PSOE-Podemos: el pacto que no conviene a nadie

Frente al riesgo creciente de otra crisis económica, esta alianza política sería una temeridad

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Quedan pocos días para saber si Pedro Sánchez se entrega en cuerpo y alma a Pablo Iglesias o convoca elecciones generales de nuevo. La realidad se limita a estas dos posibilidades, una vez que Albert Rivera y Pablo Casado han decidido disputarse el liderazgo de la oposición, lo que ha hecho que Podemos se venga arriba y plantee unas exigencias al PSOE que, afeitadas, podrían ser aceptadas a escala regional o municipal, pero resultan inapropiadas/temibles para el gobierno de España en un momento del ciclo económico como este.

Hay consenso mundial en que estamos en riesgo cierto de entrar en otra recesión. Cuando en España apenas habíamos llegado al descansillo de la crisis anterior, nos amenazan con una nueva. (“La sociedad española no aguanta otra crisis”, Felipe González dixit). El problema es que nuestra caja de herramientas tiene muchos menos utensilios que en 2008. La capacidad de estímulos desde el presupuesto público es muy limitada con más de 1,2 billones de euros en deuda pública, casi el 99% del PIB, y con un déficit público de más del 2% cada año. Vivimos en un país que en 40 años solo ha tenido superávit en tres (2005 a 2007). Subir los impuestos no es la mejor idea cuando amenaza tormenta, pero sobre todo es muy difícil que aumente la recaudación.

Las otras herramientas utilizadas en la década pasada –tipos de interés, salarios y exportaciones– han quedado inutilizadas. No se pueden bajar los tipos de interés cuando ya están al 0%. Los salarios están en niveles incalificables. Según el INE, el sueldo anual bruto (insisto, bruto) más frecuente en España es 17.482 euros, con un 13% de los trabajadores que no llega a 10.000 euros brutos al año.

De las exportaciones qué se puede esperar. Los dos países que probablemente han protagonizado los episodios más hermosos del siglo pasado, que sacaron a Europa de dos guerras mundiales, están hoy gobernados por pollos sin cabeza (perdón por rebajarme a su lenguaje). Donald Trump y Boris Johnson se han embarcado en cruzadas nacionalistas y conducen a sus pueblos a guerras comerciales con China, con la Unión Europea, con el mundo entero. Ergo, más exportaciones no parece creíble.

Pues bien, en este contexto, que el PSOE se apoye en Podemos suena a temeridad. Fíjense qué ministerios o competencias se han pedido en las negociaciones, y van con sus nombres, que no son inocentes: derechos sociales y medioambientales, igualdad y economía del cuidado, trabajo, seguridad social y lucha contra la precariedad, transición energética y, finalmente, justicia fiscal y lucha contra el fraude.

Quieren el presupuesto entero, los ingresos y los gastos. Evidentemente, Podemos ha venido a este mundo para hacer justicia social a base de “justicia fiscal” y “lucha contra la precariedad”. Es difícil encontrar en España a alguien que no quiera esto, pero como todo en la vida, la cuestión está en pasar de las musas al teatro y ahí es donde viene el problema.

¿Qué margen hay de subida de impuestos (es lo que esconde la justicia fiscal) y de incrementar el gasto (lo que llaman igualdad, economía del cuidado y lucha contra la precariedad)? Poquito, y a todo el mundo le gusta repartir. La receta para recaudar más es crecer más y eso permitirá subir el gasto. ¿Quién va a financiarnos más déficit y a qué coste?

La experiencia gestora del mundo Podemos en el ámbito económico es digna de un caso de universidad. Lo que pasa en Barcelona, en todos los órdenes, no solo en el económico, es de tal magnitud que mejor dejar a Ada Colau para otra ocasión. ¿Y en Madrid? La elogiadísima Manuela Carmena dejó la caja en manos de Carlos Sánchez Mato, que fue su concejal de Economía y Hacienda de 2015 a finales de 2017. Terminaron enfrentándose en las municipales pasadas y, como resultado, dando el gobierno al PP-Ciudadanos-Vox. Brillante. Sánchez Mato se presentó bajo la marca Madrid en Pie, apadrinada de forma impresa por IU y los Anticapitalistas y expresa por Podemos.

La gestión de Sánchez Mato fue una mezcla de exceso en el gasto corriente, lo que le enfrentó con el ministro Cristóbal Montoro, e incapacidad en la ejecución de las inversiones. En sus dos años al frente de las cuentas (2016 y 2017), tuvo un presupuesto de 1.250 millones para obras de construcción, conservación y mejora de edificios y espacios públicos y dejaron sin utilizar 665 millones. Si no inviertes y tienes el ciclo de cara, como los impuestos entran solos a las cuentas por domiciliación, terminas reduciendo el déficit. Gran éxito y más si eres muy de izquierdas.

Seguro que Podemos tiene referentes de gestión mejores, pero no cabe duda de que no estamos en coyuntura para experimentar, lo que a muchos lleva a pensar que un pacto entre PSOE y Podemos no conviene a nadie. Si hasta ellos no lo quieren, por algo será.

PD: Después de 19 años, vuelvo a las páginas de CincoDías gracias a la generosidad de su director, Miguel Jiménez. Él, José Antonio Vega y prácticamente todo el equipo directivo de redacción trabajamos juntos en este periódico, en el que ya escribía con frecuencia una columna que se llamaba La Lupa. Espero estar a la altura de su confianza y de la que me dieron los jefes que han marcado mi carrera: Enric Sopena (Diari de Barcelona), Carlos Díaz Güell (La Economía 16), Alberto Valverde (Diario 16), Fernando González Urbaneja (CincoDías), José Antonio Zarzalejos (Abc) y Juan Manuel Cendoya (Santander). Sirvan estas líneas de presentación y prometo no volver a hablar de mí, solo daré mis opiniones, que serán mías y solamente mías.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense

 

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