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Las alternativas de inversión en renta fija para los más conservadores

El año deja rentabilidades muy superiores a lo esperado, de hasta el 7% en los fondos de deuda

El presidente del BCE, Mario Draghi, y el presidente de la Fed, Jerome Powell
El presidente del BCE, Mario Draghi, y el presidente de la Fed, Jerome Powell

El año se planteaba como un ejercicio complicado para la renta fija ante las expectativas de subida de tipos. Ya en la recta final de 2018 el proceso de normalización monetaria provocó algún que otro sobresalto entre los inversores conservadores al ver cómo a media que aumentaban la rentabilidad de los títulos los precios caían. Esto llevó a los fondos de renta fija a corto y largo plazo así como a los vehículos de renta fija mixta a registrar pérdidas en el año que oscilaban entre el 1,3% y el 4,3%. Unas caídas que –aunque limitadas si se comparan con las pérdidas registradas por los fondos de renta variable, del 13% en el caso de renta variable internacional europeo– son elevadas para un perfil de inversor cuyo objetivo prioritario es el de preservar el capital.

Sin embargo, esta corriente cambió con la llegada de 2019. En los primeros meses los bancos centrales empezaron a modificar su lenguaje ante los síntomas desaceleración. Y lo que a principios de año eran solo mensajes, en los últimos meses se han transformado en actuaciones concretas. La Reserva Federal ha bajado los tipos en las dos últimas reuniones y deja la puerta abierta a un tercer recorte antes de que finalice el año. Por su parte, el BCE ha recortado la facilidad de depósito y a partir de noviembre, reanudará las compras de deuda por importe de 20.000 millones al mes. Esto se ha traducido en una caída abrupta de las rentabilidades en el mercado secundario ya sea de deuda corporativa como soberana. Asimismo, los emisores que han salido al mercado después de las vacaciones lo han hecho a precios muy inferiores.

Estas políticas y los temores de desaceleración han hecho de la renta fija el activo refugio. Los fondos que invierten en deuda están viviendo un año espléndido tanto en volumen captado (los últimos datos de Inverco apuntan a que el importe de estos vehículos ha subido un 23%, hasta los 71.257 millones) como en rentabilidades (los de renta fija ganan un 1,85% y los de renta fija mixta, un 4,2%). A dos meses y medio de que finalice el año, son muchos los inversores que dudan entre plegar velas y deshacer sus posiciones en los fondos de deuda para evitar sustos, continuar estando invertidos o asumir más riesgos para rentabilizar los ahorros.

“Es difícil que la trayectoria tan positiva vivida por estos fondos se mantenga en el tiempo, y el margen para que las rentabilidades sigan goteando a la baja en ciertos activos es muy limitado. No obstante, las políticas monetarias laxas hacen difícil que veamos repuntes agresivos en tipos. Para aquellos clientes más conservadores, los fondos de renta fija pueden servir como base para ir construyendo una cartera con algo más de riesgo, incrementando el peso en activos con mayor potencial”, explica Cristina Gavín, responsable de renta fija de Ibercaja Gestión.

La gestora aconseja que aquellos inversores que quieran seguir apostando por la deuda, deben ir diversificando su cartera. Esto pasaría por rebajar el peso en los emisores donde más ha caído el tipo de interés como es el caso de la deuda soberana e incrementar el del segmentos que han quedado atrás. “La inclusión en una cartera de renta fija de deuda high yield y deuda emergente va a incrementar de forma notable el potencial de revalorización de nuestra cartera”, explica Gavín. Eso sí, esto solo serviría para aquellos inversores con mayor tolerancia al riesgo.

Ascensión Gómez, jefa de gestión de renta fija de Trea AM, coincide con Gavín en la idea de que la renta fija sigue contando con recorrido. “No vemos ningún detonante para que el mercado de renta fija se dé la vuelta y más en un contexto que viene marcado por la desaceleración macroeconómica y la ausencia de presiones inflacionistas”, explica. No obstante, la experta reconoce que después del buen momento vivido por estos vehículos en los últimos nueve meses y medio, desde la gestora dan por cerrado el año.

“La estrategia con la que trabajamos pasa por elevar la liquidez”, sostiene Gómez. Eso permite a los gestores blindarse ante posibles sacudidas a la vez que les permite aprovechar oportunidades para arañar un extra de rentabilidad en momentos de mayor volatilidad. El fondo que gestiona Gómez, Trea Renta Fija Selección, acumula una rentabilidad del 7,2% en 2019. Según datos de Morningstar, la liquidez alcanza al 7,74% del patrimonio. El 92,24% restante está invertido en obligaciones.

Gabriel Pañeda, director de renta fija de Mutuactivos, defiende que aunque “el contexto de tipos de interés reduce el potencial de la renta fija, estos activos pueden mantener el buen tono a corto plazo apoyados por las expectativas de bajadas de tipos o por inyecciones de liquidez de los bancos centrales”. El experto añade que si se confirma la desaceleración macroeconómica (los últimos datos conocidos han desatado el nerviosismo de los inversores), “la renta fija seguirá siendo un buen activo refugio. Solo le supera la liquidez”, subraya.

