Ecuador pone a prueba la determinación de Georgieva

El FMI va a tener que replantearse la forma de comunicar sus metas

Protestas contra Lenin Moreno en Guayaquil (Ecuador).
Protestas contra Lenin Moreno en Guayaquil (Ecuador). REUTERS

En su primer día, los ejecutivos no suelen enfrentarse a cruentas manifestaciones y presidentes exiliados. Kristalina Georgieva, nueva jefa del FMI, sí. Acaba de ver cómo el presidente ecuatoriano Lenin Moreno huía de Quito después de que las medidas de austeridad respaldadas por el FMI desencadenaran violentas protestas. Georgieva afronta una tarea casi imposible. Debe presionar a Moreno para que se mantenga firme, al tiempo que mejora la posición de su organización en la región. Va a tener que replantearse la forma de comunicar sus metas.

Ecuador estalló en violencia tras el anuncio de Moreno el día 1 de que eliminaría los subsidios a los combustibles para ahorrar al país 1.200 millones de dólares. El FMI acordó en febrero prestar a Ecuador 4.200 millones a cambio de medidas impopulares como elevar los impuestos.

El FMI debería haber sospechado algo así. Moreno vio caer su índice de aprobación al 30% después de que abandonara el populismo de su predecesor Rafael Correa y comenzara a abordar el déficit fiscal del 8% del país y la caída de las reservas de divisas. La experiencia del argentino Mauricio Macri tampoco es alentadora, ya que está a punto de que le echen los electores después de recibir uno de los mayores préstamos de la historia del FMI.

Georgieva está en un aprieto. El FMI no puede ceder a las demandas de los manifestantes, ya que los subsidios son simplemente insostenibles. La dolarizada economía de Ecuador sufrió por la caída del petróleo en 2014-15. No tiene mucha flexibilidad fiscal. Pero Georgieva también debe aprender de las debacles de Argentina y Grecia. La percepción de inflexibilidad del FMI generó una enorme oposición popular, debilitando el capital político de los líderes prorreformas. También alimentó las posibilidades de los extremistas.

No hay soluciones fáciles, pero combinar reformas con programas para los más vulnerables podría hacer más aceptables los cambios. Y el FMI ya ha alentado a Ecuador a destinar más recursos a su red de protección social. Georgieva debe comunicar mejor estos objetivos, y repensar el manual del FMI.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías