La Fed lucha contra lo impredecible y contra lo no deseado

Siguen apareciendo las consecuencias de 10 años de experimentos bienintencionados

Edificio de la Fed en Washington (EE UU).
Edificio de la Fed en Washington (EE UU).

El presidente Jay Powell está descubriendo la nueva normalidad de la Reserva Federal de Estados Unidos a la vez que el resto del mundo. La bajada de los tipos de interés del miércoles fue la parte fácil, en gran medida para contrarrestar los riesgos que escapan al control del banco central. Sin embargo, la nueva tensión de los mercados monetarios de Estados Unidos es, en parte, mérito suyo.

Casi nadie se sorprendió de la decisión del Comité Federal de Mercado Abierto de reducir otro cuarto de punto porcentual el tipo de interés de los fondos federales. Todavía hay poca presión inflacionaria. Y la caprichosa política arancelaria del presidente Donald Trump y otras fricciones comerciales, junto con el débil crecimiento mundial, son razones para pecar por el lado de unas condiciones financieras más fáciles. Los ataques del fin de semana a las instalaciones petrolíferas de Arabia Saudí fueron un recordatorio más de los riesgos para la economía mundial.

Además, el banco central de Estados Unidos ha tenido que lidiar esta semana con un inesperado bloqueo financiero. Ha inyectado decenas de miles de millones en los mercados monetarios a través de operaciones repo, después de que los tipos de interés a un día subieran por encima del rango objetivo de la Reserva Federal por primera vez desde hace más de una década, con motivo de la crisis financiera.

Hay varios sospechosos de lo que representa una escasez de dólares fácilmente disponibles en el sistema bancario. Una de ellas, sin embargo, es la contracción del balance de la Reserva Federal desde su inflado máximo de después de la crisis, que reduce las reservas mantenidas en el banco central por parte de los prestamistas.

Afortunadamente, los colegas de Powell tenían una solución en su caja de herramientas, pero ha sido una sorpresa que hayan tenido que usarla.

El balance de la Reserva Federal aumentó de menos de 1 billón de dólares antes de la crisis de 2008 a un máximo de 4,5 billones. Solo se ha reducido a algo menos de 4 billones, y ya se está poniendo en duda una mayor reducción.

De la misma manera que los funcionarios no se han acercado en absoluto a la “normalización” de su política de tipos de interés, que en los 20 años anteriores a la crisis estuvieron de media en el 5%, y que han alcanzado un máximo de solo el 2,5% en este ciclo, la expansión del balance también puede resultar en gran medida irreversible.

Existen factores estructurales, como el aumento del efectivo en circulación y la mayor necesidad de reservas de los bancos en el marco del actual régimen regulador. Además de eso, sin embargo, está claro que siguen apareciendo las consecuencias no deseadas de 10 o más años de experimentos bienintencionados de la Reserva Federal.

Powell se ha adaptado rápidamente esta semana, pero el potencial de error sigue siendo incómodamente alto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

 

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