Más allá de la renta fija, las alternativas para los inversores más conservadores son muy reducidas. Con los tipos a cero, un nivel en el que se prevé que sigan durante mucho tiempo, las rentabilidades de los depósitos son inexistentes. Según datos del Banco de España, las rentabilidad de los nuevos depósitos hasta un año es el 0,03%, hasta dos del 0,05% y en los plazos que superan los 24 meses alcanza el 0,11%.

Para aquellos inversores con mayor aversión al riesgo está la alternativa de los dividendos. La Bolsa española es una de las más generosas con el accionista. El cupón que ofrecen las cotizadas es visto en muchas ocasiones como una especie de paga extra. Pero aquellos que recurran a esta estrategia deben ser conscientes de que la Bolsa es un territorio mucho más volátil. Más allá del dividendo hay que tener en cuenta la evolución en Bolsa de la compañía. Es decir, en momentos de mayor inestabilidad, las caídas en Bolsa pueden acabar comiéndose el dinero obtenido vía dividendos. Si aun así se apuesta por esta estrategia, las compañías de elevada calidad y sectores defensivos son las opciones más seguras.

Deuda pública: sacar partido de España e Italia al calor de la política

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La deuda pública es el activo que más ganancias acumula en el año. Como ejemplo, el precio del bono español con vencimiento de 2029 renta un 3,9% desde su emisión en junio. Su rendimiento se sitúa en el 0,2%. En deuda pública, Cristina Gavín se decanta por la italiana donde el diferencial con la deuda española ha caído de los 200 puntos básicos a los 70, descensos que según la gestora pueden profundizarse. “Las estrategias de valor relativo, jugando España frente a Italia al calor de las incertidumbres políticas pueden aportar valor”. Más cauta se muestra con la deuda portuguesa, cuyos rendimientos han caído esta semana por debajo de la deuda española por primera vez desde 2009. “El limitado tamaño del mercado y el fuerte estrechamiento tras los resultados electorales deja ya poco margen”. Ascensión Gómez no descarta que cuando el BCE inicie las compras, la rentabilidad del bono español a 10 años se acerque al 0%, nivel que acarició a mediados de agosto cuando cayó al 0,03%. Entre los mejores fondos de deuda pública están CaixaBank Smart Money Renta Fija Gobierno, BBVA Bonos Euskofondo y Santander Renta Fija con ganancias de entre 8,9% y el 4,4%.

Deuda corporativa: preferencia por el sector de autos y cautela en el ‘high yield’

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La deuda corporativa también ofrece ganancias. En este segmento Gavín se decanta por sectores como el de la automoción, que se ha visto más penalizado a causa de la desaceleración y la guerra comercial y las exigencias regulatorias. “A pesar de que el futuro del sector está lejos de aclararse, lo cierto es que la mayor parte de los nombres tienen elevados niveles de liquidez y beneficios razonables”, explica. Gabriel Pañeda, de Mutuactivos, se muestra cauto en renta fija privada, sobre todo en el mercado high yield. “En los últimos meses, hemos bajado el peso en cartera de estos activos porque consideramos que están caros, con poco potencial y alto riesgo por deterioro macro”, añade. En Trea reconocen que si bien por razones fundamentales apostarían por sectores no vinculados al ciclo, estos títulos están muy caros. En su lugar, en la gestora prefieren emisores que salen por primera vez al mercado, fruto de lo cual ofrecen un cupón más elevado. Los fondos de deuda corporativa que más ganan en el año son CaixaBank Renta Fija Corporativa (6,4%) y Eurovalor Bonos Corporativos (6%).

Deuda bancaria: bonos subordinados, la opción que más renta en el año

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El sector financiero ha sido uno de los más activos en emisiones desde la vuelta de las vacaciones. Pero una cosa son las colocaciones otra bien distinta la evolución en mercado. “Ha sido uno de los sectores que más atrás se ha quedado dentro de las emisiones corporativas, a causa de las dudas sobre rentabilidad en un mundo de tipos cero”, afirma Gavín. La experta ve oportunidades interesantes en el sector “especialmente en deuda subordinada, y en aquellos nombres de tamaño mediano que se han quedado atrás en el estrechamiento de los diferenciales”. Gabriel Pañeda también cree que son atractivos los bonos subordinados de entidades financieras con buena calificación crediticia. “Creemos que es más interesante invertir en este tipo de activos subordinados, de buenas compañías, que en sus bonos más senior”. Ejemplos de esta corriente son el fondo Mutuafondo Bonos Subordinados II, que acumula una revalorización superior al 10,2% este año y el Imantia Deuda Subordinada (10,3%).

Por su parte, Ascensión Gómez, de Trea AM, escoge títulos sénior de entidades italianas como Unicredit.

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