayores serán las fuentes potenciales de rentabilidad y más diversificada estará su inversión, lo que debería protegerle en periodos complicados sin renunciar a la potencial revalorización de su capital”.

Otras opciones

Alternativos. A pesar de su mal comportamiento en los últimos 12 meses, Ignacio Martín, de Santalucía AM, defiende los activos alternativos en la construcción de las carteras, “ya que aportan descorrelación frente al comportamiento de los tradicionales, de renta fija y variable, y compensan la menor rentabilidad esperada por la renta fija y la mayor volatilidad esperada para la Bolsa”. Y no es el único.

Capital riesgo. Renta 4, por su parte, montó hace unos meses un departamento de fondos alternativos y acaba de presentar sus propuestas en private equity para tomar posiciones en, por ejemplo, energías renovables o en el sector de las residencias de estudiantes. Este tipo de inversión en compañías no cotizadas es siempre a largo plazo y su iliquidez le da un rendimiento que ha sido históricamente superior a la renta variable, según los expertos de la gestora.

Institucionales. Los fondos de private equity, infraestructuras, inmobiliarios, etc., permiten construir carteras más completas y complejas, pero, apuntan desde CaixaBank AM, “no están al alcance de todos, sobre todo porque los volúmenes mínimos de inversión requeridos son bastante elevados”.

Los fondos temáticos son una buena opción en el actual contexto, estima Víctor de la Morena, director de inversiones de Amundi Iberia, dado que “pueden jugar con el crecimiento secular a largo plazo de tendencias como el envejecimiento, la disrupción, la educación, el clima, el desarrollo urbano, etc., y, por lo tanto, son menos dependientes del ciclo económico. Por otro lado están los fondos multiactivos conservadores y flexibles, que pueden adaptarse al entorno del mercado y utilizar estrategias de cobertura”, añade.

Ignacio Martín, responsable de fondos mixtos y selección de fondos de Santalucía AM, lo tiene claro: los de renta variable “serán la mejor alternativa para jugar la recuperación económica, aprovechando la volatilidad de los datos macroeconómicos y comprando en momentos de debilidad de los mercados”.

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