Del supremacismo anglo al complejo latino

Europa continental tiene ante sí una gran oportunidad de retomar el liderazgo intelectual

Boris Johnson y Donald Trump el pasado martes durante un encuentro bilateral en Nueva York.
Boris Johnson y Donald Trump el pasado martes durante un encuentro bilateral en Nueva York.

Donald Trump y Boris Johnson están viviendo seguramente sus peores momentos políticos, pero eso no debería tranquilizar a nadie. Trump y Johnson serían una anécdota si no tuvieran detrás tanto apoyo, y no solo popular, no solo del mundo no informado. Su gran sostén está en una parte relevante de las élites, que guiada por la miopía fiscal resume su vida en que con Trump van a pagar menos y habrá un retorno a las esencias.

El comportamiento de Trump & Johnson no es convencional, es ilegal y grosero con sus contrincantes. Lo que más une a los dos dirigentes es esa especie de supremacismo anglosajón, que les hace estar absolutamente convencidos de que sus países son los mejores del mundo (puede que sea verdad) y que no necesitan a nadie (seguramente falso). Este supremacismo sería cómico si no ocuparan las residencias oficiales de EE UU y Reino Unido. Su comportamiento tiene que ver con el supremacismo blanco que, atención, el viernes pasado ha sido incluido en la lista de amenazas terroristas por el departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos. Esta ideología radical está provocando atentados y causando muertes. Cuidado con las bufonadas que terminan con muertos.

Por tanto, la mala noticia es cómo es posible que estos dos personajes hayan llegado a dirigir Estados Unidos y Reino Unido, pero la buena, la buenísima, es que en estos dos grandes países las instituciones funcionan y Trump está ante un proceso de impeachment y Johnson ha tenido que soportar uno de los mayores ridículos de la historia británica al acusarle su Tribunal Supremo de engañar a la Reina para cerrar el Parlamento Británico, que ha vuelto a reabrir.

La humanidad tiene grandes retos, pero hay tres en los que hay un gran consenso: la inclusión social, la igualdad de la mujer y el cambio climático. Sobre los tres puntos tienen opiniones y hechos que dejan muy clara su posición, especialmente en el caso de Trump, Johnson lleva semanas en el poder, aunque lleva una vida dando opiniones. Da la impresión de que a ambos estos tres problemas/retos les importan muy poco.

La inclusión social parte de tener crecimiento económico, de manera que haya trabajo que desarrollar con el construir al desarrollo de una vida plena e impuestos que pagar con los que atender los servicios sociales con los que contribuir a que los desheredados de la tierra sean los mínimos posibles. La realidad es que la guerra comercial declarada por Trump y el Brexit defendido por Johnson contribuyen a que haya más desigualdad. La primera consecuencia de mermar el comercio mundial es menos trabajo y más inflación, los precios más altos van directamente a la cesta de la compra de los más desfavorecidos. Los de arriba nunca sabrán cuánto cuesta un litro de leche.

Si hablamos se habla del cambio climático, la actitud de Trump es simplemente negacionista. Lo peor es que su mandato va a suponer un retroceso enorme en las políticas de protección del medioambiente. En cuanto a Johnson, lo que se conoce son generalidades que en ningún caso hacen pensar que esté en la misma línea que Trump o el presidente de Brasil

Respecto a la igualdad de la mujer, los hechos son muy tozudos en el caso de Trump y no merece la pena elaborar mucho más. En el de Johnson, su currículum no está muy lejos, pero la pátina de intelectual que le da Oxford y su, a veces, cuidada retórica le hace parecer otra cosa. Lo que sabemos es que está separado, que con su actual novia tuvo un bronca en julio que llevó a que los vecinos llamaran a la policía y lo más reciente que sirve la prensa británica es que siendo alcalde de Londres favoreció a una ex modelo californiana, que en Londres hizo currículum de emprendedora digital, con la que tenía una relación muy especial.

Esto último lo ha publicado The Sunday Times, el periódico hermano de The Times, medio para el que trabajó Johnson y del que fue despedido por inventarse informaciones. Para quien tenga interés en profundizar en el conocimiento del político británico es muy recomendable el artículo “La delirante trayectoria de Boris Johnson”, publicado en el suplemento Ideas, de El País, cuyo autor es Fintan O´Toole, crítico y columnista irlandés.

El grupo The Times pertenece a News International, la multinacional de la comunicación propiedad de Rupert Murdoch, dueño de la Fox, sin cuyo canal de noticias (Fox News) no se puede entender la llegada de Trump al poder. (Otra recomendación, la serie The Loudest Voice, se puede ver en Movistar). Trump & Johnson dos grandes aficionados a las fake news, dos grandes conocedores de las herramientas de la comunicación de masas de hoy, cuyo fundamento es la desinformación.

Europa Continental, de la que tanto reniega Johnson, tiene una oportunidad magnífica para retomar el liderazgo intelectual del mundo. Para eso los países del sur, a los que tanto han acomplejado durante la crisis, metiéndolos en una granja de acrónimos como PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), tienen que subirse al tren de Alemania y Francia y defender sin complejos su cultura, su contrato social.

Italia ha sabido desprenderse de Salvini, el gemelo latino de Trump & Johnson; Portugal ha dado una lección por la izquierda; Francia y Alemania tienen a los líderes proeuropeos más sólidos, y falta que España tenga un jefe claro y rotundo en quien mirarse. Los que tienen posibilidades reales de armar un pacto de Gobierno (Pedro Sánchez y Pablo Casado) apuntan buenas maneras.

“Vivimos una época en la que no pensábamos tener los personajes que gobiernan el mundo”. Decía en Diario de Burgos Ginés Clemente, CEO de la aeronáutica Aciturri, con moderación castellana.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense