Intermediación financiera

El BCE pide más armas para supervisar la banca en la sombra

La institución refuerza su coordinación contra el blanqueo de dinero e insta a crear plataformas para la negociación de créditos morosos

Andrea Enria, presidente del consejo de supervisión del BCE.
Andrea Enria, presidente del consejo de supervisión del BCE.

El Banco Central Europeo reclama extender las herramientas macroprudenciales con las que supervisa al sector financiero a la denominada banca en la sombra. La institución presidida por Mario Draghi reconoce que hay una creciente necesidad de una mayor vigilancia sobre los intermediarios financieros no regulados –fondos de alto riesgo y vehículos de inversión que participan en la concesión de crédito– e insta al Parlamento Europeo a que le dote de más armas para ello. Se trataría de aplicar a este sector los mecanismos utilizados ya para la vigilancia y supervisión de la banca.

En una carta remitida al Parlamento Europeo en respuesta a las recomendaciones sobre unión bancaria, el departamento de supervisión bancaria del BCE dirigido por Andrea Enria asegura que “sigue de cerca el apalancamiento y liquidez” de la banca en la sombra.

El Parlamento Europeo transmitió en enero su preocupación por el aumento de los intermediarios financieros no regulados. Un sector que, según los últimos datos conocidos, correspondientes a 2017, supone el 40% de los activos totales de la UE.

La institución europea apuntaba entonces que el auge de esta industria podría ayudar a diversificar las fuentes de financiación para las empresas, pero alertaba de la “creciente necesidad de una mayor vigilancia” dado los riesgos que puede acarrear. Por su parte, el BCE ya ha venido alertando en los últimos años del crecimiento de la banca en la sombra. En junio, su vicepresidente, Luis de Guindos, comentó que en un posible escenario de repunte de la tensión en la banca en la sombra, esta “podría contagiarse a la banca tradicional debido a los fuertes vínculos entre los dos” y que se podrían producir “nuevas vulnerabilidades potenciales”.

El BCE, por otro lado, explica sus avances contra el blanqueo de dinero, una actividad que no está entre sus objetivos, sino que está centralizada en la Autoridad Bancaria Europea (EBA). Enria avanza al Parlamento Europeo que está creando una función de coordinación que aspira a facilitar el intercambio de datos entre el banco central y los supervisores nacionales sobre lucha contra el blanqueo de dinero y financiación del terrorismo tras casos como el del Danske Bank. Reclama, al igual que la EBA, una mayor armonización entre las normativas nacionales dado que, apunta, una debilidad en su implementación “puede tener efectos negativos en otros países”.

Sobre las posibles consecuencias de una salida caótica del Reino Unido de la Unión Europea, el BCE reconoce la preocupación de los parlamentarios europeos por la fuerte conexión de los mercados financieros y la necesidad de estar preparado ante cualquier escenario. En esa línea, explica que está en contacto directo con los bancos más expuestos al Reino Unido y que los supervisores están continuamente monitorizando la implementación de los planes de contingencia por el Brexit de las entidades y controlando su cumplimiento.

Más allá, el BCE explica también al Parlamento Europeo que las entidades financieras han ahondado en la reducción de los créditos dudosos o NPL (non performing loans) e insiste en la necesidad de poner en marcha plataformas para un mercado secundario de créditos dudosos, al estilo del de la deuda pública y corporativa. En su opinión, estas plataformas permitirían a las entidades administrar o vender préstamos dudosos de una forma más sencilla y asegura que ha recibido una reacción muy positiva por parte de los actores del mercado.

Mersch: hay que evitar promesas “traicioneras” como libra

Yves Mersch, miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo, cargó ayer contra la criptodivisa que prevé lanzar Facebook, libra. Alertó de que podría llegar a socavar la capacidad del banco central para establecer su política monetaria, convirtiéndose en un riesgo potencial para los Estados miembros de la Unión.

Mersch insistió en que “en función del nivel de aceptación de libra y del papel del euro en su canasta de divisas de reserva, podría reducir el control del BCE sobre el euro”. Un riesgo que según Mersch podría afectar a la posición de liquidez del sistema financiero de la zona euro.

“Espero sinceramente que los europeos no se vean tentados a dejar atrás la seguridad y solidez de las soluciones y canales de pago establecidos a favor de las engañosas y traicioneras promesas de los cantos de sirena de Facebook”, aseguró en una conferencia en Fráncfort.

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